viernes, 10/02/2012 - 03:41 h
El novelista considera que el director Daniel Monzón ha hecho “un grandísimo trabajo” al adaptar su libro al cine y que ningún actor como Luis Tosar podría encarnar a Malamadre.
Un total de 16 candidaturas a los Goya, un gran éxito en taquilla y una buena recepción de la crítica han convertido a una película como Celda 211 en uno de los largometrajes españoles más importantes del 2009. Sin embargo, muchos no se han detenido a analizar la novela homónima en la que se basa, obra del veterano periodista sevillano Francisco Pérez Gandul.
Como en el largometraje de Daniel Monzón, Gandul nos cuenta en su libro las peripecias de un funcionario de prisiones que, en la víspera de su incorporación al puesto, decide visitar el centro penitenciario donde tiene que trabajar.
La mala suerte hace que, debido a una indisposición, el joven quede encerrado en una celda el mismo día que los presos se amotinan. Para sobrevivir, el hombre, que será bautizado por sus nuevos compañeros como El Calzones, tendrá que hacerse pasar por otro presidiario más.
Aunque editado hace más de un lustro, cuando consiguió el Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra en la Semana Negra de Gijón, el libro ha sido reeditado con motivo del estreno de la película.
Sorprendido en cierta manera por la repercusión del filme de Monzón, Pérez Gandul nos contesta algunas preguntas sobre un debut que, pese a tener cinco años, es, para gran parte de los lectores, un recién nacido.
¿Qué le llevó a resucitar el género carcelario cuando nadie parecía dar nada por él?
Los dioses celtas me libren de poder resucitar nada ni a nadie, y menos un género que no es que estuviera muerto, sino que, en todo caso, se puede decir que no había nacido. Así que me sentiría más partera que santo milagrero. Siempre me fascinaron las historias carcelarias, sobre todo aquellas en blanco y negro que nos contaban desde Alcatraz o Sing-Sing: supongo que algo quedó en mi subconsciente y un día eso hizo germinar mi novela.
¿Por qué decidió contar la historia de Celda 211 desde tres puntos de vista: el del carcelero, el infiltrado y el cabecilla de la revuelta?
Odio a quienes se creen en posesión de la verdad. La mejor manera de extraer consecuencias de un acontecimiento es conocer las versiones de los que lo vivieron desde distintas perspectivas. Eso es lo que ocurre en “Celda 211”, se le da la información al lector para que la interprete, no se le trata de colar mensaje alguno. Era también muy atractivo literariamente, porque me permitía más licencias que una narración en primera o tercera persona; y, sobre todo, porque era una buena fórmula para rascar en el interior de los personajes.
Entre otras cosas, su novela destaca por unos diálogos que demuestran un grado de observación bastante grande… ¿Tuvo algún modelo real en el que inspirarse?
La calle, la televisión, la cola del supermercado, la radio, los arrabales de las ciudades, los periódicos, una charla en una tasca, la vida...
Cuando le dijeron que iban a adaptar su novela, ¿pensaba en Luis Tosar como Malamadre, el líder de los presos amotinados?
Digamos que estaba en la terna de mis favoritos, pero a la vista del resultado es obvio que Daniel Monzón escogió al mejor. No hay en España quien pueda mejorar su papel. Es un coloso desde su primer encuentro con Calzones hasta su tremenda mirada a los traidores. Su actuación es memorable.
¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de la adaptación cinematográfica que Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría han realizado de su libro?
Han hecho un grandísimo trabajo, no nos detengamos en pequeñeces.
¿Por qué cree que la novela negra vive un gran momento de popularidad? ¿Piensa que puede tener algo que ver la crisis económica?
Dicen los que saben de esto, y hay gente que sabe una barbaridad, como los aficionados negrocriminales, que la novela negra es la que mejor retrata a la sociedad, sobre todo sus bajos fondos, las cloacas de superficie. Y está claro que en época de crisis las cloacas se llenan de ratas; el escritor de novela negra sabe hacer el trabajo sucio.
Tanto el fallecido Stieg Larsson, creador de la trilogía “Millennium”, como usted tienen una formación netamente periodística, ¿en qué medida opina que ha influido su background como reporteros a la hora de escribir novela negra?
En “Celda 211” hay mucho del periodista que soy, los medios cobran mucha importancia en el desarrollo de la trama, pero yo creo que eso pasaría igual si hubiera afrontado otro género distinto, habría adaptado a él el mundo que mejor conozco.
¿Teme que la gran repercusión de Celda 211, película y libro, sea una larga sombra para el resto de su carrera como novelista?
Me da igual, la verdad, unos se llevan años y años esperando el reconocimiento a su obra, y lo mismo no les llega nunca, y otros consiguen el pleno a la primera. Yo me considero periodista, no novelista, así que si después de Celda 211 no me echan cuenta seguiré escribiendo mis artículos en la prensa y seré igual de feliz.
¿Nos puede contar algo acerca de su próximo libro?
Que no será tan próximo.
De las 16 candidaturas a los Goya que tiene Celda 211, ¿cuántos premios cree que se llevará?
Con estos académicos, cualquiera sabe. El público ya se los ha dado todos.
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