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miércoles, 26/11/14 - 07: 24 h

artes (general)

Picasso, Matisse o Degas no son únicos: descubre al mayor falsificador de todos los tiempos

Laura Albor

miércoles, 06/02/13 - 17:05

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  • El Círculo de Bellas Artes de Madrid dedica una exposición a Elmyr de Hory, uno de los grandes falsificadores-autores de obras de arte de la historia
  • La muestra, que se podrá visitar desde este jueves hasta el 12 de mayo, propone una reflexión sobre la realidad y la falsedad en el mundo de la creación artística

 

Elmyr de Hory, el artista que puso en jaque a los críticos

Durante 13 años el Fogg Art Museum de Harvard expuso con orgullo un dibujo titulado Mujer con florero y granadas de Matisse. Repentinamente, en 1968, los responsables del museo decidieron eliminarlo de su catálogo. ¿El motivo? Sospechaban que el cuadro era falso y eso pese a que el propio hijo del artista había avalado la obra.

El retrato había sido vendido por un tal “Sr. Raynal” que no era más que uno de los muchísimos nombres con los que operaba Elmyr de Hory, el mayor falsificador de todos los tiempos. "La retirada de la obra no respondía a criterios artísticos si no a las sospechas que había en torno al señor Raynal”, explica Dolores Durán, comisaria de la muestra Elmyr de Hory. Proyecto Fake, en la que se profundiza en la figura del artista y se analiza el concepto de “autoría” en el mundo del arte.   

Modigliani, Picasso, Degas… eran numerosos los artistas que no se resistían al trazo del falsificador. Pintó más de 1.000 cuadros que colgó en museos y galerías de todo el mundo. Su nombre no se estudia entre los grandes de la Historia del Arte pero lo cierto es que consiguió sacar los colores a los críticos.

“Las líneas de Matisse nunca fueron tan seguras como las mías. Él vacilaba cuando hacía los dibujos. Yo tengo que vacilar para que se parezcan más a un Matisse”, relataba Emyl en una entrevista. "Me gustaría ver a algún experto, o cualquier director de museo, o cualquier marchante que sepa cuál es un Matisse y cuál es un Elmyr. Estoy dispuesto a aceptar el reto."

La figura del creador se reconoce ahora en una muestra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (CBA). En la misma se reúnen por primera vez óleos, acuarelas… 28 piezas de Elmyr de Hory a la manera de grandes artistas como Modigliani, Monet, Léger, Signac, Picasso. La exposición recoge además seis retratos a su propio estilo.

El objetivo de la muestra es plantear una reflexión en torno a la autoría en la creación artística: “se trata de un concepto moderno, antes del siglo XVIII no existía”, explica Juan Barja, director del CBA. “El concepto de autor está más relacionado con el mercado del arte que con el arte en sí”.

"Elmyr de Hory siempre mantuvo que no era falsificador, si no una víctima de las costumbres y leyes del mundo del arte", apunta Durán. “La exposición surgió como reflexión sobre el arte ¿se valora éste por la belleza o por la firma?”

¿Pero quién fue Elmyr de Hory?

Nació en Hungria a principios de siglo, él aseguraba que era hijo de dos ricos aristócratas de origen judio, sin embargo provenía de una familia humilde de comerciantes. Se formó como pintor en Francia e Italia y conoció a varios de los grandes autores de la época (Matisse, Derain...)

Sin embargo, los datos sobre la vida del falsificador se tambalean. Existen dos fuentes para acercarse a ella y ninguna de las dos es fiable al cien por cien. Por un lado se encuentra la biografía que escribió un amigo suyo y también célebre estafador, Clifford Irving. La misma se tituló: ¡Fraude!La historia de Elmyr de Hory, el pintor más discutido de nuestro tiempo. "Un año más tarde de la publicación, Irving estaba en la cárcel por haber escrito una biografía falsa sobre Howard Hughes. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué hay de verdad o falso en el libro?”, apunta Durán.

