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domingo, 28/12/14 - 03: 15 h

música jazz

Jamie Cullum, la música y el juego para un gran espectáculo

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jueves, 25/07/13 - 00:29

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Jamie Cullum ha reunido hoy a miles de personas en la playa de La Zurriola en el inicio del 48 Festival de Jazz de San Sebastián. Música y juego en conjunción porque no ha faltado lo que al músico británico le gusta ofrecer, verdadero espectáculo.

Ana Burgueño

San Sebastián, 24 jul.- Jamie Cullum ha reunido hoy a miles de personas en la playa de La Zurriola en el inicio del 48 Festival de Jazz de San Sebastián. Música y juego en conjunción porque no ha faltado lo que al músico británico le gusta ofrecer, verdadero espectáculo.

De Cullum siempre se espera más que un chico cantando sobre las teclas de su piano y el artista imparable que es ha aparecido desde el comienzo. Tras un "Aupa Donostia", ha calentando con "The same things", "Get your way" y "I'm over it".

Con la playa llena y las terrazas del Kursaal abarrotadas, acometía luego el gran éxito de su último álbum, "Everything you didn't do", y pedía palmas a un público todavía remiso, mientras decenas de móviles intentaban captar desde la arena la foto del día en el Heineken Jazzaldia.

Una potente versión del "Love for sale" de Cole Porter, muy acorde para grandes aforos, dio paso a la presentación de los músicos y a las primeras palabras de Cullum, que aseguraba que San Sebastián es una de las plazas donde más le gusta tocar.

Ha estado más de una vez en la capital guipuzcoana, entre ellas una en el Jazzaldia hace cuatro años, donde regaló todo un conciertazo al público de la Plaza de la Trinidad.

El recogimiento de entonces nada tiene que ver con la actuación de hoy, en una noche de temperatura fabulosa, que ha acercado al Escenario Verde de la playa a un público diverso, niños incluidos, del que no todos estaban por la labor de escuchar al músico y parecían disfrutar más del picnic nocturno sobre la arena de la playa.

Muchas conversaciones se simultaneaban entre la concurrencia ajenas a lo que pasaba en el escenario, aunque muchos otros han dedicado la atención que merece un músico que se entrega de semejante manera en sus actuaciones.

Ha habido muchos temas propios, como el "Twentysomething" de su segundo trabajo del mismo título, que le catapultó a la fama en 2003, con sólo 24 años, ni "When I get famous", el simpático tema de su último disco, sobre un chico al que las compañeras del colegio no le hacen caso y que Cullum ha afirmado categóricamente que no es autobiográfico.

Tampoco ha rehuido las versiones, como el "Don't stop de music", de Rihanna, y el apabullante "The wind cries Mary", de Jimi Hendrix, que ha reservado para su único bis.

Con el "High and dry" de Radiohead ha demostrado lo que comentaba por la tarde en rueda de prensa, que "lo que es importante es no tener miedo a tocar suave" aunque se trate de un gran espectáculo.

Decía que "al final hay que seguir lo que te dicta el corazón". Y al corazón llevaba su puño esta noche cuando decía adiós con una rotunda interpretación del espléndido "Mixtape" de su anterior disco, "The pursuit", antes de ser reclamado para el bis.

Cullum ha saltado, ha bailado, se ha movido vertiginosamente sobre el teclado de su piano y ha sudado lo suyo. También ha repetido varias veces "eskerrik asko" a una audiencia que podría haber continuado escuchándole un buen rato más.

Antes, para inaugurar el 48 Heineken Jazzaldia, la muy bonita voz de Gregory Porter, un cantante que se mueve entre el jazz y el soul, y que además de interpretar temas de sus tres discos, ha versioneado otros, como el "Quizás, quizás, quizás" de Nat King Cole, en un casi perfecto castellano, que ha encantado a la audiencia.

Los conciertos de la Jazz Band Ball inaugural funcionan con puntualidad. Por eso, tras la marcha de Jamie Cullum, se comenzaban a oír los sonidos de Robert Glasper, uno de los ocho grupos que forman parte del cartel de la noche, una intensa jornada que clausuran los excéntricos japoneses de la Shibusa Shirazu Orchestra.

(Agencia EFE)

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