3/11/2009 00:37 Leer artículo completo en
Las Provincias
Los muslimes benignos del gran bazar de Estambul precipitaban sobre tu chepa de guiri aborregado la verborrea del vendedor profesional. Cuando averiguaban que eras de Valencia, disparaban al corazón: "¡Ah, di Valensia..! ¡Albelda, Villa maravilla! ¡ Yo también soy dil Valensia, señor!" Uno de esos comerciantes me enseñó una foto suya ¡navegando sobre las aguas de la Albufera! Por supuesto le compre algo, no recuerdo qué, pero algo.