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miércoles, 16/04/14 - 07: 03 h

música clásica

Plácido domingo indaga sobre la corrupción y el poder en I due Foscari

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viernes, 25/01/13 - 07:37

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Valencia, 25 ene (EFE).- El cantante lírico Plácido Domingo ha realizado una sugerente incursión en el mundo de la corrupción y la ambición del poder en el estreno en Valencia de I due Foscari (Los dos Foscari), la obra con la que el Palau de les Arts conmemora este año el bicentenario del compositor Giuseppe Verdi.

Plácido domingo indaga sobre la corrupción y el poder en I due Foscari

Valencia, 25 ene (EFE).- El cantante lírico Plácido Domingo ha realizado una sugerente incursión en el mundo de la corrupción y la ambición del poder en el estreno en Valencia de I due Foscari (Los dos Foscari), la obra con la que el Palau de les Arts conmemora este año el bicentenario del compositor Giuseppe Verdi.

Plácido Domingo estuvo solvente como Dux de Venecia, el papel que hace el número 140 de una larga carrera profesional que aún sigue activa a sus 72 años recién cumplidos.

Basada en una obra homónima de lord Byron, I due Foscari es una ópera que habla de abuso de poder, traición y venganza en la república de Venecia del siglo XV, unos temas que cobran una relevante actualidad en la España actual, donde los casos de corrupción salpican la vida política.

Después de interpretar el papel de Athanael en Thais en la temporada 2011-2012, Plácido Domingo ha vuelto hoy al Palau de les Arts como barítono, una tesitura en la que se encuentra cómodo y sin excesivas dificultades en los registros más graves.

En esta ocasión encarna un dux de fuertes convicciones morales, que se enfrenta al dilema de condenar a su propio hijo acusado de tradición a la república y asesinato, pese a estar convencido de su inocencia y de que se trata de una confabulación para apartarlo del poder.

Con pleno dominio de la escena y volcado en el personaje, Plácido Domingo ha cautivado haciendo humano a un dux que, a pesar de ser inflexible en la aplicación de la ley, sigue siendo un padre que cree ciegamente en su hijo Jacopo.

La desesperanza se apoderará de él al comprobar: "el que mató a mi hijo me quita el trono", lo que le llevará a morir de dolor.

La soprano china Guanqum Yu ha convencido al público valenciano con una interpretación llena de fuerza para dar vida a Lucrecia Contarini, la fiel esposa de Jacopo, que defiende a ultranza la inocencia de su marido frente a al rencor de Los Diez miembros del consejo veneciano, cuya única ley "es el odio y la venganza".

Han agradado también tanto el tenor Ivan Magri como Jacopo Foscari, condenado por un complot y una falsa acusación, como el bajo Gianluca Buratto en el papel de Loredano, el conspirador y aristócrata sin escrúpulos que, para colmar su ambición y conseguir el poder, es capaz de condenar a un inocente.

"Al ver las lágrimas de mis víctimas, triunfa mi venganza", exclama en una de sus intervenciones.

El director musical del Palau de les Arts, Omer Meir Wellber, ha realizado una lectura dinámica de I Due Foscari, la sexta de las 28 óperas que compuso Verdi a lo largo de toda su vida.

Con una presencia casi continua como voz del pueblo, el Coro de la Generalitat ha vuelto a deleitar con una actuación en la que deja patente su alto nivel y calidad.

La escenografía deja de lado la ambientación típicamente veneciana para introducirnos en los sótanos del poder, donde se acumulan los escombros y por donde circulan los personajes sin ética.

Unos mazacotes muros de hormigón acotan un escenario en el que, para recrear los canales venecianos, se utilizan plataformas móviles que van conformando las diferentes ambientaciones de la obra (Palacio Ducal, sala de consejos, la prisión o la plaza de san Marcos).

El contrapunto, aunque dentro de los tonos sombríos, aparece en el tercer acto, en la plaza de san Marcos, con un teatro callejero y un rudimentario telón para dar imagen al paisaje veneciano y sus góndolas.

Un puente elevado, que atraviesa la escena de parte a parte, y una jaula-celda en la que está encerrado Jacopo, son otros elementos llamativos de una escenografía que lleva la firma de Kevin Knight.

El tirón popular de Plácido Domingo se ha quedado resentido en esta ocasión, ya que no se ha llenado el aforo de la sala principal del Palau de les Arts, con muchos huecos en el patio de butacas y pisos.

(Agencia EFE)

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