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Literatura

El Matisse más desconocido aterriza en el Museo Thyssen

08/06/2009 | lainformacion.com

El Museo Thyssen-Bornemisza reivindica al Matisse más íntimo y maduro con la exposición 'Matisse, 1917-1941'. 74 pinturas, esculturas y dibujos que el artista realizó en un período de su vida "injustamente despreciado".


La exposición sobre Henri Matisse (1869-1954) abre sus puertas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Un recorrido por la obra del pintor posmodernista durante una etapa que comprende los años 1917 y 1941, dos fechas cruciales en su vida y carrera que desarrollaría a la sombra del complicado período de entreguerras.

La muestra, que abre sus puertas este martes bajo el título Matisse, 1917-1941, abarca 74 pinturas, esculturas y dibujos procedentes de los fondos de unos 50 museos y colecciones particulares de todo el mundo que, en un “90 por ciento”, no han sido expuestos en nuestro país. La labor de la pinacoteca madrileña ha sido poner un poco de luz y tratar “de entender sus claves a la luz del clima artístico de la época en que fue hecha”.

Exilio a Niza

“Es un periodo injustamente despreciado por la crítica vanguardista hasta finales del siglo XX”, según Guillermo Solana, director artístico del Thyssen. En su opinión, era necesario “reivindicar al Matisse maduro, el del periodo en que migró a Niza”, considerado por la crítica aburguesado y conformista.

En 1917, con el final de la Primera Guerra Mundial en el horizonte, Matisse firmó un nuevo contrato con su galería y modificó parcialmente la relación con los clientes. El desastre de la guerra había traído consigo la pérdida de compradores rusos y el artista francés decidió cambiar la pintura mural por el tradicional binomio formado por caballete y lienzo, a la vez que exiliaba de la capital francesa hacia las costas de Niza.

En este sentido, el pintor abandonó los grandes formatos para trasladar su creación a un público diferente en el que dominan las características tonalidades fuertes de su obra y un punto de vista más personal bautizado como “pintura de la intimidad”.

Los lienzos de las distintas salas muestran habitaciones con vistas a la Costa Azul y al paseo marítimo de la ciudad, como en Interior en Niza, vestuarios ricamente ornamentados, como en Matisse con abrigo escocés o retratos cargados de profundidad psicológica.

La exposición está formada por seis salas

La exposición, diseñada por Tomás Llorens en varios “capítulos”, comienza con “Pintura y tiempo”, con cuadros realizados en los primeros años de Niza, que tienen como motivo dominante la ventana y junto a ella la música, plasmada en el violín (instrumento que a Matisse le gustaba tocar).

En “Paisajes, balcones y jardines” se explora el espacio exterior a través de la pintura de paisajes y jardines, vistos a veces desde la altura de un balcón o una ventana, mientras que “Intimidad y ornamento” muestra naturalezas muertas que se yuxtaponen a escenas de interior con modelos ensimismadas, durmiendo.

“Fondo y figura” agrupa obras que reflejan un periodo en que el franceés pinta en el estudio durante las mañanas con modelos posando, y por la tarde dibuja reproducciones de Miguel Ángel.

En “Forma. El desnudo” se muestran obras en que el desnudo femenino es su centro principal de atención, el espejo que le ayuda a estudiar todos los problemas de la pintura. Matisse lo estudia en pintura, dibujo o escultura; yacente, sentado o de pie.

El recorrido finaliza con “Une sonore vaine et monotone ligne”, con pinturas creadas a partir de 1934 en que vuelve al caballete. Sus figuras están cada vez más absortas, más inalcanzables, el color se hace más incorpóreo y la forma se reduce a un trazo. En este espacio se exhiben las series de dibujos que el pintor agrupó bajo el título de “Temas y variaciones” (1942).

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