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El día en el que Amenábar descubrió la Vía Láctea

9/10/2009 07:00 | Markus Steen
El último trabajo de Alejandro Amenábar, 'Ágora', es producto de su pasión por la astronomía y la serie de Carl Sagan, 'Cosmos'.
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La quinta película de Alejandro Amenábar, su debut en el cine épico con un presupuesto de 50 millones de euros, es un viaje a través del tiempo que nos sitúa en el siglo IV después de Cristo, un momento decisivo en la historia en el que la civilización grecorromana se vio amenzada por el imparable ascenso del cristianismo. Como telón de fondo, una biblioteca considerada por los historiadores como el templo de la sabiduría más grande que jamás haya existido sobre la Tierra, la de Alejandría; y un personaje rescatado de entre el polvo de las estanterías que nunca había sido homenajeado por el cine: Hipatia.

Pero Ágora, que se estrena este viernes en las salas comerciales de nuestro país, es ante todo el viaje personal de un tipo curioso que no entiende de fronteras a la hora de hacer lo que mejor sabe: contar historias. Hace unos años, tras el rodaje de Mar adentro, Amenábar se encontraba en la cubierta de un barco durante un viaje a Ibiza cuando, al levantar la mirada al cielo, descubrió la Vía Láctea y quedó asombrado para siempre: "Debemos estar rodeados de vida inteligente", pensó.

"Todo comenzó interesándonos por la Teoría de la Relatividad como hobby", recuerda el director nacido en Chile, que estuvo a punto de realizar un trabajo monográfico sobre este asunto: "Queríamos saber más sobre conceptos tan relacionados con el cine como el tiempo y el espacio. Esa curiosidad inicial se convirtió en una ventana que posteriormente se abrió a otras muchas cosas", y que desembocaron en la obra que ahora nos presenta.

"Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos"

De Hipatia y su entorno no se sabe demasiado. Aunque desde hace unas semanas se anuncia la publicación de varios libros y la reedición de otros tantos sobre el personaje y su entorno, el guionista de la película, Mateo Gil, que ha acompañado a Amenábar en varios proyectos, cuenta que se sorprendieron del total desconocimiento que había en torno a su figura, a la que encuentran ciertos paralelismos con la vida de Jesucristo: "Acerca de Hipatia hay muy poca documentación", dice Gil, a lo que Amenábar añade que "es un periodo que el cine no ha tratado y que nos pareció que podría resultar fascinante para el espectador".

De hecho, el hallazgo de esta figura histórica fue una casualidad: "Llegamos a la historia de Hipatia documentándonos para un proyecto más amplio, protagonizado por varios personajes que habían sido capaces de pasar por encima de sus circunstancias y del momento histórico que les había tocado vivir, mirando a las estrellas y preguntándose quiénes somos, dónde estamos y qué sentido tiene todo esto. Descubrimos que Hipatia, su historia y su entorno social (la Alejandría de su época), resumían el proyecto en su totalidad", afirma Gil.

Un científico llamado Carl Sagan




En este viaje de Ibiza a Alejandría hubo una parada de vital importancia. Mientras el equipo estaba inmerso en el estudio del cosmos y los astros, el divulgador Carl Sagan se cruzó en su camino y les dio la pista definitiva para desarrollar la trama de la película: "Empecé a leer sobre astronomía -comenta Amenábar-, vi la serie Cosmos de Carl Sagan donde él calcula la posibilidad de vida extraterrestre en otros planetas y leyendo sobre el tema di con Hipatia".

Este divulgador, promotor del proyecto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) y ganador del premio Pulitzer, soprendió al mundo con su obra Cosmos: un viaje espacial. Se trata de una serie documental emitida en 60 países que aborda cuestiones como el origen de la vida, la historia de la ciencia y la posición del ser humano en el universo.

Según la doctrina de este experto, que dibuja una visión idealista del personaje que Amenábar asume en su cinta, Hipatia era una matemática, astrónoma, física y jefa de la escuela neoplatónica de filosofía. Sagan cuenta que era de una "gran belleza" y que vivió en una época que discriminaba a la mujer: "Hipatia estaba en el epicentro de las poderosas fuerzas sociales. Ciro, el obispo de Alejandría, la despreciaba, en parte por su amistad con el gobernador romano, en parte porque simbolizaba el saber y la ciencia, los cuales eran identificados por la iglesia primitiva con el paganismo".

Una mente maravillosa sin legado

Amenábar tenía el personaje delante de sus narices. Sólo había que darle forma, profundizar en la labor de documentación y elegir su versión de la historia: "Leímos todo lo posible. Pero todo el trabajo científico que ella hizo se perdió. Únicamente se sabe que fue muy buena matemática y mejor astrónoma", señala Gil.

"Reunía dos condiciones muy interesantes: por un lado representaba claramente la mentalidad griega, la búsqueda de la verdad a través de la reflexión, en un mundo en el que las religiones tenían mucho poder en la vida diaria y luchaban por aumentar ese poder. Por otro lado, Hipatia era una mujer en un mundo de hombres. Era una mujer que quería llevar su vida como lo hubiera hecho un hombre, tener la misma libertad para investigar y dedicarse a la filosofía como su padre. Por lo cual decidió no entregarse nunca a un hombre, para que no le restara la libertad que necesitaba".

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