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Las claves para entender el estilo Chanel

14/12/2011 07:00 | Alessia Cisternino
Una chaqueta de tweed, un bolso acolchado, un vestido negro. El libro ‘Chanel. Las claves de un estilo’ de Jérôme Gautier, editado por La Fábrica, recorre uno por uno los elementos que definen el estilo de la casa de moda Chanel. Desde sus orígenes hasta la era Lagerfeld.
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Chanel. Las claves de un estilo

Chanel. Las claves de un estilo

lainformacion.com | 14/12/2011 07:00

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El sueño de todo diseñador es crear un estilo y crear un estilo significa crear algo que sea reconocible a partir de un signo. Gabrielle Chanel, Coco, fue quizás uno de los primeros diseñadores en cumplir este sueño. Sus trajes de chaqueta de tweed, sus bolsos acolchados, su vestido negro y sobre todo su idea – rompedora, revolucionaria – de una mujer que baja del pedestal y se echa a la calle - eso sí con mucha elegancia - son algunos de los elementos de un estilo definido y definitorio.

Ahora el libro Chanel. Las claves de un estilo de Jérôme Gautier, editado por La Fábrica, recoge y recopila los elementos clave que han contribuido a crear y perpetuar el estilo Chanel desde sus orígenes hasta la era de Karl Lagerfeld, al actual director creativo de la casa.

¡Abajo el corsé! Los pétalos de gasa revoloteando alrededor de un corsé se marchitan con la llegada de Coco Chanel. La mujer de Chanel es sobre todo una mujer cuyo cuerpo esbelto es acentuado por un atuendo informal, sencillo, libre y moderno. Un estilo “fácil” como se le definió tras la presentación de la primera colección de alta costura de Chanel: Biarriz, 1916.

Negro en serie. En su colección de invierno de 1926, Chanel presenta el modelo nº 817, una prenda histórica por una razón: porque era negra. “Antes que yo, nadie se habría atrevido a vestirse de negro” afirmaba Chanel. Y sobre todo nadie antes que ella se habría atrevido a vestir de negro a un ejercito de mujeres. Desde siempre símbolo de austeridad y de lujo (el tinte negro era muy caro), el negro se convierte en asequible con la revolución industrial. Chanel dicta tendencia, la elegancia se democratiza y el negro se convierte en perfecto tanto para el día como para la noche.

Los tweeds. El traje de chaqueta, en tweed y con cordoncillo es el traje de Chanel por excelencia. “El tweed” escribe Jérôme Gautier “no tiene nada de nuevo, salvo que ningún diseñador, y menos uno de París, había considerado trabajar en sus tierras de origen, entre Escocia e Inglaterra, porque, en efecto, era necesario aventurarse allí para familiarizarse con esta tela fuerte y viril”. Chanel es la excepción: no sólo se aventura hasta el río Tweed donde los tejedores lavan la lana desde la Alta Edad Media, sino que lo convierte en un icono de su estilo.

Preciosas, pero falsas. Un viaje a Venecia y una relación con el primo del último zar Nicolás II son las probables razones del flechazo de Mademoiselle Chanel con el gusto barroco. Estas más la búsqueda de un contraste evidente con un estilo sobrio y aparentemente sencillo. Tanto sobre sus chaquetas de día como sobre sus vestidos de noche caen lluvias de perlas barrocas y falsas piedras de pasta de vidrio. “Las joyas no están hechas para parecer rica, están hechas para parecer arreglada ¡que no es lo mismo!”, decía.

Sombrero sí, pero minimal. Llevar un sombrero es obligatorio durante el Directorio y el Primer Imperio y lo será hasta la Primera Guerra Mundial. Chanel lo sabe, no lo cuestiona, pero decide luchar contra los andamios fantasiosos bajo los cuales las mujeres se tambaleaban “como si llevasen su dignidad en equilibrio sobre la cabeza” y optar una vez más por la sencillez. Ella misma lleva un canotier, un sombrero utilizado por los deportistas, sobre todo por los ciclistas. Ya está. Como mucho con una cinta de grosgrain alrededor y una violeta.

Mujer andrógina. Corbatas, pajaritas, zapatos planos, jerseys, pijamas, Chanel no sólo se inspira en la moda de sus hombres sino que retoma la ropa de los hombres modificando sus proporciones y adaptándola a un modelo diferente de mujer, una mujer andrógina. Casi un clon en el que Chanel amaba reflejarse.

En una palabra: chic. Chanel fue una luchadora, llegó a convertirse en una de las mujeres más ricas de Francia y en icono indiscutible de la moda partiendo de la nada. Pero si te esperabas perfección y coherencia, ella aparecía llevando un cardigan viejo, pero con rubíes, diamantes y esmeraldas, ofrecía un plato de lentejas pero en una mesa de cubiertos de plata y lanzaba palabras en argot provenzal a un público distinguido. Lo chic de Chanel es un chic desgastado, usado, cómodo. “Lo chic aborrece el aspecto de lo nuevo” decía Roland Barthes “Lo chic, ese momento sublimado, es el valor clave del estilo de Chanel”.

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