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Ángel Rouco, diez años en el Samur de Hospital Central y de la vida real

3/11/2009 19:10 | lainformacion.com
​En la pared de los estudios de Telecinco aún cuelga una imagende los actores de la serie ‘Línea Roja’. Diez años después sigue en antena, pero con el nombre de 'Hospital Central'. Entre el reparto, al fondo, escondido, aparece Ángel Rouco, personal del Samur en la serie y en la vida real. Tras diez años entre accidentes y cámaras nos desvela el secreto de su éxito en una serie donde sólo quedan tres de los que empezaron y en la que desde el primer día asesora en los guiones.
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Ángel Rouco (Diego), Antonio Zabálzuru (Doctor Sotomayor) y Marisol Ronaldi (Teresa) son los únicos tres actores que continúan en ‘Hospital Central’ desde que se estrenó en Telecinco hace ya diez años. Los dos últimos aseguran que tras tanto tiempo leyendo guiones sobre medicina ya podrían ser licenciados. Rouco no lo necesita decir porque cuando dijo sí al papel de conductor del Samur “ya trabajaba en el cuerpo desde 1995”.

Cuatro años después de que cambiara la Cruz Roja por el Samur se empezó a grabar ‘Hospital Central’ y los creadores de la serie buscaron asesoramiento para los rodajes. Desde el Samur aplaudieron la idea y, dando un paso más, propusieron que la persona que condujera la ambulancia que la productora había comprado y donado al cuerpo fuera uno de sus técnicos en emergencias médicas.

Para el papel se presentaron ocho voluntarios “y no sé cómo, aquí estoy, asesorando como entubar a una persona, como poner una venda o una vía. Eso sí, tras diez años ayudando ya casi son los actores los que me tienen que corregir a mí”, bromea.

Y es que cada vez que en la ficción llegaba algún miembro nuevo al Samur, y han pasado por lo menos cuatro, Rouco era el encargado de explicarle, más allá del guión, cómo se hace y qué se dice en la vida real. ¿Por qué? Porque cuando se apagan las cámaras Rouco sale corriendo a su trabajo. “Hoy grabo mis secuencias y por la tarde empieza mi guardia en el Samur”.

Un autógrafo antes que un ataque de ansiedad
Anécdotas no le faltan, pero no olvida al niño pequeño al que firmó un autógrafo “tras asistir a un motorista herido porque casi nos tenemos que llevar en la ambulancia también al pequeño con un ataque de ansiedad” o a la señora mayor que se pensó que estábamos grabando un capítulo de la serie “y lo que estábamos haciendo era llevándonos a una vecina suya porque se había caído”.

No soy un actor
De su faceta como actor prefiere no hablar. “Tuve mi momento en la tercera temporada, pero no me considero un actor”, bromea. Cuando se despide de sus compañeros de reparto se encuentra con los del Samur “y siempre me regañan por algo. Lo último que me recordaron es que a un paciente con un traumatismo craneoencefálico hay que llevarlo con el inmovilizador de cabeza, pero la próxima vez que se peleen ellos con el director, el guionista, atrezzo…”.

Rouco, además de hacer su papel, es uno de los encargados de vigilar que durante los rodajes y en los guiones no haya cosas que hagan que la serie parezca irreal. Cuando se están escribiendo las tramas siempre hay un médico que asesora los guiones. “Últimamente no hay casi errores ”.

La sangre, negociable
Pero los problemas llegan a la hora de plantear la secuencia. “Cómo hay que entrar con un paciente y lo que se le debe poner hay que negociarlo con el director porque hay veces que se pide que en la escena haya mucha sangre y lo mismo el órgano con el que llega dañado no sangra. Poco a poco se va negociando”.

Donde no tiene que decir nada es cuando llega a casa con los guiones. Pese a la curiosidad que despierta la serie en su mujer, su hijo de 16 años y su madre, ninguno se atreve a mirar los diálogos. Eso sí, el día que el doctor Vilches decidió abandonar ‘Hospital Central’ “los amigos no dejaban de preguntarme que iba a pasar”.

El vértigo de la audiencia
Rouco es de los que creen que a los estrenos en televisión hay que darle ma´s de una oportunidad. Así Hospital Central ha conseguido ser la serie más longeva de la televisión, pese a que los principios no fueron nada buenos. “Cuando nos llamábamos Línea Roja los datos no acompañaron mucho, pero desde la segunda temporada las curvas de audiencia empezaron a crecer y aquí estamos”. 

Y ahí sigue el, poniéndose el último a la hora de hacer las fotografías de grupo pero como uno más en el reparto y un imprescindible al frente de la patrulla del Samur en la vida real.


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