viernes, 10/02/2012 - 04:54 h
Glénat, una de las editoriales más fuertes apuesta por una nueva línea de cómic al estilo japonés realizado en España e Hispanoamérica.
Tenía que suceder. Al paso de al menos dos generaciones de ávidos lectores de manga, éstos se han puesto a dibujar. "La narrativa manga clavó muy profundo", admite el dibujante Kenny Ruiz, que se declara "hijo de la Generación del Manga. Dragon Ball y los Caballeros del Zodiaco fueron las series que me acercaron al mundo del cómic".
Kenny Ruiz, uno de los autores españoles que más venden aportará una adaptación de un trabajo que hizo para Francia, Dos espadas, a una nueva línea de cómic que estrena la editorial Glénat en mayo.
Se llama línea Gaijin ("extranjero") y el editor de Glénat, Hernán Migoya, eligió a una de nuestras mangakas más reconocidas, Aurora García Tejado, como directora.
Cosas de chicas
El manga español no es una copia del nipón. "La gran mayoría de autores en Japón o Corea se influencia exclusivamente de obras creadas por sus compatriotas", explica Aurora. En cambio, los autores españoles reciben muchas más influencias además del cómic japonés, como la del americano, el franco-belga o el indie. "Podemos introducir humor y expresiones más próximas al lector español", aclara la directora, que es también componente de la pareja de dibujantes Studio Kôsen.
Una diferencia importante es el papel de la mujer como personaje manga: "en Japón son aún bastante tradicionales en cuanto al papel de la mujer en la sociedad, y esto se refleja en los manga: los personajes femeninos son más débiles, secundarios o pasivos. Esto resulta un poco chocante para los lectores occidentales y, sobre todo, para las chicas". Pero en los cómics que publicará la Línea Gaijin esto no será así: "la mujer se equipara al hombre en importancia. Son fuertes, decididas, con las ideas claras, capaces de salvarse por sí solas de las situaciones difíciles… y, aunque haya un componente romántico en la trama argumental, su meta en la vida no es casarse o conseguir al chico de turno. Creemos que es un mensaje muy positivo para los jóvenes".
Ramen para dos es una de las webs más importantes de información sobre manga. David Jiménez Román, uno de sus autores, coincide con Aurora en que el machismo de la sociedad japonesa hará que la aportación occidental sea diferenciadora. También nos diferencia de ellos el tratamiendo decoroso de las relaciones amorosas o el honor y el repeto por los mayores. Además, "el comic manga español, a pesar de tener un estilo narrativo similar, no tratará los mismos temas por igual. Sin ir más lejos, la obra de Kenny Ruiz para Gaijin, Dos Espadas, estará ambientada en el Siglo de Oro español, con espadachines y bandidos. Algo impensable en un manga japonés, más dado quizás a tratar historias de samuráis".
Kenny Ruiz tiene claro que lo que puede aportar la cultura occidental al estilo manga son "las buenas historias" porque "el manga es sólo un formato, una cantidad de páginas, un ritmo de viñetas". En cambio, la dibujante Irene Roga prefiere preguntarse qué aporta el manga a la cultura occidental: "El manga nos ha aportado movimiento, libertad, emociones, a una escala
diferente a la que nos tenía acostumbrados el cómic europeo o americano". El resultado final "será un mestizaje de estilos que se adapte a lo que
los autores y lectores necesitamos expresar, con una gama de opciones
mucho más amplia y adaptada a los tiempos actuales".
Más barato que el japonés
David Jiménez cree que el problema del manga autóctono "es que no se le ha dado nunca una oportunidad seria" aunque ahora "parece que ahora hay varias editoriales, que en vista de la profunda crisis que hay en el sector, han decidido buscar otras alternativas, encontrando en los autores españoles, un cómic de estilo manga, más barato, asequible y sencillo de editar que el japonés".
El crítico analiza la aparición de la línea Gaijin como "el primer gran proyecto" de una gran editorial en nuestro país. "Hasta ahora había habido intentos vagos, o proyectos de editoriales pequeñas con muchos autores noveles, pero nada serio y grande. Lo mejor es que se nutre de los autores de estilo manga más populares de España, nombres como los de Studio Kôsen o Kenny Ruiz, que antes de poder triunfar en nuestro país, lo han hecho fuera en los USA y Francia, lo atestiguan". Entre las primeras novedades se encuentran las autoras Belén Ortega, Irene y Laura de Xian Nu Studio, Andrea Jen, Noiry e Irene Roga; todas mujeres a excepción de Kenny Ruiz.
Andrea Jen nació en Argentina pero su familia viene de Taiwán, Corea, Japón y
China. "Desde chica, y a pesar de no tener mangas a mano, aprendí a
dibujar estilo manga como todos se criaron, empezando a ver los
estéticos dibujos animados japoneses en la televisión, que tuvieron otro 'semblante' diferente a los dibujos occidentales", nos cuenta. "Desde ese entonces,
supe perfectamente lo que quería llegar a convertirme: ser una mangaka
profesional y que hoy en día apenas lo estoy viviendo". Para ella, la fusión entre occidente y oriente es algo natural. "El manga ya es parte de nuestra cultura, de nuestra sociedad globalizada" afirma, y recuerda casos como el del nouvelle manga como ejemplo de convergencia. Para Xian Nu Studio, los occidentales pueden aportar "algún truco franco-belga" y consideran que la aparición de la línea Gaijin "va a marcar un antes y un después".
"Lo que más me impactó y me llevó definitivamente hacia el manga -explica Belén Ortega- fue
descrubrir la cultura japonesa y la figura del samurái y precisamente,
el manga que ahora estoy dibujando para Glénat transcurre en el Japón
medieval, una época interesantísima desde mi punto de vista", se trata de Himawari, una historia co-guionizada con Rubén García.
Como ejemplo de la variedad de localizaciones, La canción de Ariadna de Irene Roga, es "una aventura ambientada en la antigua Grecia que empieza como una bonita
historia de amor, pero que se va oscureciendo conforme avanza"
Autores que lo dan todo
"En España han surgido varias editoriales pequeñas con la intención de apoyar a los jóvenes talentos", cuenta la directora de la línea Gaijin, como por ejemplo la editorial Medea, que ha publicado la parodia española de Naruto, Haruto. "El problema es que cuando esos jóvenes crecen y quieren profesionalizarse, descubren que dichas editoriales no pueden pagarles de forma digna, como en cualquier otro trabajo de ocho horas. La única alternativa para estos recién formados jóvenes es dar el salto al mercado internacional y, una vez logran publicar en Estados Unidos o Francia, las editoriales españolas sí adquieren muy baratos los derechos de esas obras para nuestro país. Afortunadamente, algunas editoriales grandes están empezando a invertir en la creación, y no sólo en la cómoda importación, de obras propias y así, aunque de momento no salen rentables en nuestro aún pequeño mercado, puede que ayuden a asentar unas bases sobre las que pueda crecer y equipararse a los extranjeros".
A David de Ramen para dos lo que más le gusta de todos estos jóvenes autores es la "fe ciega que tienen en sus proyectos". "Son gente -dice- que desgraciadamente no pueden vivir de realizar manga, y usan parte de su tiempo libre para sacar sus obras adelante. Se dedican a vender, promocionar, y popularizar sus obras más que las propias editoriales que se los publican, por que son los primeros interesados en que tenga éxito, para que de esta forma, puedan tener más oportunidades de seguir publicando. Su dedicación es encomiable".

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