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Diez viñetas en la vida de Charles Schulz

13/02/2010 | Elena Cabrera

 Una década después del fallecimiento del creador de las tiras 'Peanuts', el padre de Carlitos y Snoopy sigue siendo el historietista más querido

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Practicopedia: Guía de personajes de Peanuts
De regalo: Descarga el PDF del capítulo dedicado a las pelirrojas en la biografía de Schulz

El 12 de febrero del año 2000, hace diez años, falleció el historietista más leído y querido de todos los tiempos, Charles Schulz, creador de una pandilla de niños existencialistas capitaneados por Carlitos y su perro Snoopy.

Dibujó 17.897 tiras de Peanuts él solo, sin ayudantes, "iluminando el mundo a la vez que le permitían aislarse del mismo", escribió su biógrafo David Michaelis en Schulz, Carlitos y Snoopy . Una biografía, editada hace muy poco en España por Es Pop Ediciones.

Con la ayuda de Óscar Palmer, traductor de la biografía y editor de Es Pop, recorremos la vida de Charles Schulz en diez viñetas, diez episodios determinantes, que permiten conocer mejor al historietista. No obstante, él mismo aseguraba que "si alguien lee mis tiras a diario, seguro que acabará conociéndome".

1. Sparky, un caballo triste

Charles Monroe Schulz, hijo de Carl y Dena, nace en 1922 y nada más verlo a un tío suyo se le ocurre ponerle como apodo el nombre de un caballo que aparecía en unas tiras diarias, Spark Plug, abreviado Sparky, que es como le llamarían sus amigos y familiares durante el resto de su vida: "nadie recordaría después qué es lo que había visto el hermano de Dena Schulz en el rostro del bebé como para que le recordase a un caballo triste". El apodo Sparky sería la primera prueba de su destino como dibujante.

2. El descubrimiento del oficio

El niño Charles ya demostraba su afición al dibujo pero su madre no sabía como potenciarlo. Un día ella leyó en el periódico el anuncio de una exposición de originales de grandes historietistas del momento. Le llevaron al día siguiente. Schulz tenía doce años. "Sparky nunca había visto antes cómo eran los originales de los profesionales. Sólo conocía su obra tal y como aparecía impresa en los periódicos, no como crudas extensiones de la mano del artista", escribe David Michaelis. "Schulz se da cuenta de que lo de dibujar es mucho curro, tira todo lo que ha hecho hasta entonces y decide empezar de nuevo dispuesto a ser uno de los más grandes", explica Óscar Palmer.

3. La primera pandilla

Con 25 años vende su primera serie, Li'l Folks, a un periódico local, el Minneapolis Star Tribune. Pero el editor le promete sólo apariciones esporádicas cuando haya un hueco, por lo que Sparky se va a la editorial St. Paul Pioneer Press, donde le encuentran un espacio en la sección Noticias de Mujeres del Pioneer Press. En sus tiras las chicas desatan una guerra de sexos contra los chicos. En una viñeta aparece una niña asomada a la ventana de su dormitorio diciéndole a su pretendiente: "Mamá dice que esta noche no puedo fugarme contigo. Tengo demasiados deberes".

Pero casi a la vez consigue que le acepten en Disney para trabajar de animador. "Lleva años enviando pruebas y soñando con ese trabajo, pero la oferta llega justo cuando acaba de empezar a publicar Li'l Folks" cuenta Palmer. "Se plantea dejarlo y aceptar el trabajo pero finalmente decide que su futuro está en los periódicos y rechaza el trabajo con Disney. Está empeñado en hacer tiras".

4. Las pelirrojas dan calabazas

El mito de las chicas de pelo rojo que dan calabazas... (descarga aquí el PDF del capítulo 13 de su biografía, dedicado a las pelirrojas). La muchacha con la que Schulz se quiere casar, Donna Mae Johnson, es sueca, bonita, pelirroja, de ojos azules y brillante sonrisa. "Schulz había tomado por costumbre parar en el segundo piso para hacerle un rápido dibujo que cubría una hora entera en su calendario, como si estuviera tomando posesión como amante de todas sus horas del día", dice Michaelis.

Al mismo tiempo que Donna Mae le rechaza para casarse con otro, dando origen al mito de la niña pelirroja, consigue vender su tira a una de las agencias más importantes del país, King Feature Syndicate... que a continuación procede a imponerle un título que odia y que le parece indigno: Peanuts. Palmer recuerda que, así, su momento de triunfo y de fracaso se suceden en apenas dos semanas del verano de 1950.

Schulz incorporará a la personalidad de Carlitos el rechazo de las mujeres, especialmente si son pelirrojas. Así es Peppermint Patty, pelirroja y con pecas. Ella nunca se casará con el bueno de Charlie Brown, se lo dice siempre. "¿Sabes por qué esa niñita pelirroja nunca se fija en mí?", se lamenta Charlie Brown. "¿Porque no soy nada! ¡Cuando mira hacia aquí no hay nada que ver! ¿Como va a ver a alguien que no es nada?".

