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"Don de lenguas", un "thriller filológico" en pleno Congreso Eucarístico de 1952

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sábado, 30/03/13 - 13:23

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Barcelona, 30 mar (EFE).- La escritora barcelonesa Rosa Ribas y la alemana Sabine Hofmann sitúan una trama de novela negra en la España del Congreso Eucarístico de 1952 en su primer libro conjunto, "Don de lenguas", ya bautizada como un "thriller filológico".

"Don de lenguas", un "thriller filológico" en pleno Congreso Eucarístico de 1952

Barcelona, 30 mar (EFE).- La escritora barcelonesa Rosa Ribas y la alemana Sabine Hofmann sitúan una trama de novela negra en la España del Congreso Eucarístico de 1952 en su primer libro conjunto, "Don de lenguas", ya bautizada como un "thriller filológico".

"Don de lenguas" (Siruela) arranca en 1952, cuando quedan pocas semanas para el Congreso Eucarístico y la consigna oficial es dar una imagen impoluta de la ciudad, pues está en juego la legitimidad internacional del régimen.

En ese contexto, Ana Martí, una novata cronista de sociedad, encontrará en el encargo de cubrir el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía, su oportunidad para escribir sobre temas serios.

El caso ha sido encomendado al inspector Isidro Castro, un hosco policía de doloroso pasado de la Brigada de Investigación Criminal, que tendrá que aceptar de mala gana que Ana cubra la investigación, pero la joven periodista pronto descubrirá nuevas pistas que se apartarán de la versión oficial y recurrirá a la ayuda de su prima Beatriz Noguer, una eminente filóloga.

Ribas, filóloga de profesión, residente en Alemania desde 1991 y conocida por su serie de la comisaria hispanoalemana Cornelia Weber-Tejedor, ha explicado a Efe que esta novela a cuatro manos -coincidieron en la Universidad de Fráncfort- surgió de las ganas que tenían de "emprender un proyecto grande" y, como filólogas, querían hacer "una novela en la que la lengua tuviera importancia".

"Teníamos claro que la protagonista sería una mujer y no queríamos que pasara en el tiempo actual, para que el conocimiento de las lenguas no fuera un mero peritaje lingüístico, una especie de CSI lingüístico, ni tampoco que fuera demasiado atrás en el tiempo, porque entonces el personaje femenino sería poco creíble", apunta Ribas (El Prat del Llobregat, 1963)

"La época de la posguerra se ha abordado poco en la novela y -agrega- un ejemplo es el Congreso Eucarístico de 1952, por lo que representó políticamente y en la consolidación y reconocimiento internacional del régimen".

Elegir los años cincuenta para situar la trama no fue baladí, pues las autoras querían salir de "los años cuarenta, los más sórdidos" y el Congreso Eucarístico les proporcionaba un escenario curioso, con una Barcelona en plena transformación, de la que "desaparecieron los mendigos, que eran encarcelados en el calabozo".

Ribas y Hofmann huyen del maniqueísmo del género: "Aquí no hay personajes malos malos ni buenos buenos", y pone como ejemplos el policía, que "hace su trabajo, es una máquina, si tiene necesidad pega, pero luego es un padre entregado".

O el de la periodista protagonista, que por ser mujer está encorsetada en los "ecos de sociedad", pero para poder salir de esa sección "debe pactar y tiene que ensuciarse las manos".

Las autoras han hecho un esfuerzo documental, comenzando por las novelas clave de la época: "Nada", de Carmen Laforet, y "La noria", de Luis Romero, por la documentación histórica, las hemerotecas, los anuncios y las anécdotas orales que la gente les ha contado.

De ese anecdotario surgen pinceladas como la muchacha que se pinta las costuras en las piernas para simular que lleva medias o que comerse un plato de nata con nueces era el cielo gastronómico.

Respecto a la serie de Cornelia Weber-Tejedor, piensa Ribas que en "Don de lenguas" hay "un salto en el espacio y en el tiempo": desde el Fráncfort contemporáneo y multicultural actual, con una protagonista que no tiene que cuestionarse, a "una Barcelona sórdida y pobre en una país devastado".

Si las novelas de Cornelia Weber-Tejedor serían más convencionales como novelas negras, "Don de lenguas" se situaría en la estela de "la novela histórica y negra" de la serie del investigador Bernie Günther, aunque sin la dureza de Philip Kerr".

Ribas y Hofmann combinan en la trama personajes de ficción con personas reales y en su ejercicio filológico han conservado la terminología criminalista de la época, que descubre al lector que el retrato-robot era un "retrato hablado".

(Agencia EFE)

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