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miércoles, 26/11/14 - 10: 19 h

cine

Mariví Bilbao: "Hago reir de vieja porque de joven siempre he hecho llorar"

M. J. Arias

jueves, 15/12/11 - 06:00

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Mariví Bilbao, a la que se le conoce sobre todo por sus papeles en series de televisión, forma parte del reparto internacional de Maktub, un cuento de Navidad que se estrena este viernes. La veterana actriz dice que no le importa que su personaje casi no hable y que lleva bien la fama a su edad, aunque si alguien se acerca a contarle su vida (le pasa bastante a menudo, dice) se inventa que tiene que ir al médico para ahorrarse el turrón.

Mariví Bilbao, genio y figura del cine español  -Foto: lainformacion.com
El papel de Mariví Bilbao en Maktub, que se estrena este viernes, es pequeño pero está cargado de fuerza. Apenas tiene un par de frases en toda la película y aun así es capaz de arrancar la sonrisa del espectador en una historia protagonizada por Diego Peretti, Aitana Sánchez-Gijón y Goya Toledo. Maktub cuenta la relación entre un hombre triste y conformista y un niño enfermo de cáncer que vive la vida “a tope” con la Navidad como telón de fondo.



Mariví Bilbao es la compañera de residencia de la madre del protagonista adulto, Amparo Baró. Interpreta a una mujer parca en palabras y “no muy lista”. Aprovechando el estreno de la película este viernes, la veterana actriz reconoce que lo de la fama a su edad lo lleva bien y que lo de hacer reír es de ahora que es “vieja”, que cuando era joven no hacía más que dramas. Nada más entrar en la sala donde va a atender a los periodistas, dos comentarios que dan una idea de que la auténtica genio y figura que es: “Encima donde voy no se puede fumar. Uy, que frío hace aquí”. Arranca la entrevista.

En esta película sois un grupo muy pintoresco y variado, el rodaje debió ser como el camarote de los hermanos Marx. ¿Fue divertido?
Sí, sí, es verdad. Yo por ejemplo soy del norte, de Bilbao, otros son del sur, otros canarios… A mí me parece muy bien. Con lo que te encuentres si te gusta, pues ya está. Divertido es sobre todo que te guste hacerlo. No tienes que estar pensando en si estar sonriente o no. Tienes que pensar en que tienes que hacer el papel que te ha tocado.

A ti te encanta hablar, pero tu personaje apenas tiene dos frases.
Nada, no se puede. Solamente digo una de las veces “quiero más champán” y no digo más en toda la película.

Bueno, dices “sí, señora” un par de veces, ¿no?
Alguna vez, sí. También.

¿Y qué tal se lleva eso de no tener frases?
Pues bien, tú te conciencias de lo que tienes que hacer y ya está. Pero no estás como una tapia que está ahí. Estás actuando por dentro para que salga la actuación. Qué no hablo, pues no hablo, ¿Y qué? Además mi personaje es una tía que no es muy lista, que está en una residencia. Ahí me coge Amparo Baró, que no me paga pero me cuida muy bien. Y muy bien. Quiero decir, que como la película me encantó desde el primer momento en el que me dieron el guión.

¿La has visto ya montada?
Sí, en mi casa.

¿Y has llorado?
No, nada. No se llora, en esta película no se llora.

¿Se ríe?
Bueno… es sonriente.

Pero a ti te gusta hacer reír.
Sí, es lo que hago de vieja, porque de joven lo que he hecho siempre es hacer llorar, dramas.

¿Qué te hace reír?
Eso nunca se sabe, depende de cómo tengas el día. Las cosas que pasan en el mundo unas veces te dan risas y otras te dan ganas de tirarte de una tapia. No se saben esas cosas. La gente que ya somos muy viejos como yo vamos cambiando tanto de filosofía que las cosas que antes te hacían soltar carcajadas ahora dices “vaya una mierda”. O “ay, aquella temporada que disgusto que tenía con aquello. Pero si era una estupidez”. Cambias mucho.

¿Qué tal llevas que te reconozcan por la calle a tu edad?
Lo llevo muy bien. Los que más me gusta es que se acerquen son los niños.

¿Se te acercan muchos?
Sí, muchos, muchos. Y son los que más lo pillan todo. Mucho más que las personas ya no digo viejas, sino de 50, que no se fijan, por lo que sea. Los chavales de trece, catorce… lo pillan todo. Cuando se acercan otros que no les importas nada, que se acercan a contarte su vida pues pienso “coño, a mí ¿por qué?” entonces les tienes que decir “oiga que me espera el médico”. Una mentira porque no sabes qué decir y tal. Y luego ya sé porque es. Es para decir en casa he estado con fulano de tal, ¿me entiendes? Como para contar que eso vale algo, que no vale nada. No te preguntan cómo estás ni nada, solo te cuentan de donde vienen, que se han comprado…

Entonces, ¿hay gente que te para por la calle para contarte su vida?
Sí, sí y yo les digo “oye que tengo mucha prisa”. A los niños no, que se queden todo el rato que quieran.

