domingo, 12/02/2012 - 04:20 h
Muchos barceloneses fueron retratados en los años 70 en el desmantelado estudio Niepce. Los negativos deberían haber acabado en la basura pero algunos cayeron en manos de un editor que a través de la literatura les ha creado unas vidas de ficción.
Calle Fontanella esquina a Vía Laietana existía una tienda de fotografías en la ciudad de Barcelona. Su rótulo había sido claramente diseñado en el siglo XX. Decía Niepce y el trazo de la e final se alargaba para recorrer, en sentido inverso y decadente, la palabra.
Niepce era también un estudio donde las mujeres enviaban ensoñadoras miradas de amor a sus amantes, miradas para guardar en carteras o enmarcar en portarretratos de plata. Otros rostros de la Barcelona post-franquista pasaban por Niepce para acabar en DNIs, pasaportes, libros de familia y carnés de biblioteca o universitarios. Personas que reforzarían su identidad amarrando su nombre a un instante donde el tiempo nunca muere.
Niepce cerró hace cinco años pero de todo naufragio algún robinsón saca beneficio. La editorial Tintas Alternativas transforma esos restos en literatura y lo que ya son rostros vacíos de fotografías tamaño carné reciben una nueva identidad y una segunda vida.
En el libro Niepce. 28 retratos de nadie, siete autores imaginan la vida de 28 personajes anónimos de los años 70. Sus fotografías fueron encontradas frente a la tienda, esperando una segunda vida.
"Durante los más de 20 años que recorro Barcelona siempre me inquietó la enigmática y casi centenaria tienda-estudio que llevaba el nombre del inventor de la fotografía: Niepce", escribe Juan Cardosa, editor del libro. Una noche del verano de 2005 comprobó que la tienda había sido derribada, sus cascotes asomaban de un contenedor y la calle Fontanella "estaba alfombrada de sobrecitos blancos numerados con los negativos de los retratos de color de personas anónimas". Aquella noche Cardosa rescató el rótulo original de la tienda, alguans fotos y muchos negativos. Cinco años más tarde les ha dado utilidad.
Rubén Lardín, Sergi Puertas, Xavi Sancho, Natasha Christia, Conxita Fornieles, Emili Olcina y Josep Roca son los escritores reunidos por el propio Roca y Cardosa para inventar unas historias que encajen con esos rostros. "Pasajes que van del retrato coral al realismo sucio, de la pornografía a la ciencia ficción" describe Cardosa.
Dijo Oscar Wilde que no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Tintas Alternativas toma este aforismo como primera de las razones para la existencia de su editorial. Cardosa aclara que lo que publican, hasta ahora dos únicos volúmenes, son " libros-objeto artesanales" que combinan "texto e imagen", admitiendo "relato, poesía, ensayo así como ilustración, fotografía y pintura".
De cada libro-objeto tiran 250 ejemplares numerados, "de los que 50 son una edición especial y exclusiva". El primero de ellos llevaba por título La tarde que compré La vida sexual de Catherine M. 22 átomos pornográficos ilustrados, en una referencia a la polémica novela autobiográfica de Catherine Millet.
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