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martes, 25/11/14 - 23: 13 h

cine

Superman, el mesías que no vino de Kriptón sino de Judea

Roberto Arnaz

sábado, 22/06/13 - 06:00

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  • La tradición judeocristiana jugó un papel fundamental en el nacimiento de los cómics de superhéroes.

  • Su padre le envió para salvar a la Tierra, le crió una pareja que originalmente se llamó Mary y Joshep y, como Jesús, inició su misión pública a los 30 años.

Como la historia de Jesús influyó en la creación de Superman

Un hombre aparentemente común, y de orígenes humildes, descubre que su padre le envió a la Tierra para erigirse en el salvador de la humanidad a través de su propio sacrificio. Se enfrenta al mal, defiende a los más desfavorecidos y sufre la represión de los gobernantes que recelan de su poder. Esta es la historia que nos cuenta ‘El Hombre de Acero’, la última versión de Superman en llegar a los cines, pero también el relato bíblico de Jesús de Nazaret.

Y esa no es la única coincidencia entre el superhéroe y Jesucristo. “Ambos se embarcaron en su misión pública a los 30 años”, explica el escritor estadounidense Stephen Skelton, que recuerda que el mesías de Kriptón “lucha por la verdad y la justicia, que son dos principios básicos en los que se basa la Biblia”.

Además, Skelton, autor del libro ‘El evangelio según el mejor superhéroe del mundo’, recuerda que cuando Superman aterrizó por casualidad en Kansas, fue adoptado por el matrimonio Kent. En la historia original de 1938 esta pareja se llamaba Mary y Joshep (María y José, en español), aunque luego sus creadores, Jerry Siegel y Joe Shuster, decidieron cambiarlo por Martha y Jonathan Kent.

“Siegel y Shuster eran judíos y por eso pusieron en el personaje gran parte de su cultura y filosofía”, apunta  Simcha Weinstein, un religioso hebreo de Nueva York conocido como ‘El Rabino del Cómic’, autor del libro Up, Up, and Oy Vey!, una divertida crónica sobre el origen religioso de los superhéroes

Weinstein no tiene duda: “Superman es judío”. Y lo defiende asegurando que “Kal El –nombre  del ‘hombre de acero’ en su planeta de origen, Kriptón– es un vocablo hebreo que significa 'la voz de Dios'”.

Además, afirma que el superhéroe se esconde detrás de un 'alter ego', Clark Kent, como muchos de los inmigrantes judíos que llegaron a EEUU en los años 30 y 40. “Solo un judío podría tener un nombre como Clark Kent”, bromea Weinstein.

Mitología hebrea

Pero no sólo Superman desciende de la tradición judeocristiana.  El rabino neoyorquino explica que todos los grandes personajes del cómic –Superman, Spiderman, la Patrulla X, el increíble Hulk y el Capitán América– fueron creados por autores hebreos que volvieron los ojos a su propia historia, vivencias y tradiciones para inventar estas aventuras.

“Cuando los creadores pensaron en estos héroes miraron en la cultura antigua, de ahí que sus aventuras de cómic guarden numerosos paralelismos con la de Moisés y el éxodo o el antisemitismo”, asegura Weinstein que recuerda que todos estos superhéroes tienen en común el haber nacido de las manos de 45 dibujantes de raíces semitas cuyas familias emigraron a EEUU huyendo de la persecución y el nazismo.

El más prolífico de estos creadores es Stanley Martin Lieber, más conocido como Stan Lee. Él imaginó a Spiderman, Iron Man, Hulk, los 4 Fantásticos o la Patrulla X, entre más de 500 personajes.

Marcado por el Holocausto

Sus relatos beben directamente del Rey David, Golem o Sansón y se mezclan con sus vivencias personales. Los mutantes integrantes de la Patrulla X son perseguidos por ser diferentes, como los judíos durante el Holocausto, y su archienemigo, el malvado Magneto, escapó de un campo de concentración y conserva su número de preso.

Las desdichas del éxodo israelí durante la Segunda Guerra Mundial calaron tanto en los dibujantes de la época que incluso Superman llegó a enfrentarse al propio Adolf Hitler en las páginas de un cómic. No fue el único. En 1941, el Capitán América debutó con un espectacular puñetazo al Führer.

Sin embargo, pese a todo, para Simcha Weinstein el superhéroe que mejor representa a los judíos es Spiderman y su alter ego Peter Parker. “Es el clásico judío neoyorquino, débil y nervioso, motivado por la culpa”, explica el rabino de Brooklyn, quien reconoce que cuando piensa en Parker “siempre le viene a la cabeza Woody Allen”.

Roberto Arnaz

Responsable de Actualidad y Portada

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