¿Te gustan mucho los niños? En esta película había varios.
Sí, había tres chicos y una niña. Con la pequeña alucinaba, porque miraba cuando estábamos trabajando que se quedaba arrobada. Tan mona, más rica era… Bueno, y sigue siéndolo.

¿Te molesta que te paren por la calle y pidan autógrafos?
Que saquen fotos no me importa porque puedes seguir andando. A mí lo que me molesta es que me pongan de escaparate. “Espera un poco que también quiere mi hija”. Eso sí molesta, pero sin ellos nosotros no somos nadie. Tú imagínate que no viene nadie, pues te vas a casa a fregar el suelo de la cocina si tienes ganas o te tiras por la ventana, ¿no?

El actor depende del público.
Natural. Es como si tienes una tienda y no vendes nada, pues tienes que cerrarla.

Te conocemos por los papeles de Lo que se avecina y antes Aquí no hay quien viva donde salías fumando todo el rato. ¿Fumas mucho?
Sí, pero en la tele fumo porque quieren ellos, que es muy incómodo. Fumar trabajando no te sabe a nada, nada, nada. En un momento dado pasan cantidad de cosas. Entra un sonido, te cortan y te quitan el cigarro para ponerlo como estaba antes. Es incómodo. Aquí cada uno fuma cuando le da la gana.

¿Qué te gusta ver en el cine?
Pues películas buenas, como a todo el mundo.

¿Y qué es para ti una buena película? Porque antes dijiste que Maktub no parece española.
Porque también veo películas americanas, francesas y de todo. Eso lo he dicho porque lo dijo mi hija y me entró una risa de miedo. Cogió, llamó a Paco Arango [el director] y se lo contó. Y Paco se meaba de risa también.

¿Y por qué, además de por un reparto internacional?
Pues porque la temática de este guión no se ha tocado mucho en España. Y luego claro, uno ha nacido aquí, el otro allá y el otro en acullá. Que solo te conoces de haberte visto en una película.

¿Te gusta entonces el cine español?
Algunas son muy buenas. No me importa el género, si están bien hechas, me da igual. Si me gusta me da lo mismo que sea de guerras o de otra cosa. Y si no me gusta, lo quito y santas pascuas, porque yo veo el cine en casa.

¿Y la tele? ¿Ves mucha?
Sí, también. Las cosas que hay buenas. Cuando hay buenas, claro, porque a veces la tienes que quitar porque dices “aquí no hay nada”. Hay algunas cosas que tienes que quitarlas a todo correr porque son que están riñendo unos con otros a lo lerdo. Piensas “y esto ¿por qué cojones? A la mierda”.

Como actriz veterana que eres, ¿das consejos?
A nadie, si me lo piden y creo que se lo tengo que decir, sí. No me gusta dar consejos. Además, le puedes dar uno a alguien y luego te das cuenta de que sabe más que tú, por ejemplo. A mí no me va dar consejos. A no ser que me digan “oye, ¿tú cómo te pones los zapatos?” Si me preguntan les contesto lo que me han preguntado, porque no voy a inventar. Yo no les digo, a mí me preguntan y yo les contesto lo que sea. Todos los trabajos tienen sus pros y sus contras.

¿Qué es lo que más te gusta de ser actriz?
Hacer cine.

¿Más que la tele?
Hombre, no hay color. Y más que el teatro.

Es raro, porque los actores suelen preferir el teatro.
Pues no, a mí no. Todo el mundo no somos igual.

¿Y por qué el cine?
Hombre, pues como a ti te gusta más un chico más que otro, nos ha jodido ¿por qué ese? Pues porque te gusta. De todas formas también hay películas malísimas, eh. Como todo. Y obras de teatro que te mueres.

¿Eres de las que piensa como el personaje de Rosa María Sardá en Maktub? Dice algo así como que las fiestas se pueden pasar de dos formas, bien o en familia.
Las fiestas en familia son casi siempre repugnantes. Cuando se llega a hablar clarísimamente es cuando se pueden arreglar la historia. Lo demás… por no decir, por no decir se cogen unos odios y no se habla. Eso es terrible y además es de tontos.

Muy propio de estas fechas…
Joder, si viene también mi tía de no sé qué o la abuela… Joder, sí, es un rollo.

¿No te gustan las Navidades?
Sí, lo que pasa es que no me gustan más que otra cosa. Prefiero una cena con amigos en casa.

¿Y cómo las vas a pasar?
En casa y sola, porque yo solo tengo una hija que vive en Bilbao. Y no puedes. ¿Cuándo te vas si el día de Navidad se trabaja? Además que a mi estas fechas ya no me importan nada. Con niños es otra cosa.

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