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¿Nos ayudas a sacar nuevo disco?

13/11/2011 07:00 | Elena Cabrera
En los pequeños proyectos de la industria musical, muchos van a por lana y vuelven trasquilados o, lo que es lo mismo, arruinados. El 'crowdfunding' convierte a los consumidores en 'micromecenas' y permite que la cultura siga rodando, sin intermediarios.
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A Canteca de Macao le quedan dos semanas y 8.000 euros por racaudar si no quiere que los 12.000 euros recogidos hasta el momento sean automáticamente devueltos a sus microinversores. Los Canteca, un numeroso grupo madrileño que fusiona el flamenco con el ska, dieron la espalda a Warner, la multinacional que había editado sus discos hasta el momento -a pesar de que su contrato permitía regalar su música por internet-, para convertir a sus propios fans en productores ejecutivos de su cuarto disco.

“Hay que hacerle entender a la gente que estamos haciendo una apuesta muy arriesgada y que sumarse al apoyo no es como dar una limosna, sino que es como comprar el disco anticipadamente” explica Ana Saboya, vocalista y compositora del grupo.

Miguel Sánchez Maccas está dirigiendo un documental que cuenta esa aventura financiera. Fue él, precisamente, quien les puso en contacto con Lánzanos, la plataforma de crowdfunding que usan para recabar apoyos económicos que van de los 10 a los 2.000 euros. “Los Cantecas lo están haciendo bien y están sabiendo implicar a la comunidad” admite Carlos Hervás, socio fundador de Lánzanos. “Hablan de su proyecto en los conciertos y entrevistas. Son constantes en Facebook y Twitter resolviendo las dudas de sus seguidores y comentando el estado del proyecto”. Un proyecto de crowdfunding consta de un objetivo económico, un tiempo límite, unas recompensas proporcionales al dinero invertido y un informe detallado de en qué se van a gastar los cuartos. Según Hervás, las claves para que un proyecto finalice con éxito son la calidad y la complicidad de los suyos. “Es un trabajo sobre todo de difusión -cuenta el grupo- de lograr que todo el mundo se entere de lo que estamos haciendo y se anime a participar. Mailings, llamadas, entrevistas y publicaciones diarias a base de explicaciones y muestras del trabajo musical que se va haciendo”. Dar de alta un proyecto, está visto, no asegura nada; la promoción sigue siendo la clave. “El crowdfunding se basa en internet y su viralidad, en la rapidez y la facilidad de difusión de la información” analizan desde Lánzanos.

Hay que hacer ruido

La popularidad de Canteca de Macao juega a su favor. Ellos pudieron elegir entre continuar con su contrato discográfico o eliminar intermediarios. Si no consiguen reunir los 20.000 euros que financiarían la grabación, masterización, fabricación y distribución del CD, así como la producción del documental y un videoclip, el dinero retornaría y el grupo se sentaría a pensar a ver qué otra cosa se les ocurre, dando la opción del crowdfunding por fracasada.



Algunos, no muchos, proyectos musicales prueban suerte con la microfinanciación. Es el caso de Comunidad Oscura, una asociación cultural valenciana sin ánimo de lucro. Este colectivo se ha marcado como objetivo montar una pequeña gira -Madrid y Barcelona- de dos grupos góticos que no han tocado nunca en España: The Beauty of Gemina y Alien Vampires. Para ello necesitan 8.000 euros. Una aportación de 5 euros es una colaboración desinteresada, con una de 60 el mecenas podrá asistir a los conciertos y ver su nombre impreso en flyers y carteles, para que otros sepan que él ayudó a hacerlo posible. Víctor, miembro de la asociación, explica que si reúnen la cantidad necesaria formalizarían “la contratación de las salas y de las bandas” que por ahora están tan solo apalabradas, esperando que haya presupuesto. Si no lo hay, “los conciertos no podrán realizarse”. En este caso volverían a intentar el crowdfunding con otro proyecto “pero intentando buscar otras bandas que puedan lograr que salga adelante”.



