Sun, 12 Feb 2012 03:43:20 +0100 Saltar al contenido

La reforma laboral, en 20 tuits

lainformacion.com

domingo, 12/02/2012 - 03:41 h

Literatura

La contracultura era esto

21/02/2010 | Julio Vallejo / Aviondepapel.tv

Reediciones y nuevos títulos dedicados a la Generación Beat, las revueltas de los 70 o el escritor Hunter S. Thompson rememoran el espíritu de unos movimientos sociales y culturales que se empeñaron en ir a contracorriente.

[ ]

“Ya no queda lugar para ninguna contracultura... Me temo que ni siquiera para la cultura”. Las palabras del escritor y periodista cultural Jaime Gonzalo muestran cierto grado de nostalgia por un tiempo pasado que ya sólo podemos rememorar a través del cine, la música o la literatura.

La celebración del 40 aniversario de Woodstock, a través de lanzamientos discográficos o el largometraje Destino Woodstock, y algunos libros dedicados a la Generación Beat, los movimientos revolucionarios de los 70 o la peculiar forma de vivir el periodismo de Hunter S. Thompson nos recuerdan que hubo en tiempo en que ir a la contra era casi un deber.

Sin mitos

El primer volumen de la trilogía Poder Freak. Una crónica de la Contracultura. Volumen I puede ser una estupenda manera de introducir al neófito en el universo contracultural.

Jaime Gonzalo, autor del libro, nos relata con un estilo ágil y erudito los orígenes de la cultura juvenil en Estados Unidos, el auge y caída de la Generación Beat, la irrupción del Gay Power, el nacimiento y consolidación de un grupo como Los Ángeles del Infierno, la generalización del consumo de drogas durante los 60 o los primeros pasos de tribus urbanas como los rockers o los mods, entre otros muchos asuntos. Todo ello, como el propio Gonzalo reconoce, con ánimo de “investigar una época y unas circunstancias fascinantes, aunque a menudo mitificadas”.

El periodista no teme señalar las contradicciones de muchos de aquellos movimientos que intentaban ir contra un orden establecido que terminó utilizando La Contracultura para sus fines mercantiles. Lo hizo fundamentalmente creando modas que vaciaban de espíritu de estos grupos para quedarse con los aspectos más superficiales y susceptibles de poder comercializarse.

De yippie a yuppie

Quizá la máxima traición a los ideales contraculturales la personifique Jerry Rubin. Sus experiencias juveniles, recogidas por el mismo en el recientemente editado Do it!, nos muestran a un hombre de acción dispuesto a capitanear la “Gran Revolución Amerikana”. El estadounidense asumió para ello el concepto de espectáculo como principal arma. Entre sus imaginativos actos de protesta se incluyen la presentación de un cerdo como candidato a la presidencia de Estados Unidos o su propósito, finalmente abortado, de contaminar con LSD los depósitos de agua de la Convención Demócrata de Chicago en 1968.

Con estos antecedentes, nada hacía presagiar que en menos de dos décadas el que fuera un gran agitador se convertiría en un conservador yuppie preocupado por la dieta sana.

Periodismo gonzo

Igual de revolucionario, aunque más leal a sus ideales primigenios, Hunter S. Thompson se encargó de poner patas arriba el periodismo tradicional al convertir al reportero, hasta entonces casi un simple observador de lo narrado, en un protagonista más de la noticia.

Este peculiar estilo, bautizado como periodismo gonzo, está bien presente en Los ángeles del infierno, un mítico reportaje escrito por Thompson a mediados de los 60 y recuperado ahora por la editorial Anagrama para su colección Otra vuelta de tuerca.

El escritor norteamericano no dudó en unirse la famosa banda de moteros para narrar sus violentísimas prácticas y su peculiar estilo de vida. Aunque evidentemente los Ángeles del Infierno no aparezcan retratados como hermanitas de la caridad, el reportaje de Thompson desprende una cierta fascinación por el grupo de jinetes sobre dos ruedas.

Una admiración que empezó a desvanecerse cuando, como nos recuerda Jaime Gonzalo en Poder Freak. Una crónica de la Contracultura, un joven negro fue asesinado por los Ángeles del infierno durante un concierto de los Rolling Stones en donde los moteros oficiaban como encargados de la seguridad.

Precursores de la contracultura

No obstante, nada habría sido igual en La Contracultura sin la Generación Beat. Ellos fueron los precursores a la hora de plantar cara a la conservadora sociedad norteamericana de los cuarenta y los cincuenta. Amantes de la cultura negra norteamericana, rompedores respecto a la manera de narrar más tradicional y abiertos a nuevas formas de entender la sexualidad no siempre acordes con la moral imperante, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, John Clellon Holmes, William Burroughs o Gregory Corso, entre otros, se convirtieron en todo un ejemplo de grupo antisistema. Recuperar ese espíritu rebelde es el que ha llevado a la jovencísima Escalera Ediciones a publicar clásicos como Go, la obra de John Clellon Holmes que hoy se considera como el primer texto genuinamente beat, o un libro fundamental de Jack Kerouac como Satori en París.

El momento elegido para editar estos volúmenes tampoco es una cuestión baladí, como nos explica Daniel Ortiz, uno de los responsables de la editorial: “Entendimos que la coyuntura sociocultural actual era óptima para invitar a estas voces a subir de nuevo al escenario, que en esta era internauta hacía falta poner al alcance de lectores jóvenes alternativas de ocio e inquietudes que, a la larga, pueden derivar bien en personas más lúcidas y humanas o en verdaderos yonkis tratando de escribir o vivir como ellos”.

Destacamos

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News Youtube iPhone iPad Android

iplabel