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"El libro negro", de Grossman, da voz a miles de testigos del horror nazi

12/02/2012 13:12 | lainformacion.com

Ana Mendoza.

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Ana Mendoza.

Madrid, 12 feb.- En 1943 Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg emprendieron la ardua tarea de recoger miles de testimonios sobre los crímenes nazis contra los judíos en territorio soviético, para reunirlos en "El libro negro", una obra prohibida durante décadas que ahora se publica por primera vez en versión íntegra en España.

"Podemos asegurar sin ninguna duda que jamás la historia de la humanidad conoció crímenes como aquellos. Nunca antes vio el mundo tal conjunción de sadismo practicado sin límites por criminales asesinos que seguían un plan deliberadamente diseñado por un estado", afirma Grossman en el prólogo de este libro, publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

Como especifican los editores de "El libro negro", en ese catálogo del horror se han reunido los testimonios sobre los asesinatos en masa de judíos, ejecutados "por las fuerzas fascistas alemanas en los territorios temporalmente ocupados de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Letonia y Estonia".

También se han incluido relatos de judíos soviéticos trasladados a los campos de exterminio en Polonia.

Según le dice a EFE Jorge Ferrer, traductor de la edición española, la idea de este libro surgió en la época en la que el ejército rojo "comenzó a conseguir el repliegue de las fuerzas alemanas, y un grupo de periodistas y escritores, entre ellos Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg, viajaron por los territorios ocupados y se enfrentaron con los horrores que les contaban los supervivientes".

También se dio "la coyuntura de que en Estados Unidos un comité de apoyo a los judíos en Europa, que presidía Albert Einstein, se puso en contacto con ellos con la intención de recopilar todos los testimonios de las increíbles atrocidades cometidas en esa zona".

Uno de los propósitos de este estremecedor libro "era servir en algún momento al fiscal soviético en el juicio a los nazis, que luego tendría lugar en Nuremberg, y estos testimonios sirvieron finalmente para eso", explica el traductor, experto en temas relacionados con el holocausto judío.

Grossman (1905-1964), autor de esa obra maestra que es "Vida y destino", y Ehrenburg (1891-1967), corresponsal de la Guerra Civil española y autor de "El deshielo", fueron los jefes del comité de redacción, que recopiló "cajas y cajas de materiales". Cartas, diarios y documentos que narraban asesinatos masivos, violaciones, quema de personas vivas y estrangulamiento de niños, entre otras atrocidades.

Cuando emprendieron esa labor, "en un país bajo régimen estalinista", Stalin les concedió autorización, pero los trabajos de recopilación "duraron tres o cuatro años, y en ese tiempo Stalin ya había vuelto a ser el antisemita que había sido siempre, y deciden no publicar el libro", explica el traductor.

Mandaron destruir las galeradas, que estaban en manos de varios comités de censores; se pararon los trabajos y los miembros del comité judío soviético fueron fusilados.

Pero, gracias al intercambio con los norteamericanos, algunos fragmentos de "El libro negro" habían salido hacia Estados Unidos y otros hacia Rumanía, y ello permitió que se hicieran ediciones parciales, comenta el traductor. Hubo una edición en Rumanía, y otra en Jerusalén en 1980.

En Rusia el libro no fue publicado hasta 1993, gracias a la iniciativa de Irina Ehrenburg (hija del escritor), que había conseguido una de las galeradas que no habían sido destruidas y que firma también uno de los prólogos.

Es la primera ocasión que se publica en español la edición íntegra, subraya Jorge Ferrer, quien señala que se han incluido "los fragmentos que la censura había decidido eliminar".

Ferrer lleva muchos años trabajando sobre el holocausto, y cree que este libro "emociona particularmente porque son 1.200 páginas de testimonios que proceden de las fuentes más disímiles, desde cartas de niños que vivieron esas atrocidades con cinco, seis o siete años; o de ancianos que vieron matar a sus hijos, hasta oficiales del ejército rojo que cuando comienza la guerra dejan a sus familias y cuando regresan a sus tierras conocen lo que padecieron todos ellos.

El libro es a veces "muy prosoviético", y contiene algunas loas a Stalin, pero eso, en opinión de Ferrer, "es un asunto menor".

"El mensaje que trasladaba este libro, y que fue el que movió a su prohibición, es el de que los propios soviéticos eran los que habían ayudado a los alemanes a cometer esas atrocidades. Y algo más antisoviético que eso no se puede imaginar", añade Ferrer.

Otro de los elementos interesantes del libro son los relatos de la resistencia a los nazis dentro de los guetos. Se muestra "esa dimensión heroica dentro del horror. Hubo muchos hombres y mujeres que lucharon contra los alemanes en los guetos, promovieron levantamientos y fugas espectaculares". EFE.


(Agencia EFE)

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