El domingo 14 de febrero el Museo Charles M. Schulz ofrecerá entrada gratuita a todas las pelirrojas en honor al amor imposible de Charlie Brown.

5. Lucy: "¡Charlie Brown, has sido derrotado por la fría lógica de mi teoría!"

El 3 de marzo de 1952 aparece en Peanuts Lucy Van Pelt, un personaje que cambiaría por completo la dinámica de la tira, que "le arrebataría el descaro a Charly Brown" en palabras del biógrafo. Lucy machaba y humillaba a Carlitos sin descanso. Lucy es "lógica e ilógica, razonable e irracional, receptiva y negativa", es la antagonista de Charly Brown y "su agresividad desequilibra a los demás".

6. La mercadería

Para Óscar Palmer, que además de traductor y editor es crítico de cómic, "1960 marca el punto de inflexión de la tira y un auge imparable de la misma". Empieza a producirse merchandise derivado como muñecos o tarjetas de felicitación de la popular Hallmark Cards, anuncios televisivos (para que Ford anunciara su nuevo modelo Falcon, lo que le permitió ganar más dinero que ningún dibujante hasta entonces) y libros que se convertirían en auténtico fenómeno de ventas. El contrato con Ford le propinó a Schulz unos ingresos equivalentes a 1.3 millones de dólares de hoy durante los primeros cinco años.

7. Especial de Navidad


El 9 de diciembre de 1965 se emite en televisión A Charlie Brown Christmas, un especial de animación escrito y supervisado por el propio Schulz que "marca un nuevo hito de popularidad para los personajes y se convierte en poco menos que un rito de pasaje para varias generaciones de niños norteamericanos", explica Óscar Palmer. "Charlie Brown busca el verdadero sentido de las Navidades. No entiende porqué se siente deprimido cuando sólo faltan dos días para la Nochebuena", cuenta Michaelis. A día de hoy es el especial de televisión más veces repetido de la historia del medio.

8. ¡Snoopy!

En 1965, cuando ya llevaba 15 años haciendo la tira, a Schulz se le ocurre empezar a darle más protagonismo a Snoopy, el personaje cambia y con él cambia todo el medio. De todos los personajes de Schulz, Snoopy fue el que más lentamente se desarrolló. Para Michaelis, "la calidad de estrella de Snoopy surgió de la habilidad de Schulz para crear un vínculo íntimo al permitir que el lector compartiera los continuos despertares del eprro ante sus pensamientos más humanos". En el mundo sin adulto de las tiras de Peanuts, Snoopy "era el que se comportaba a todos los efectos como el único niño de verdad; alegre un minuto, taciturno al siguiente; ora magnánimo, ora mezquino; por turnos crítico, descortés, astuto y 'un poco egoista también', diría Schulz".

9. Snoopy contra Gardfield

Tras casi dos décadas como rey absoluto de las tiras diarias, a Schulz le sale un competidor: el 19 de junio de 1978 su misma agencia lanza Garfield. Charles Schulz lleva 28 años dibujando tiras, "pero es tan competitivo y tan exigente consigo mismo que no puede permitir que nadie le supere", explica Palmer. "Jim Davis, el dobujante de Garfield, se le acerca, pero no acaba de conseguirlo: en cualquier caso es el primero que intenta copiar deliberadamente todas las estrategias comerciales de las que Schulz fue pionero". Schulz, por su parte, sale reforzado de esta "pequeña guerra" llegando en 1983 nada menos que a 2.000 diarios cada día. El Louvre le dedica una retrospectiva, es el único historietista moderno que lo merece para el museo.

10. Adiós a las tiras

El 16 de noviembre de 1999 dibuja la última tira diaria de Peanuts, correspondiente al 1 de enero. Schulz trabajaba con seis semanas de antelación. Hace la número 17.897 de su carrera. Ese mismo día sufre un ataque y debe ser ingresado. Tiene cáncer de colon, debe ser operado y no sale bien del postoperatorio. "Durante toda su vida había solucionado los problemas trabajando. La pérdida de su fuerza física y de su capacidad para hacer cosas destruye su equilibrio metafísico", analiza su biógrafo Michaelis. Sparky decide retirarse definitivamente.

Desde la cama del hospital, le dicta a su secretaria el guión de su historieta de despedida; la última página dominical de Peanuts se hace reuniendo dibujos de todos los personajes principales en plan collage alrededor de una carta en la que Schulz se despide de los lectores. La publicación de esta última página está prevista para el 13 de febrero. La noche del 12 de febrero de 2000, Schulz fallece mientras duerme. Su última página dominical aparece publicada a la vez que su obituario.

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