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Muere Henry Hill, el despiadado mafioso arrepentido que inspiró la película ‘Uno de los nuestros’

Roberto Arnaz

miércoles, 13/06/12 - 13:32

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Interpretado por Ray Liotta en el largometraje de 1990 dirigido por Martin Scorsese, su testimonio provocó que algunos de los miembros más importantes de las familias Lucchese y Gambino, las más peligrosas de la mafia neoyorquina, acabasen entre rejas. Hill pasó sus últimos años entrando y saliendo de la cárcel; luchando contra su aducción al alcohol y las drogas.

Muere Henry Hill, el mafioso que inspiró la película ‘Uno de los nuestros’  -Foto: Goodfellahenry.com

“Desde que puedo recordar, siempre quise ser un gánster. Para mí, ser gánster era muchísimo mejor que ser presidente de Estados Unidos”. Así comenzaba ‘Uno de los nuestros’ (1990), la celebrada de Martin Scorsese en la que se retrataban los años dorados y la caída de la mafia neoyorquina a través de la historia real de Henry Hill, el mafioso arrepentido que a finales de los años 70 facilitó al FBI la información necesaria para descabezar a los sindicatos del crimen más poderosos de la Gran Manzana, las familias Lucchese y Gambino.  

Aquel despiadado gánster que no dudó en traicionar a sus ‘hermanos’ para evitar una larga temporada ‘a la sombra’, falleció ayer en Los Ángeles a los 69 años tras una larga enfermedad. Hill era quizá demasiado joven para la esperanza de vida que se le supone a un estadounidense medio pero, sin duda, llegó una edad difícil de alcanzar para un hombre al que la mafia había puesto precio a su cabeza.

“Su corazón dijo basta”, ha explicado su novia, Lisa, a la web estadounidense TMZ. El hampón que inspiró una de las mejores películas sobre la mafia jamás rodada había pasado sus últimos años entrando y saliendo de la cárcel, perseguido por su propia maldición.

Adicto al alcohol y las drogas, Hill visitó la cárcel en varias ocasiones aún después de haber recibido una nueva identidad por parte del FBI. En 1987, mientras estaba en el programa de protección de testigos, fue detenido por tráfico de drogas. Aquello le valió la retirada de la protección policial. Por aquel entonces la mayoría de sus viejos compinches estaba ya muerto, pero él se seguía viendo como un hombre ‘marcado’.

“El gobierno cree que más de 200 millones de dólares han pasado por mis manos. Lo único que sé es que me lo he fundido todo en mujeres, drogas, rock ‘n’ roll y apostando a caballos demasiado lentos”, confesó Hill hace dos años en una rueda de prensa en Londres con motivo del 20 aniversario del estreno de ‘Uno de los Nuestros’.

Más problemas con la ley  

Durante casi 20 años, el mafioso interpretado por Ray Liotta en la gran pantalla pasó desapercibido hasta que en 2005 acabó pasando seis meses ‘en chirona’ por posesión de metanfetamina mientras trabajaba como chef en un restaurante italiano de Nebraska.

Al salir de la cárcel probó con el arte. Tampoco le fue demasiado bien: en 2009 fue detenido por conducir borracho la noche en la que realizaba su primera exposición. No llegó a entrar en prisión.

Desde entonces, intentó rehabilitarse sin éxito en varias ocasiones. Se mudó a California, donde se convirtió en tertuliano habitual del excéntrico y polémico presentador radiofónico Howard Stern. Abrió su propio restaurante, al que llamó ‘Wiseguys' –nombre de la novela escrita por Nicholas Pileggi en la que se basa el guión de ‘Uno de los Nuestros’–, e incluso publicó un libro de cocina y lanzó su propia marca se salsa marinara. Todo antes de verse sorprendido por la muerte.

Henry Hill estaba convencido de que tarde o temprano recibiría la visita “de un joven mafioso con ganas de hacerse un nombre”. Sin embargo, su momento no llegó en un callejón oscuro, sino mientras estaba postrado en la cama de un hospital. “Nunca pensé en llegar a esta edad. Estoy muy agradecido por seguir vivo”, aseguró hace justo un año a un periodista de ‘The New York Daily News’.

El cerebro del golpe perfecto

Además de por ‘vender’ a las familias Lucchese y Gambino, Henry Hill se sumó al ‘salón de la fama’ del hampa por su participación en el atraco al edificio Lufthansa en el aeropuerto JFK de Nueva York.

El lunes 11 de diciembre de 1978 una furgoneta aparcó delante de la terminal de la compañía alemana.Varios hombres de la banda del capo Paul Vario, armados y encapuchados, entraron en la sede de la aerolínea, redujeron a los agentes de seguridad y se llevaron una cantidad indeterminada de dinero que algunas fuentes cifran en seis millones de dólares. Entre ellos estaba Hill, uno de los cerebros de la operación.

Se llevaron exactamente 72 cajas de unos siete kilos de peso cada una. Estaban repletas de billetes de curso legal no consecutivos. Se trataba de dólares americanos cambiados en Alemania por turistas, diplomáticos y personal militar. Los periódicos de la época, entre ellos el ‘The New York Times’, lo bautizaron como “mayor robo de la historia de Estados Unidos”.

De aquel golpe sólo se recuperaron 240.000 dólares y ninguno de los culpables llegó a la cárcel. Todos los que participaron en el atraco murieron de manera violenta antes de poder ser arrestados o juzgados con la excepción de Henry Hill, el capo Paul Vario –interpretado por Paul Sorvino en ‘Uno de los Nuestros’– y Jimmy Burke, al que Robert De Niro dio vida en la ficción. Hill, como Vario y Burke, ambos murieron con más de 60, una edad poco común para mafiosos de su talla.

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