sábado, 11/02/2012 - 03:25 h
El creciente número de sondas espaciales y naves que estamos poniendo en el espacio está suponiendo un problema cada vez más serio a la hora de mantener comunicaciones con ellas, ya que hasta hora se venían programando las sesiones de comunicación específicamente para un momento dado, indicando los operadores de las naves qué datos, a qué hora, y hacia dónde había que enviarlos, lo que no deja de ser un engorro.
Lo ideal sería poder utilizar un sistema similar a Internet, diseñado desde el principio para ser resistente a fallos en los equipos o en las líneas de transmisión, en el que al enviar un mensaje sólo hay que preocuparse de a dónde se quiere enviar y donde los detalles de cómo llega a su destino son gestionados de forma automática por el sistema y, lo que es más importante, de forma transparente para los usuarios.
Aún así, hay que adaptar la forma de funcionamiento de la red frente a nodos que pueden estar o no presentes según en qué momento y para los retrasos inherentes en las transmisiones a las grandes distancias involucradas en la investigación espacial, que a menudo -sino siempre- van a ser mucho mayores que los retrasos que se pueden producir en tierra y para los que están programados los dispositivos de red.
Es lo que se conoce como delay-tolerant networking o disruption-tolerant networking, redes tolerantes a retrasos o a disrupciones, que es la base de la Internet interplanetaria en la que ya se lleva trabajando algún tiempo.
En ella habrá varias redes «locales» que engloben a los nodos que estén en una zona determinada como por ejemplo la superficie de la Luna o en órbita alrededor de Marte, zonas en las que las comunicaciones se parecerán mucho a las de la Internet que usamos a diario, y que estarán intercomunicadas entre si mediante protocolos adaptados especialmente a estos retrasos o posibles ausencias de ciertos nodos.
Ya se han hecho pruebas de transmisión utilizando este tipo de redes como por ejemplo desde el Space Technology Research Vehicle 1B, que envió archivos por FTP a tierra desde órbita, o desde la sonda EPOXI, que desde una distancia de más de 30 millones de kilómetros de la Tierra envió imágenes sin problemas a la NASA; el Commercial Generic Bioprocessing Apparatus, instalado a bordo de la Estación Espacial Internacional, también las está usando, y se espera que pronto la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial comiencen también a hacer pruebas.
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