Isaam Jemaa y Amine Chermiti representan bien la decepción de Túnez. Jemaa tiene buena zurda, y cuando se marchó del Esperance al Lens asomaba una estrella de cierto nombre internacional. Pero nada, tan estancado como Chermiti, héroe de aquel Etoile de Sahel que le arrebató la Champions africana al mismísimo Al Ahly en El Cairo, y que no ha progresado demasiado.