domingo, 12/02/2012 - 04:09 h
Tim Burton es otro de los niños-adultos cautivados por los misterios de Alicia. El 16 de abril se estrena en España 'Alicia en el País de las Maravillas'.
Mientras esperábamos la versión de Alicia en el País de las Maravillas que estaba preparando Marilyn Manson, Tim Burton le adelantó por la derecha y la hizo más cara, más bonita y con más dimensiones. Presuntamente.
Ahora que la tenemos nos parece como si siempre hubiera estado ahí: la historia de Alicia es tan timburtiana que resulta extraño que no la hubiese rodado antes. Alicia es una revolucionaria, quiera o no, pues es llamada al Submundo para encabezar una revolución popular contra un monarca tirano -una monarca tirana, en realidad- con cierta propensión a la guillotina.
Alicia, en su aventura, sigue el camino del héroe -de la heroína, volvemos al femenino, pues es una historia donde las mujeres son las fuertes- y debe tomar importantes decisiones en el umbral de su vida adulta, al cumplir los 19, que le harán tomar conciencia de su fortaleza y su capacidad para cambiar las cosas. En el mundo que ha dejado atrás sus padres han arreglado su matrimonio sin contar con ella; Alicia, en cambio, tiene una misión.
Charles Lutwidge Dodgson era sacerdote, matemático, fotógrafo y escritor, nacido en Cheshire, en 1832. Su padre era párroco, su bisabuelo, también. Tenía grandes dotes para las matemáticas, ya desde el colegio, por lo que consiguió un puesto como profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford. Era un buen fotógrafo, aunque se conserva una parte muy parcial de su obra. De la que ha sobrevivido, más de la mitad tienen como modelo a niñas. Y, por último, como escritor, no se le conoce como Charles Dodgson sino como Lewis Carroll.
El poder de una niña
En 1856, un nuevo deán llegó a Oxford. Se llamaba Henry Liddell y tenía tres hijas: Lorina, Alice y Edith. Carroll entabló amistad con la madre y las hijas, a las que solía llevar de picnic. El 8 de julio de 1862, Carroll y otro reverendo llevaron a las niñas a pasear en barca por el Támesis y, mientras remaba, improvisó la narración que se convertiría en su libro más famoso. La historia de Alicia entusiasmó a Alice Liddell. A pesar de lo evidente, el autor negó que Alicia estuviera basada en ninguna persona real. Le regaló el manuscrito a Alice Liddell las siguientes navidades y, tres años después, lo llevó a un editor.
Era 1865 cuando se publicó Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, ilustrado por John Tenniel. Al igual que ocurre hoy con las secuelas, el éxito le obligó a escribir una segunda parte, titulada Alicia al otro lado del espejo y lo que encontró allí. En esta ocasión también contó con grabados de sir John Tenniel, aunque le costó convencerlo, ya que con sus exigencias para la primera parte se lo hizo pasar mal.
La fascinación de Alicia nos lleva a crearla y recrearla una y otra vez. La primera ocasión en la que fue llevada al cine corría el año 1903. 37 años después de la publicación de la novela y sólo ocho de la invención del cine. La película estuvo dirigida por Cecil Hepworth y Percy Stow, y se basaba en las ilustraciones de John Tenniel. Recientemente ha sido restaurada por el Archivo Nacional Británico. A pesar de sus precarios efectos especiales, la magia está en estado puro.
Una de las bazas de la Alicia de Tim Burton es la de convertirse en un filme tan popular que desbanque la película de animación de Disney como sustituto del libro. A pesar de que la película de Burton también es de Disney, la actual tiene bastantes menos terrones de azúcar, contando incluso con todos esos que le gusta al Sombrero Loco echar al té.
Al tratarse de una obra cuyos derechos de autor han caducado, se pueden encontrar múltiples ediciones en todos los idiomas. Se ha traducido a más de cien lenguas. pero la edición más reputada sigue siendo la Alicia Anotada, de Martin Gardner.
En castellano, recientemente -al calor de la película, Alicia ha regresado profusamente a las librerías- la editorial Nórdica ha publicado una edición ilustrada por Marta Gómez-Pintado.
Muchos establecen una coenxión entre el oscuro videojuego American McGee's Alice, creado en el año 2000 y la película de Tim Burton. En él jugamos un tercera persona con una Alicia macabra, en absoluto el personaje al que estamos acostumbrados.
Hay un cuarto método para conocer la historia de Alicia sin tener que leer, jugar o ver una película. Gracias al tratamiento de datos y a la infografía, podemos tomar un libro completo y relacionar unas palabras con otras, como en este impresionante gráfico. De un vistazo nos podemos enterar que las dos palabras más veces relacionas en la misma frase con "poor" (pobre) son "Alice" y "King", así que ya sabemos quiénes son los personajes que lo pasan peor.
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