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"Declaración de guerra", una lucha contra el cáncer convertida en aventura

9/02/2012 18:40 | lainformacion.com

París, 9 feb (EFE).- "Declaración de guerra", la segunda película de la francesa Valérie Donzelli convierte, con menos medios que ganas y un hecho real como material de base, la lucha contra el cáncer en un combate que en vez de minar a sus protagonistas acaba siendo un motor que les motiva a ir hacia adelante.

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Imagen facilitada por Unifrance del filme francés "Declaración de Guerra", que se estrena mañana. La segunda película de Valérie Donzelli convierte, con menos medios que ganas y un hecho real como material de base, la lucha contra el cáncer en un combate que en vez de minar a sus protagonistas acaba siendo un motor que les motiva a ir hacia adelante. EFE

París, 9 feb (EFE).- "Declaración de guerra", la segunda película de la francesa Valérie Donzelli convierte, con menos medios que ganas y un hecho real como material de base, la lucha contra el cáncer en un combate que en vez de minar a sus protagonistas acaba siendo un motor que les motiva a ir hacia adelante.

Rodada en los mismos hospitales que ella y su expareja, el coguionista y también actor Jérémie Elkaïm, recorrieron durante años para superar la enfermedad de su hijo, la cinta se aleja de dramatismos para reflejar ante todo una historia de amor: la suya.

La película se estrena mañana en España y llega precedida de una gran aceptación en Francia, donde fue preseleccionada para seleccionar al país en los Oscar, y también del aval del Festival Internacional de Cine de Gijón, que le otorgó en su pasada edición uno de los dos premios al mejor largometraje.

"Con enfermedades como el cáncer una parte muy grande de la sociedad te dice que lo que te sucede es gravísimo y que tienes que estar triste. Pero nosotros lo vivimos y nos dimos cuenta de que era mucho más complejo. Sigues teniendo sentido del humor, ganas de comer y de vivir", dijo Elkaïm en su presentación en París.

El drama se ofrece desde esa perspectiva con un tono de comedia que le resta carga emotiva, y que se sirve de la música y de cambios constantes de ritmo para obtener un filme centrado más en la fuerza con la que los protagonistas superan esa prueba, que en la dificultad de la misma.

La parte autobiográfica es importante y fruto de ella la película rezuma una verdad pese a la cual el protagonista precisa que los recuerdos que la construyen no les sirvió más que de inspiración para una historia autónoma.

Romeo y Julieta, nombre con destino trágico con el que bautizaron a sus alter ego, luchan en este caso no contra la oposición de sus familias, sino contra el cáncer que le diagnosticaron a su hijo con apenas 18 meses, y del que desde el principio se cuenta que el pequeño salió airoso.

Ese final satisfactorio fue determinante, según Donzelli, para que ellos pudieran echar la vista atrás "sin ser prisioneros del miedo y del dolor", y transmitir en cambio qué supone para una pareja y una familia enfrentarse a ese tipo de prueba.

Un desafío que los dos califican de "aventura", lo que da idea de la actitud con la que ellos y los personajes que escribieron afrontan lo que les toca vivir, que aunque acaba destrozándoles como pareja, les hace mucho más fuertes como personas.

Concebir esa película "no fue un ejercicio terapéutico", asegura Donzelli, pero más de un año después desde su estreno en Francia en agosto de 2011, son conscientes ahora de cómo fue un elemento más que contribuyó a sacarle el punto positivo a la experiencia.

La idea de utilizar un episodio doloroso y reflejarlo desde el prisma opuesto fue explotada asimismo en su primera película, "La Reine de pommes", que hablaba de una ruptura y que creó en un momento en el que admite haber estado deprimida.

En ella también, Elkaïm compartía cartel y proceso creativo, una colaboración que hace de su filmografía, según describen, un asunto casi familiar, y al que en esta ocasión se suma su hijo, que aparece en los planos finales.

El actor advierte, no obstante, que no someten al espectador a "una tarde de diapositivas" sobre su propia vida, y añade que "Declaración de guerra", más que optimismo o pesimismo, buscaba sobre todo "desbordar vida".

Para rodarla se sirvieron de la opción vídeo de una cámara de fotografías, una opción estilística consciente y no motivada por recortes de presupuesto, pero que les proporcionó además la discreción necesaria para grabar en espacios reales sin molestar a la gente.

Su preselección para los Oscar, que finalmente no pasó la criba de la Academia, fue la "guinda del pastel" y una sorpresa de la que ya han pasado página, con una nueva película sobre la que no quieren dar detalles, pero que aseguran que será "completamente opuesta".


(Agencia EFE)

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