La otra fuente es el documental de Orson Welles titulado F for Fake. Una historia de y sobre engaños en el que el mismo Elmyr relata parte de su vida y reflexiona sobre la realidad y la falsedad en el mundo de la creación artística. “Dentro del documental se dice que nada es del todo verdad ni todo mentira”, explica Durán, “por lo que existe la duda de ¿qué es lo que es real en el film?”.


En el mismo se recoge que Elmyr vivió en Paris y que se dedicó a pintar sin demasiado éxito: “Yo creo que De Hory no llegó a ser un gran pintor con su obra propia porque su sistema de vida le prohibía tener una visión personal. Y cuando un artista no tiene una visión personal, ¿qué puede comunicar a través de sus telas?”, afirma Irving en el filme.

El punto de inflexión llegó a su vida de la mano de Lady Capmbell, una noble y multimillonaria. Ésta acudió un día a verle a su estudio en París y se fijó en un boceto que tenía en la pared. Lo confundió con un Picasso y le pidió que se lo vendiera. “Ni siquiera me sentí culpable, era una cuestión de supervivencia”, relataba el propio Elmyr.

Acababa de surgir la leyenda. A partir de ese momento recorrió Europa y Estados Unidos, con diferentes nombres (Dory-Boutin, Elmyr von Houry, Herzog, L. E. Raynal, Louis Nassau…) vendiendo obras falsas de Matisse, Picasso, Braque, Modigliani...

Llegó incluso a vender por correo a museos de arte moderno y galerías de todo Estados Unidos. Sin embargo, se descubrió que dos de las muchas obras que el artista había distribuido “no eran originales” y empezaron a circular rumores entre los marchantes de arte que advertían de la figura de Elmyr.

Así, en 1959 emigró a Ibiza, donde junto a dos jóvenes manipuladores, Legros y Lessard, crearon todo un emporio de la falsificación. La técnica de Elmyr llegó a ser tan apurada que incluso Van Dongen llegó a reconocer como propio un cuadro pintado por el falsificador titulado Woman with Pearl and Necklace. Pese a que la anécdota fue de dominio público, la obra ha seguido su propio camino y en 1996 se encontraba como un diseño auténtico del artista holandés dentro de la exposición Fauvism, Wild Beasts de Tel Aviv.

Tras varias estancias en la cárcel de Palma “por homosexual y convivencia con delincuentes”, Francia solicitó su extradición para ser juzgado por un delito relacionado con la falsificación de cuadros y sellos. De Hory había dicho en varios ocasiones, públicamente, que no soportaría una nueva estancia en la cárcel, dada su edad, y menos en una prisión francesa. Cuando, por su abogado, supo que esta vez no se iba a poder evitar la extradición, recurrió a una toma exagerada de barbitúricos y un error de cálculo resultó letal. “Murió en 1976 queriendo simular un suicido”, explica Durán.

El falsificador, consiguió sin embargo, ver su sueño hecho realidad y un año antes de morir, celebró una exposición en Madrid, llena de piezas realizadas "al estilo de" pero con la firma orgullosa de "Elmyr". Se volvió tan célebre, que se dio el caso de artistas que realizaron copias de falsificaciones suyas. “Preparando la exposición se dio un dato curioso”, apunta la comisaria, “me encontré muchísimos cuadros falsos firmados por Elmyr que no eran suyos. Ha logrado su objetivo: que su obra fuese reconocida”.

Hoy es imposible saber cuántas obras hay en los museos de todo el mundo ‘hijas’ del trazo de Elmyr. El artista había prometido dejar una lista con todas las galerías en las que lucía su obra, pero nunca llegó a hacerlo. Así que la próxima vez que acudan a una galería y se coloquen frente a un Picasso no estén tan seguros de que lo que están viendo es "verdadero"...

Laura Albor

Redactora de cultura y sociedad

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