Barajas fue en mayo el aeropuerto con más retrasos de Europa por el control aéreo
El pasajero factura su maleta, cruza el control de seguridad del aeropuerto, encuentra su puerta de embarque y vigila su equipaje de mano, como informa la megafonía. Su vuelo tiene retraso “por causas operativas”. El pasajero mira el reloj, se levanta y curiosea los libros de la tienda circunvecina. La oferta de sus anaqueles no dista mucho de los lineales preferentes de las librerías.
El relato podría proseguir, pero es real. La
literatura más presente en los aeropuertos es la que lidera las actuales listas de ventas. Suelen ser
best sellers con argumentos más o menos ligeros o de lectura fácil para un público que pide retrospectivas históricas, algo de amor y suspense.
El pasajero que quiera literatura más intensa, deberá traerse la biblioteca de casa. Siempre es aconsejable novelas cortas que quepan en el bolso de mano, clásicos en formato bolsillo o relecturas en tapa blanda que la falta de tiempo impidió culminar.
Esperando con Ken FollettEn un hipotético listado de los libros más idóneos para afrontar una larguísima espera en el aeropuerto, estarían las novelas de Ken Follett.
Los Pilares de la Tierra es la ficción más leída en
España, según los datos de los editores del primer semestre, gracias al tirón de su último libro
La Caída de los Gigantes. En este segmento de
megaseller, las alternativas también serían
El Ángel Perdido, de
Javier Sierra, o
La Tierra de las Cuevas Pintadas, de
Jean M. Auel, o
El Cuaderno de Maya, de Isabel Allende.
En busca de hotelUno de esas novelitas de pocas páginas, pero lectura sobrecogedora es
Hotel Savoy, de Joseph Roth. El escritor astrohúngaro relata aquí el éxodo de los judíos del Este de Europa hacia
París en el periodo de entreguerras mundiales. El Savoy es una especie de purgatorio. Las plantas bajas albergan las mejores habitaciones y los huéspedes que no pueden pagarlas tienen que mudarse hacia los pisos superiores. Los bohemios y los apátridas conviven allí hacinados.
Guerra CivilLa efemérides de la Guerra Civil española se aproxima. El 18 de julio estalló el conflicto bélico. En la primavera convulsa anterior al trágico suceso, Anthony Whitelands llega a
Madrid para tasar un cuadro que se presume de Velázquez. Es el argumento de
Eduardo Mendoza en
Riña de Gatos. Madrid, 1936 (Premio Planeta, 2010). Dicen los críticos que no es el mejor Mendoza, pero sí de los títulos más leídos del último año.
La indignación también facturaEntre las novelas superventas de las tiendas del aeropuerto también emerge el librito blanco y rojo de Stéphane Hessel. Su llamada a la indignación propulsó el 15-M, así como el triunfo de nuevos libros revolución.
¡Indignaos! y
¡Comprometeos! son lecturas cortas y políticas antes de tomar un vuelo. Según confirman en las concesionarias de prensa del aeropuerto, es de lo más demandado en las terminales aeroportuarias.
Regreso a MacondoUna buena relectura para los tiempos de espera del pasajero es
Cien Años de Soledad, de
Gabriel García Márquez. En 2012, se celebra el 50 aniversario del
boom latinoamericano. Nada mejor, por tanto, que regresar al universo del realismo mágico de Macondo, aquel lugar donde las cosas aún no tenían nombre y había que señalarlas con el dedo. Las novelas de
Mario Vargas Llosa y
Carlos Fuentes o los relatos de
Julio Cortázar serían, además, alternativas muy recomendables.
Derrota socialistaSi el pasajero desea una lectura de ficción muy pegada a la realidad política, nada mejor que
Acceso no autorizado. Belén Gopegui narra aquí como un abogado
hackea el portátil de una vicepresidenta del Gobierno. En plena caída libre del partido socialista y la destitución posterior ordenada por el presidente del Ejecutivo, Julia Montes sería el nombre que Gopegui dio a María Teresa Fernández de la Vega.
Costuras en MarruecosPara los lectores que quieran conocer el periodo de aquel Marruecos otrora español, nada mejor que leer
El tiempo entre costuras. María Dueñas narra el tránsito hacia la madurez de la costurera Sira, en una época colonial española que nadie aún había novelado. Dueñas es la autora española más leída hasta junio de 2011, según el gremio de editores. Ya se codea con Follett o
Stieg Larsson. Otras lecturas parejas serían
Si tú me dices ven lo dejo todo pero dime ven, de
Albert Espinosa, triunfador del pasado
Sant Jordi, o bien dos títulos de la literatura italiana como
Carolina se Enamora, de
Federico Moccia, o el
long seller de aquel amor imposible entre un comerciante francés y una joven japonesa, que Alessandro Baricco tituló
Seda.
El necio IgnatiusLa risa entretiene. Y
La conjura de los necios (
John Kennedy Toole) es el libro que provoca que el resto de pasajeros nos mire con extrañeza cuando nos reímos. La verborrea de su protagonista, Ignatius J. Reilly, promete una relectura hacia lo corrosivo de su actitud. Los que gusten del humor flemático anglosajón también tienen en
La hija de Robert Post o en
Flora Post y los artistas, de la escritora Stella Gibbons, sonrisas hacia carcajadas.
Negro y criminalLa novela negra y criminal es la mejor terapia para no matar a ningún responsable de una aerolínea por culpa de los retrasos de nuestro vuelo. El asesino siempre paga sus crímenes y esa es la moraleja de estos libros. La trilogía
Millennium, de Stieg Larsson, cabe en una gran maleta. Cualquier novela de bolsillo de
Agatha Christie (
Diez Negritos), de
Dashiell Hammett (
El halcón maltés) o de James Ellroy (
L.A. Confindencial) nos asoma a los clásicos. Para los que busquen nuevos autores, también está
El Chef ha muerto. Yanet Acosta narra el asesinato del cocinero más famoso del mundo y las pesquisas del investigador Ven Cabreira.
Hide en IpadLos pasajeros que viajen con hijos cuasi adolescentes también tienen la oportunidad de educarlos en la lectura digital. Si se dispone de un Ipad,
El Dr Jekyll y Mr Hyde nos muestra las aventuras en versión ilustrada de este clásico de
Robert Louis Stevenson. La descarga en la web de la editorial Nórdica, o desde la Apple Store, es gratuita.