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viernes, 24/10/14 - 09: 03 h

cine

Chris Evans, el Capitán América y la increíble historia del hombre menguante

F. de L.-O.

sábado, 06/08/11 - 07:00

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Es uno de los grandes misterios de 'Capitán América', la película sobre el superhéroe que acaba de llegar a los cines. ¿Cómo pudo Chris Evans, el actor de 1,82 metros de altura y varios kilos de músculos, dar el tipo de un chisgarabís en la primera parte de la cinta? La respuesta: los efectos digitales.
Chris Evans, el Capitán América, antes y después de su transformación  -Foto: lainformacion.com
La historia del Capitán América es bien conocida entre los amantes del comic: un huérfano canijo llamado Steve Rogers elegido para un proyecto secreto del Gobierno durante la Segunda Guerra Mundial. Utilizado como conejillo de indias en un experimento, se convierte en un súper hombre. Rebautizado como Capitán América, dirige al Ejército de EEUU en la batalla contra los nazis.

Para convertirse en el Capitán América que acaba de llegar a los cines, el actor Chris Evans lo tuvo relativamente fácil: meterse en el gimnasio hasta ganar unos 7 kilos de músculos. Pero el verdadero problema para este actor de 1,84 metros de estatura fue dar el tipo del enclenque Steve.

No es la primera vez, ni mucho menos, que la industria de Hollywood se asoma a semejante reto. Por ejemplo, el rodaje de Naúfrago (Robert Zemeckis, 2000) se alargó durante un año para que  a su protagonista, Tom Hanks, le diera tiempo a adelgazar los más de 20 kilos que necesitaba para dar el tipo de un moderno robinson, aislado en una isla tropical durante años.

Pero en Capitán América era imposible detener el rodaje tanto tiempo porque Marvel tiene un calendario inamovible para estrenar cada una de las películas protagonizadas por sus superhéroes antes de 2012, cuando presentará Los vengadores, el largometraje que les reúne a todos ellos en una aventura común.

Además, en el caso de Chris Evans no era sólo una cuestión de peso sino de envergadura física en general. Para ello, la primera opción fue superponer la cabeza de Evans en el cuerpo de un actor más bajo y delgado, de manera similar a como se hizo en El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) para que Brad Pitt pudiera rejuvenecer a lo largo de la película.

El año pasado se hizo algo muy similar en otra película del mismo director, La red social, en la que Armie Hammer interpretaba a los gemelos Tyler y Cameron Winklevoss, para lo cual se rodaron las escenas con Hammer y un doble de cuerpo, el modelo Josh Pence, y luego se reemplazó digitalmente la cara de este por la del primero.

Siguendo ese modelo, el director Joe Johnston contrató a un doble de cuerpo sobre el que colocar la cara de Evans. Lo probaron para la fundamental secuencia de la transformación (en el vídeo bajo estas líneas), cuando Steve pasa de ser un canijo a un rotundo hombretón. Y, aunque el resultado fue satisfactorio, surgieron nuevas dudas.



 “Chris se mueve de una manera muy particular, nadie se mueve como él”, explicaba Johnston a la agencia Reuters. “El doble de cuerpo no era capaz de imitarle. Por mucho que se esforzara en observarle y repetir sus movimientos, simplemente no era lo mismo”.

Además, el propio Evans veía con desagrado que se contratara a otro actor para interpretar sus primeras secuencias, aunque sólo fuera de cabeza para abajo. “La primera parte de la película es tan crucial para que el público entendiera quién es Steve, que no quería compartir ese papel con otro actor. Lo hablé con Joe y, por suerte, estuvo de acuerdo”.

Así, la solución fue encoger digitalmente a Chris Evans hasta convertirlo en un chisgarabís: redujeron su óvalo facial, jivarizaron su esqueleto y estrecharon sus hombros. “Rodamos 2650 planos de Chris y usamos tecnología digital para achicarlo hasta lo que llamamos Steve el delgaducho”, explica Johnston.

A ese reto se añadía un segundo problema: cada vez que en una secuencia se reducía la figura de Evans, se generaba un espacio vacío alrededor de él, que había que rellenar digitalmente. Por ello, muchas de las escenas se tuvieron que rodar en una pantalla verde que permite superponer con facilidad a los actores sobre el escenario oportuno.

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