Fri, 03 Sep 2010 04:27:21 +0200 Saltar al contenido

Un perro con mucho ritmo

lainformacion.com

viernes, 3 de septiembre de 2010 - 04:26 h

Música

¿Se puede vivir del streaming?

10/03/2010 | Elena Cabrera

Servicios como Spotify hacen más populares a los grupos pero a los músicos les llegan apenas unos céntimos después de miles de escuchas. Lainformacion.com te lo cuenta en un artículo que continuará aquí.

[ ]

Los autores tienen en mente una cifra que ha hecho temblar la utopía de un nuevo modelo de negocio en la música. Si Poker face, la canción digital más vendida en todo el mundo durante el año 2009 -9.8 millones de veces- le reportó a Lady Gaga tan sólo 113 euros por 1 millón de escuchas en Spotify, ¿cuántos céntimos les llegarán a todos los demás por canciones mucho menos conocidas?

El dato se le escapó a la sociedad de autores sueca, país donde radica Spotify, uno de los servicios más populares para escuchar música streaming bajo demanda. Una aplicación que utilizan más de 7 millones de usuarios de seis países europeos.

Lainformacion.com ha consultado a diferentes artistas de la escena española y sólo aquellos que autogestionan la publicación de sus discos han podido aportar datos sobre cuánto les rentan sus canciones en servicios como Spotify, Last.fm o Yes.fm.

El dúo barcelonés Hidrogenesse edita sus discos en su propio sello, Austrohúngaro. En octubre de 2009 su canción más popular, Disfraz de tigre, sonó 2.252 veces en Spotify, lo cual les generó unos ingresos de 49 céntimos ese mes.

El músico recibe dos cheques

Cuando la canción Disfraz de tigre suena en Spotify al autor le va a llegar una recompensa por dos vías: la SGAE (en el caso de que la canción forme parte del repertorio de esta entidad de gestión) y la discográfica. Esto es así porque la comunicación pública de la música grabada genera dos tipos diferentes de derechos: uno es el de autor, que la SGAE recauda y liquida a los autores en conjunción con su editorial: ésta se quedará con una parte y otra va para al autor, dependiendo cuánto porcentaje de sus derechos le haya cedido el autor. El otro es el fonográfico, que es el que Spotify le paga al sello; éste se quedará con una parte y le transmitirá al músico su royalty correspondiente, dependiendo de lo que hayan acordado también en un contrato previo. Si el músico es además de autor intérprete o ejecutante AIE recaudará sus derechos y AGEDI lo hará por el productor fonográfico que publicó su disco.

Por ello, aquellos autores independientes que publican sus propios discos y los suben a Spotify pueden controlar mejor cuánto les renta y no tienen que compartir los ingresos con la discográfica.

La compañía independiente Subterfuge -casa de Annie B. Sweet o Cycle- lleva en activo 21 años en los que han editado más de 130 discos con éxitos como los de Dover, Fangoria o Najwajean. El sello ha volcado el 70% de todo su catálogo en Spotify y todo ese repertorio ha generado 686.028 escuchas, lo cual les ha procurado un beneficio de 345 euros, según datos aportados por la propia compañía.

Algo ínfimo

La mayoría de autores con contrato discográfico no saben cuánto han podido generar sus canciones por el derecho autoral ya que la SGAE no les detalla las descargas del streaming; aunque la sociedad confirma que a partir de ahora si lo hará. Y, por el lado de los fonográficos, las cantidades son tan pequeñas que ni las ven. "En mi caso la percepción es de que no entra nada aunque no pierdo la esperanza porque me parece un buen sistema", explica Abel Hernández (El Hijo, ex Migala). Xoel López (antes Deluxe) admite que no ha cobrado nunca royalties digitales de su discográfica. Mientras que otro autor consultado, Luis Alberto Segura (L. A.) explica que al firmar el contrato con su discográfica -Universal- cedió los derechos para que "ellos puedan llevarlo donde quieran", a cuenta de unos royalties por disco vendido que prefiere no comunicar pero que se trata de "un porcentaje reducido". Estos y otros grupos consultados tienen claro que se trata de una apuesta de futuro. Una carrera en la que sólo hay un caballo al que apostar, sin importar que corra o pasee.

Manuel Colmenero, productor de Vetusta Morla y socio junto al grupo de su propio sello, Pequeño Salto Mortal así como de la productora y editorial Sonobox, opina que "está todo por hacer en cuanto a recaudación de los derechos de streaming". Este negocio, como hemos visto por los datos aportados por los músicos y discográficas, no se acerca "ni por asomo" a lo que aporta la venta de discos físicos o los conciertos, es algo "ínfimo, pequeñísimo, testimonial". A pesar de ello, "en la calle da la sensación de que un grupo genera éxito" porque suena mucho en Internet. Aún así, confía en que hay que seguir apostando por el streaming porque "en el futuro irá creciendo y cada año se incrementará pero de forma ligera".

¿Qué hay que hacer para subir un disco a Spotify? ¿Cuánto dinero se llevan los intermediarios? ¿Qué otros sistemas para difundir música en streaming hay? ¿Vivirán los músicos algun día de esto? Todas las preguntas menos la última las resolveremos en la continuación de este reportaje. Además, lo hacemos más claro con la ayuda de un gráfico interactivo.

Sigue leyendo.

Notificar un error

Un error cualquiera

Volver

Mensaje enviado

Leer más tarde

Se ha enviado Titulo de la noticia a email@example.org

No puedo leer la noticia ahora.

Enviadme la noticia a la siguiente dirección de correo electrónico, la leeré más tarde.

Lo último en arte, cultura y espectáculos

Últimas fotos

Últimas noticias

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News Youtube iPhone

iplabel