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viernes, 18/04/14 - 04: 21 h

cine

"Actores en el subte" arrancan carcajadas a los viajeros del metro bonaerense

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sábado, 19/01/13 - 09:59

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"Mi amor, por favor perdona, lo de Nancy fue ocasional", suplica un hombre en el "subte" (metro) de Buenos Aires mientras su pareja le replica a gritos que hasta "cinco veces" le encontró con Nancy, ante la mirada atónita de decenas de pasajeros que no saben aún que asisten a un número cómico.

Mar Centenera

Buenos Aires, 19 ene.- "Mi amor, por favor perdona, lo de Nancy fue ocasional", suplica un hombre en el "subte" (metro) de Buenos Aires mientras su pareja le replica a gritos que hasta "cinco veces" le encontró con Nancy, ante la mirada atónita de decenas de pasajeros que no saben aún que asisten a un número cómico.

A medida que continúan los piropos y los reproches en público, casi todos los viajeros entienden que la escena de celos es fingida y ríen y aplauden con entusiasmo cuando los actores acaban el gag.

Aunque siempre hay excepciones, admite Jeremías, flanqueado por Silvia, que minutos antes era su morena y furibunda esposa, y Giselle, su rubia y cándida amante.

Los tres integran "Actores en el subte", un grupo de teatro fundado hace una década y por el que han pasado numerosos actores.

"Me pasó una vez que un policía me paró pensando que yo estaba maltratando a mi compañera de una manera nefasta y me pidió hasta documentos. Le tuve que decir que estaba actuando, pero no me creía", relata a Efe Jeremías di Rosa en uno de los andenes de la línea B, donde se les puede ver por las tardes.

"Seguí actuando y el policía me siguió vigilando hasta que terminó el 'sketch'. No puso buena cara, pero entendió, y la gente, que se creía que venía lo peor, aplaudió más que nunca", rememora.

Los números que interpretan son escenas de la vida cotidiana, como discusiones de pareja o conflictos laborales "con los que los pasajeros se pueden identificar, que les matan de risa y que se involucran", añade Di Rosa.

Su compañera, Giselle Deguisa, agradece "las sonrisas y la buena onda que reciben" del público.

Deguisa cuenta que ella misma se sumó al grupo después de participar espontáneamente en una de sus piezas y señala que las mujeres son más lanzadas que los hombres a la hora de convertirse en cómplices de los actores.

Tras la actuación, pasan la gorra y aseguran que lo recaudado les da para vivir, aunque prefieren no dar cifras y alternan este trabajo con otros que surgen.

"Algunas mañanas trabajo como profesora de Educación Física, pero aunque pasé años estudiando para ser profesora gano más en el subte", explica Silvia Lévy, que llegó al grupo a través de su página web, "Actores en el subte".

Además de proporcionarles una estabilidad laboral de la que muchos colegas carecen, el horario de sus actuaciones -de lunes a viernes, entre las diez de la mañana y las seis de la tarde- es más propio de oficinistas que de intérpretes de teatro, lo que facilita combinar vida y familia.

"Aquí donde me ves soy un tipo serio, tengo dos hijos", dice Jeremías, quien también ha hecho publicidad, cine y teatro y admite haber trabajado muchos sábados y domingos hasta altas horas de la madrugada.

Ahora marca distancias del mujeriego y mentiroso Arturo, uno de los personajes que interpreta y que enfureció una vez a una joven, que le llamó "machista".

Quizás para evitar nuevas críticas, en una de sus actuaciones las féminas se toman la revancha y proponen irse juntas de tiendas "a reventarle la tarjeta dorada" mientras le sueltan al unísono "Arturo, quédate duro".

El ruido, el continuo trasiego de pasajeros, la convivencia con vendedores ambulantes y músicos y otros imprevistos propios de actuar en un escenario tan atípico complican el trabajo, pero son también "un reto", explica Levy.

"Aprendes a improvisar, a actuar en cualquier circunstancia porque la audiencia cambia cada cinco minutos", afirma la actriz, que está convencida de que el metro es una buena escuela e invita a sumarse a todos los actores que quieran.

A su vez, animan "a gente de España y América Latina a hacer algo parecido" para extender las risas "a otros países y medios de transporte".

(Agencia EFE)

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