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District 9, una fábula alienígena sobre la marginación

11/09/2009 06:30 | Laura Pintos
Peter Jackson produce la película del debutante director sudafricano Neill Blomkamp, una historia de una invasión inofensiva de no-humanos que se transforma en un violento choque entre razas.
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Multimedia: Qué es District 9

District 9 se presenta en las carteleras españolas como una película de ciencia ficción diferente, y en muchos sentidos lo es. Aunque el eje de la historia es una invasión alienígena con epicentro en Johannesburgo, la acción no deriva del ansia de conquista, sino que surge como consecuencia de la incomprensión, la subestimación y la resultante marginación del que es diferente.

Con un trasfondo de intereses económicos y corrupción, la película dirigida por el sudafricano Neill Blomkamp muestra la forzada y odiosa convivencia entre los castigados habitanes de la ciudad y unos monstruos llegados del espacio veinte años antes sin otra intención aparente que la de refugiarse para sobrevivir.

Producida por Peter Jackson, District 9 adereza su fábula con efectos especiales y una potente carga psicológica e histórica que alude a los guetos que ha sabido crear la humanidad, algunos de los más emblemáticos allí mismo, en Sudáfrica, y las consecuencias que han traído tanto a unos como a otros esos muros de ignorancia y miedo.

La película se inicia con el desalojo del área al que habían sido confinados los extraterrestres desde su llegada a la tierra en una destartalada nave que continúa suspendida como una inmensa nube de lata sobre Johannesburgo. Quieren sacarlos de sus miserables chabolas para trasladarlos a una nueva zona similar a un campo de refugiados.

El protagonista, Wikus van der Merwe, recibe el encargo de liderar la misión como empleado de la empresa privada MNU, que se ocupa de la gestión de los indeseados habitantes. En medio del proceso ocurre un incidente que lo cambiará todo y lo convertirá en el hombre más importante del momento y también en el más buscado.

Las armas alienígenas juegan un papel fundamental en District 9. No sólo son objeto de las escenas de acción más espectaculares y sangrientas, sino que además son el verdadero motor del desalojo de las inmensas "gambas" venidas del espacio y del valor que adquiere Wikus tras su tranformación. El atormentado oficial es interpretado por el actor sudafricano Sharlto Copley, amigo de la infancia del director, quien ha conformado gran parte del reparto y del equipo artístico y técnico con conocidos y ha recurrido a algunos actores no profesionales para ciertos personajes secundarios y extras.

Blomkamp además utiliza el estilo de falso documental, la cámara en mano y trozos de vídeos cedidos por agencias de noticias para dotar de mayor realismo a la historia. “El filme fluctúa entre algo que parece una película y algo que se percibe como extrañamente real”, reconoce el director, quien debuta en el cine grande tras su paso por los efectos visuales, la publicidad y los vídeos musicales.

Justamente un intento frustrado de realizar una película basada en el videojuego Halo cruzó hace unos años su camino con el de Jackson (El señor de los anillos, King Kong), quien
más tarde decidió confiar en esta nueva historia y prestarle su apoyo como productor. Blomkamp realizó primero un cortometraje en falso documental de bajo presupuesto llamado Alive in Jo’burg y más tarde escribió el guión de este largometraje a cuatro manos con Terri Tatchel.

El equipo de District 9 nunca dudó sobre la localización del filme. Aunque hubiera podido rodarse en cualquier gran urbe, Johannesburgo tenía la ventaja de ser la ciudad de origen del director y de ofrecer tanto una estética cercana a las emociones que se querían transmitir en esta historia (“hay una gran cantidad de detalles visuales; el polvo, los alambres de púas o las malezas, es increíblemente rico visualmente”, señala Blomkamp) como un escenario real difícil de igualar. Y es que la película fue rodada en un asentamiento de chabolas de Tshiawelo, en las márgenes de Soweto, cuyos habitantes fueron realojados, tras lo cual la producción compró las precarias viviendas que quedaban en pie y utilizó los elementos del lugar para crear el sucio mundo donde se hacinan los alienígenas.

Los no-humanos tienen apariencia de gigantescos insectos de aspecto repugnante. "La idea básica era que tenían que tener un exoesqueleto que fuera una mezcla de insecto y crustáceo”, explica el supervisor de efectos visuales en rodaje, Joe Dunckley.

La película llega a los cines precedida por una gran campaña de marketing que incluye cartelería alusiva y una intensa actividad en redes sociales como Facebook o Tuenti.


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