No todos los músicos secundaron la protesta de los artistas frente al Ministerio de Industria. Muchos de ellos distribuyen sus canciones de manera gratuita y libre en la Red: "Estoy totalmente a favor del P2P", asegura el bajista de Candelaria.
Algunos critican con rotundidad la protesta de los músicos (sí, firmado por grandes, pequeños, medianos, profesionales del directo... etc) frente al Ministerio de Industria. Otros simplemente matizan o rebaten sus argumentos. Pero casi todos estos grupos (realmente) independientes destacan su deseo de distribuir de manera gratuita y libre sus canciones en la Red, porque gracias a eso "tocan". Son de estilos muy distintos.
Por encima de que sus ventas sean muy inferiores a las de los 'grandes' del panorama musical español, son usuarios que se sienten identificados con la defensa de los derechos fundamentales en Internet. Son artistas que dan otro punto de vista y que, a veces, son incapaces de saltarse a la SGAE para publicar (han hecho intentos de cobrar por ella). Muchos lo consiguen. El último gran boom musical español creció con Internet y el boca a oreja, esto es la multiplicación de sus canciones de forma pirata. A día de hoy siguen vendiendo su primer disco con sello propio.
Tato es bajista de Candelaria, el grupo paralelo de muchos de los miembros de elBicho, y con el que ha tocado por varios países de Europa. "Las canciones en Candelaria son de libre distribución, por eso estoy totalmente a favor del P2P. Precisamente porque consideramos que la música es cultura, creemos en su distribución libre", apunta. Montaron la formación tras una ya larga experiencia discográfica en una 'major'.
Borja, guitarra y responsable de los sintetizadores de los madrileños Zoo, comienza con un clásico: "Lo de cortar Internet es como poner puertas al campo. Esa gente de la protesta sigue un modelo industrial obsoleto y la solución no es crear una policía de la censure", dice. "Vi a Loquillo decir un par de cosas, flipé y quité la tele", además de recordar que ellos "no paran de tocar y llenar".
Desde el grupo Mittens, autoeditados, destacan preguntas que llevan ya tiempo corriendo en la Red y no parecen haberse tenido en cuenta. "¿Qué pasa con nuestras canciones, las cuales hemos dejado gratis en la red? ¿cómo se van a controlar. No es un delito descargárselas en este caso. Más allá del pago e independientemente de que se trate de música, películas o libros, no se puede crear una comisión nombrada por Cultura que decida qué es un delito al margen de un juez", afirma Javier Moya, su batería y periodista experto en Internet. "La solución", quizás "pasaría por establecer nuevas fórmulas en los derechos de autor que compensen las pérdidas de los autores con la piratería en Internet.
Más dudas. "Un chaval de 15 años, que nunca ha comprado un CD, un vinilo, un DVD o un libro porque se los 'baja' (qué esté bien o mal es otra historia, pero así es la generación de nativos digitales), al que se le corte la red, se irá a casa de un amigo, y si no se irá a la wifi de cualquier organismo, incluso al del Ministerio de Cultura", indica Moya.
Las "ventajas de Internet"
Todos estos grupos creative commons, que permiten la distribución libre de su música siempre y cuando se les cite, se deben a Internet. "Creo que la música está más viva que nunca, y que el modelo industrial y musical que había 15 años se ha acabado. Y hay uno nuevo. Para unos es una oportunidad; para otros, el fin de unos ingresos fáciles. Yo prefiero aprovechar las ventajas, como el intercambio de música a través de Internet, gracias al cual vivimos y nos llaman para dar conciertos", afirma Fuxedo, del grupo De Vito, que ha compuesto temas para otros artistas.
Santos, cantautor madrileño que "lleva mil años en esto", pasa de la piratería. "Es un tema que no me interesa. Me parece peor cómo está enrocada la industria y como lo aprovecha la SGAE y compañía", apunta.
Antílope, cantante del grupo Volador, cree que la solución está debe apuntar a algo más medido y sopesado. "Lo del Gobierno parece un poco fascista. La solución sería buscar algo intermedio, o que en Internet hubiera dos grupos de artistas".
Desde Candelaria, van más allá, pues tienen el asunto bastante estudiado por sus vivencias con elBicho. Tato vuelve a la carga: "Este tipo de organizaciones, como SGAE o Promusicae, sacan el dinero al pueblo. Muchos de los artistas que han secundado la proyesta llevan años cobrando por unas canciones de hace mucho tiempo y no ofrecen nada nuevo. Ya es casualidad el que vayan a llegar las navidades y las famosass recopilaciones". Desvela que gracias a las tiendas de L'FNAC, han podido distribuir sus trabajos sin pagar el impuesto revolucionario, y tienen sección de autopublicados. "Que les den a las discográficas". Saltándoselas el grupo se gana mucho mejor la vida.
Termina su exposición con dos puntos. Primero, recuerda el gran beneficio que supuso para la industria de la música la creación del cedé y "los puestos de trabajo que se perdieron con su aparición". Así, recuerda que "The Beatles ha vendido muchos más cedés que discos o cassettes en toda su historia" y también que los cedés son en realidad los antiguos masters. "Con la ayuda de una grabadora y un cedé, que comercializaron los mismos que venden discos, se crea una fábrica en casa... ya está muerto también", pues han llegado los archivos digitales, que ocupan y contaminan menos. "En realidad se han creado páginas como iTunes para vender iPods, no canciones, las cuales no se pueden compartir, no nos engañemos", analiza.
Y segundo y último, no se olvida de la educación musical, de la cual han hablado en alguna ocasión los músicos de la protesta, y da su punto de vista más constructivo. "En otros países se ve a niños con sus padres en los conciertos. Aquí no se puede porque dentro 'se vende alcohol'. Hay que empezar por los pequeños, que quieran la música, y que al final la aprecien y de alguna forma paguen por ella".
Protesta desde el 'top manta' como anécdota
Una anécdota. Julio de 2007: un grupo de Grananda creative commons, rizó el rizo a modo de crítica. La Barca de Sua contactó con un grupo de vendedores callejeros y les dio su reciente autoeditado disco para que lo vendieran y crear una reflexión al respecto. Ahora este tipo de venta parece que ya no está en el punto de mira.
Ellos, como muchísimos otros grupos, comparten sus canciones en sitios como Jamendo o MySpace. Claro, hay muchos más...
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