La de Espartaco y Patricia ya es casi oficial; la siempre esperpéntica de Belén y Fran, con freno y marcha atrás; y tenemos la del Fran de toda la vida en «lo rosa», antes de que le saliera de competidor el Fran de Belén. El torero también rompe su relación, que parecía de las de toda la vida. Esto es como las condenas, que tienen reducción de tiempo; vamos, que el amor daba para un quinquenio.