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jueves, 25/12/14 - 14: 25 h

cine

La nueva ley del cine de Wert quiere penalizar las películas españolas rodadas en otro idioma

Julio Vallejo | aviondepapel.tv

miércoles, 13/02/13 - 00:00

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  • Cultura pretende marginar de las subvenciones a los proyectos filmados en otras lenguas no oficiales, como el inglés.
     
  • Taquillazos como ‘Lo imposible’ podrían ser complicados de culminar con este peaje lingüístico.
Los actores extranjeros de 'Lo imposible', al asalto de los premios Goya

Los buenos datos del cine español de 2012 podrían quedar para las hemerotecas si el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes aprueba la nueva ley del cine con las restricciones lingüísticas previstas.

El nuevo texto pretende dar ayudas públicas únicamente a los filmes que se rueden en las lenguas oficiales (español, catalán, vasco y gallego), calificando de extranjeras al resto.

Así, si estuviera vigente esta nueva norma, Lo imposible –la cinta más taquillera de la historia-, Buried (Rodrigo Cortés), Mamá o los próximos estrenos de Nacho Vigalondo o Isabel Coixet no se podrían llevar a cabo por falta de financiación. 

El ministro José Ignacio Wert creó una comisión de trabajo entre el Gobierno y el sector audiovisual, cuya reunión el pasado 6 de febrero, acabó sin acuerdo para lograr esa nueva ley de financiación del cine.

Uno de los puntos polémicos es el idioma original del metraje. El gabinete de Wert quiere penalizar al cine español que se ruede en otras lenguas. El idioma será un peaje para obtener subvenciones del Estado.

”Vaya, parece que ahora el siguiente blanco del Gobierno son películas como Lo Imposible. ¿El cine no es de España si no se habla en español?”, tuiteó a finales de enero José Antonio Bayona, director de Lo imposible en su cuenta de Twitter. 

Este malestar es unánime en el resto de la industria. Y el bloqueo de las ayudas por cuestión de idioma ha caído como una bomba.

“Considerar que el cine español debe ‘parecer’ español equivale a considerarlo un género en sí mismo. Y, por tanto, bajar su cielo y acercar, por decreto, su horizonte”, explica el director Rodrigo Cortés, uno de los cineastas con más reconocimiento internacional por películas filmadas en inglés con capital español.

Cortés afirma que este tipo de medidas pueden llevar al absurdo.

Buried, por ejemplo, fue rodada al 100% en España con un equipo íntegramente español; no considerarla española solo es posible desde una interpretación de la realidad particularmente creativa. Si un equipo español decide rodar una historia en Kioto, o en el centro de Madrid, pero en una casa de inmigrantes japoneses, ¿la película será, pues, europea, o directamente debemos saltar a considerarla asiática?”, se pregunta Cortés.

“¿Solo la lengua permite que La línea del cielo, rodada por Fernando Colomo en Nueva York, sea española?”, añade el autor de Luces rojas.

Menos beligerante, pero en contra, se muestra el realizador Eugenio Mira, que acaba de rodar Grand Piano, con John Cusack y Elijah Wood.

“Se trata de una medida típica de toda transición de paradigma. Durará lo que durará y caerá por su propio peso. Los cambios de leyes siempre llegan demasiado pronto o demasiado tarde”, declara Mira.

Por su parte, Pau Brunet, analista de taquilla, considera que la medida es un fracaso hasta en uno de sus más nobles objetivos.

“Se ha hecho para cortar las inversiones de producciones internacionales que se cobijan como españolas. No obstante, esto es también contraproducente, ya que estamos dejando fuera el que se venga a rodar a España, algo que países tan importantes como Australia están fomentando desde hace años”, afirma.

Con todo ello, si se aprueba la nueva ley del cine con el idioma como requisito para las ayudas, posiblemente será un hándicap para la industria nacional.

Muchos cineastas buscarán inversiones fuera y los posibles beneficios del filme -y los impuestos- se quedarían en manos foráneas.

La respuesta del público en taquilla también avala los rodajes internacionales. Mamá, la coproducción entre España y Canadá, logra el mejor estreno de lo que llevamos de 2013. El filme está rodado en inglés, cuenta en su reparto con estrellas de Hollywood y tiene una encomiable factura técnica.

A la salida del cine no es raro escuchar como muchos repiten aquello de ‘no parece española’.

A lo largo de los próximos meses puede que escuchemos esa misma frase al referirnos a los mencionados Panda Eyes, lo nuevo de Isabel Coixet; Open Windows, el thriller dirigido Nacho Vigalondo; y Wax, la cinta de terror de Víctor Matellano.

Todas están rodadas en la lengua de Shakespeare, la mayoría tienen una producción total o parcialmente nacional y muchas han sido filmadas mayoritariamente en España. Nuestro país ya no es exclusivamente su mercado potencial, sino el mundo entero.

¿Dejará de ser “cine español” por ley? Depende de cómo termine la negociación entre el Ministerio de Cultura y el sector audiovisual. La nueva ley del cine tiene una hoja de ruta que termina en verano en el BOE.

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