Jardines nocturnos donde la aristocracia de Barcelona celebra sus fiestas: de repente, tiros de los anarquistas, y los farolillos demuestran su fragilidad. Despachos de generales y policías, brillan los oscuros dorados, pero allí se habla de fusilamientos de anarquistas. Cuevas en las afueras de Barcelona donde viven pobres como en la Edad de Piedra; cabarets llenos a rebosar donde las «vedettes» toman cocaína en el escenario.
Pestaña que insistirá en la condenación del pistolerismo sindical, dos meses después de la conferencia de Zaragoza sufrió un atentado en Manresa que casi le cuesta la vida. En marzo de 1923 es asesinado Seguí.