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Cuando Gregory Peck encontró a Atticus Finch

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lunes, 24/12/12 - 10:16

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Madrid, 24 dic (EFE).- Era la tercera opción de la Universal para el personaje, pero Gregory Peck aprovechó las negativas de Rock Hudson y James Stewart para hacer el papel de su vida como Atticus Finch, creación de Harper Lee en "Matar a un ruiseñor" e icono moral estadounidense por el que el actor ganó el Óscar hace 50 años.

Cuando Gregory Peck encontró a Atticus Finch

Madrid, 24 dic (EFE).- Era la tercera opción de la Universal para el personaje, pero Gregory Peck aprovechó las negativas de Rock Hudson y James Stewart para hacer el papel de su vida como Atticus Finch, creación de Harper Lee en "Matar a un ruiseñor" e icono moral estadounidense por el que el actor ganó el Óscar hace 50 años.

En 1962, un director prácticamente desconocido, Robert Mulligan, consiguió convencer a los estudios Universal de que "Matar a un ruiseñor" podía ser una película tan magistral como la novela escrita por la sureña Harper Lee, que había conseguido el Pulitzer por desmadejar desde la mirada cándida de unos niños la complejidad de conceptos adultos como tolerancia, igualdad y justicia.

Coetánea y amiga de la infancia de Truman Capote, que utilizó ese mismo contexto para alumbrar su célebre ironía, Lee en cambio dejaba que en su relato emergiera como un coloso moral, comprensivo y equilibrado el abogado Atticus Finch, quien no era otro que su padre novelado: Amasa Lee.

Un abogado que, como Finch, había sido letrado en Alamaba durante la Gran Depresión y había llevado el caso real de un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca, que dejó al descubierto los tabúes, prejuicios e iras de esa superficial imagen armoniosa de la comunidad.

Los estudios querían a Rock Hudson para el papel principal de esta producción que, en el mismo momento en el que David Lean sorprendía al mundo con su espectacular fotografía en color en "Lawrence of Arabia", se refugiaba en un modesto pero hermosísimo blanco y negro.

Después le ofrecieron el papel a James Stewart, que consideró a Finch "demasiado liberal". Y finalmente, recurrieron a un Gregory Peck que acababa de tener éxito como padre acosado en "El cabo del terror" y que tras recibir la llamada de Mulligan se leyó de una sentada la novela para aceptar el reto entusiasmado.

Peck, que ya no era ese galán de "Vacaciones en Roma" o "Duelo al sol", vio pronto la oportunidad de ganar ese Óscar que se le había escurrido de las manos en cuatro ocasiones y se puso en contacto con Harper Lee, que a su vez le puso en contacto con su padre.

Pero al poco de iniciar el rodaje, este falleció y Peck sufrió tanto su pérdida que se llenó de fuerza para hacerle justicia en la pantalla y mantuvo vivo su espíritu para conducir su interpretación.

Cuando la escritora asistió al rodaje de la primera escena en la que Gregory Peck aparecía caracterizado como Finch, se puso a llorar, pues era la viva imagen de Amasa Lee.

Y Peck, quien cuando subió a recoger el Óscar de manos de Sofía Loren un año más tarde (tras las infructuosas nominaciones de "Las llaves del reino", "El despertar", "Almas en la hoguera" y "La barrera invisible"), lo hizo con la cadena y el reloj que Lee le había legado tras el fallecimiento de su padre.

Su identificación con el personaje y su convicción a la hora de interpretarlo fue tal que el famoso monólogo de nueve minutos en el que defendía a Tom Robinson de los prejuicios racistas, fue rodado en una sola toma.

Y Atticus Finch se convertiría, entre el libro y la película, en uno de los personajes más ejemplarizantes creados por la cultura estadounidense, modelo de comportamiento confeso, curiosamente, del mismísimo "Superman" de los cómics.

Un hombre capaz de distinguir lo justo de la justicia, de encontrar el alma de los hombres más allá de sus razas, y capaz de ejercer con cariño la autoridad sobre esas páginas en blanco que son los niños en el universo de Harper Lee.

"Matar a un ruiseñor" se estrenó el día de Navidad de 1962 y pronto alcanzó la categoría de clásico. E incluso Walt Disney, que por aquel entonces buscaba hacer una película de acción real con la misma complejidad y el mismo valor didáctico, dijo tras verla "Este es el tipo de película que me hubiera gustado hacer".

Mateo Sancho Cardiel

(Agencia EFE)

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