En Verkami, otra plataforma de crowdfunding dirigida especialmente a creadores culturales independientes Proyecto Jipi pide 4.350 euros para grabar, fabricar y distribuir su tercer disco y hacer un videoclip; si aportas 100 euros, además de otras muchas cosas, puedes cenar con el grupo el día del concierto. Los catalanes Bulma buscan 2.500 euros para grabar y fabricar mil copias de su primer disco. El grupo argentino Los Infantes también buscan 2.500 para grabar y editar 300 copias de su nuevo disco. Los madrileños Izal te montan un concierto privado en tu propia casa, acústico para que no se quejen los vecinos, si aportas 300 euros de los 3.000 que necesitan para grabar y producir su disco y el material gráfico y audiovisual que lo acompaña.

Hay que ser creativos

El ex The Sunday Drivers Jero Romero recibió 8.000 euros más de los 10.000 que pedía para grabar su disco, así son los fans. Otros grupos, como O Cempés, ya han conseguido de largo los 5.500 euros que precisaban para grabar su disco. Al menos uno de los mecenas conseguirá, entre otras muchas recompensas más habituales, ocho kilos de percebes de Cedeira capturados y cocinados por uno de los miembros de la banda.

La última plataforma surgida para contribuir a esta aventura colectiva es Goteo, creado por la Fundación Fuentes Abiertas, de Platoniq. Esta es diferente a las anteriores porque está dedicada a iniciativas libres y abiertas para ideas sociales, culturales, tecnológicas o científicas que compartan la idea de un ADN abierto. Además de las aportaciones de la sociedad civil, han creado lo que llaman “Capital Riego”, una bolsa de inversión social con aportaciones de instituciones públicas, empresas y entidades privadas. Susana Noguero nos recuerda que “la creatividad en las recompensas es la clave”, como en el caso de los percebes. “Es un ejercicio de imaginación, marketing y economía aplicada que recomendamos hacer a cualquier artista, discográfica o dueño de una tienda de música. ¿Qué es lo que puedo ofrecer para cautivar a una persona que podría apoyarme con 5 euros?, ¿y 30?, ¿y 100?, ¿y 1.000?, ¿y 15.000? ¿Y cómo hago para agradecer y poner en valor esa apuesta?”.



Producciones discográficas, conciertos o grabación de videoclips (CatPeople ya consiguió los 4.000 euros que necesitaba para rodar Love Battle; a cambio el grupo también iba a tu casa a darte el concierto) de la mano de los propios artistas es lo más habitual en esta primera era del mecenazgo civil. “El crowdfunding tiene ADN del P2P” reflexiona Noguero, ”funciona cuando los binomios de creador a fan, de fan a fan, de creador a creador fluyen. No suele ser tan efectivo cuando entran en el juego intermediarios. Si este ADN se respeta y potencia con mucha transparencia y cuidado de la comunidad, puede ofrecer algunas soluciones a algunos problemas de la industria musical”.

Para Hervás, de Lánzanos, también es crucial “eliminar intermediarios” y aporta ideas como “la preventa de entradas para espectáculos, así podrían comprometerse con las salas sin perder dinero, la producción de videoclips, ediciones limitadas y exclusivas, por ejemplo, dedicadas. Descarga del disco antes de la publicación del mismo, invitaciones a conciertos o lo que están haciendo Canteca de Macao: la foto de las personas que compren el disco aparecerán en la portada”.

Nadie cree que esta sea la solución final ni la única para la crisis de modelo de la industria discográfica pero todos coinciden en que hay que explorarla porque impulsa la producción, la preventa y la difusión de los nuevos trabajos. Algo incompatible, opinan desde Goteo, “sin una apuesta por la libertad de los contenidos en la red, ¿y la industria está preparada?”

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