El autorretrato como poderosa medicina


  • Cristina Núñez utiliza la fotografía como terapia contra adicciones y enfermedades

  • Su método de autorretratos terapéuticos convierte los recuerdos dolorosos en arte.

Despair 2008

Despair 2008 Fotos: Cristina Núñez

Compensating the past 2007

Compensating the past 2007 Fotos: Cristina Núñez

Self portrait with Mom 2 2010

Self portrait with Mom 2 2010 Fotos: Cristina Núñez

Blonde Cris 1998

Blonde Cris 1998 Fotos: Cristina Núñez

Danielle

Danielle Fotos: Cristina Núñez

Davide

Davide Fotos: Cristina Núñez

Laura

Laura Fotos: Cristina Núñez

My Mamiya is my medicine

My Mamiya is my medicine Fotos: Cristina Núñez

En una fotografía, nos vemos a nosotros mismos durante un momento doloroso de nuestra vida, como primer paso para rememorar recuerdos relevantes enterrados en nuestro subconsciente. Estas imágenes pueden curar.

Los autorretratos de Cristina Núñez (Girona, 1962) son esa poderosa medicina contra el trauma, contra la falta de autoestima, contra las adiciones o como camino en la búsqueda de uno mismo. Así, la biografía no solo se convierte en terapia, sino también en arte.

Cristina Núñezempieza con sus autorretratos en 1988. Quería así superar la falta de autoestima que le había llevado la drogadicción en su adolescencia.

Tras superar su adicción a la heroína gracias a un difícil periplo por varios centros de rehabilitación, Núñez conoce a un fotógrafo italiano, del que se enamora.

Cuando se traslada a Milán con él, le ayuda en su trabajo y se percata del poder que tiene la cámara para expresar la vida interior de las personas.

"Empecé a sacarme autorretratos: estaba dándome la mirada profunda que tanto necesitaba para trabajar sobre mi independencia interior, estaba explorando mis emociones y reconstruyendo mi identidad", explica.

Poco a poco, sus fotografías se convierten en su propia medicina. Tras separarse de su novio italiano, Núñez sufre de depresión. Es cuando desarrolla su método terapéutico a través del autorretrato. Por entonces, el paciente era ella misma.

"Si conseguía sacar mi desesperación en una foto, se me pasaba enseguida y podía pasar a otra cosa. Comprendí que estaba transformando mi dolor en arte, y la imagen podía servirme para aceptarme y compartir mi dolor con otras personas", añade la artista.

Su método terapéutico consiste en explorar todos los aspectos de la vida de una persona mediante el autorretrato, bajo una serie de criterios artísticos. Yo, yo y el otro, yo y el mundo son ejercicios fotográficos para buscarse a sí mismo.

"El compartir este trabajo con otras personas ayuda en el proceso de aceptación y descubrimiento de uno mismo", confiesa Núñez.

Su serie Someone to Lovees una exposición itinerante en la que conviven imágenes grandes y más de cien fotografías de pequeño formato que conforman una "línea de vida".

Los numerosos autorretratos de la autora se entrecruzan con retratos de sus antepasados -militares franquistas-, su juventud como heroinómana, las fotos con sus compañeros sentimentales, sus dos hijas o la serie fotográfica junto a su madre, pocos meses antes de que falleciera después de que varias embolias le provocaran demencia senil.

Posteriormente, su trabajo personal desemboca en talleres colectivos. Muchos psicólogos utilizan con sus pacientes la fototerapia. Cristina Núñez, desde su experiencia fotográfica, apuesta por estas técnicas.

Sus talleres de fotografía terapéutica ayudan mujeres o adolescentes con problemas psíquicos y los imparte en cárceles, centros de salud mental, además de en universidades o para empresas cuando se trata de cursos de liderazgo.

A sus alumnos, Núñez les llama "buscadores", personas que desean autorretratarse para encontrarse a sí mismos a través de la fotografía, como ella misma lo hizo durante su juventud.

"Muchos son artistas o fotógrafos que quieren trabajar sobre su identidad creativa, y también hay psicólogos, terapeutas o counsellors que desean aprender nuevas técnicas que les ayuden en su práctica terapéutica", dice.

El método de trabajo consiste en un fin de semana intensivo donde los alumnos expresan sus emociones más recónditas. Los participantes experimentan una catarsis y descubren que su dolor más profundo puede mutar en arte.

"Un alumno se enamoró justo al acabar uno de los talleres, y consiguió construir una buena relación de pareja, después de muchos años soltero. Otra participante logró el trabajo que deseaba y su vida cambió por completo", recuerda la fotógrafa.

Cristina Núñez no solo imparte estos talleres, sino que también forma a los futuros terapeutas fotográficos, a los que denomina "facilitadores".

"En 10 o 15 años, habrá muchos facilitadores de autorretratos terapéuticos y espero que su formación se realice en las universidades", insiste.

Cristina Núñez expone Someone to love en la galería Luova de Helsinki, hasta el 22 de diciembre. El vídeo de este proyecto también ha sido seleccionado para el Celeste Prize 2012.