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La filosofía de "Perdidos"

20/05/2010 08:15 | Elena Cabrera
Las ficciones nos interesan en cuanto metáforas del mundo en el que vivimos, bien para arrojar luz, bien para echar oscuridad. 'Perdidos' nos ha dado un poco de ambas cosas, salpicadas con conflictos siempre muy humanos.
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>> Concurso: ¿Cómo crees que acabará perdidos?

Las islas nos ofrecen las posibilidades de las utopías, por su condición de micromundo donde los experimentos son controlables. La isla es el crisol bajo el microscopio en el que ensayar otros gobiernos, otras civilizaciones.

En cambio, de todos los personajes que llegan a la isla de Perdidos, los que la trama nos muestra con mayor protagonismo buscan la manera de abandonar la isla, que es un accidente en sus vidas. Pocos consideran la segunda oportunidad que supone para sus vidas el quedarse en ella.

Cuando los seis de Oceanic regresan a sus vidas en Estados Unidos reparamos que lo que tienen allí les hace seguros, pero no felices. Tienen dinero, casas grandes, coches, ropa limpia, reconocimiento social y triunfo laboral... disfrutan del sueño capitalista.

John Locke es el personaje, de los que llegan en el vuelo Oceanic 815, que admite no querer regresar. Él se llama igual que el filósofo y pedagogo británico del siglo XVII que apostó por la educación y el empirismo, descartando teorías absolutistas, innata o aprioristas. Es decir, el Locke del XVII necesita experimentar para ver qué pasa con sus intuiciones. Asímismo, el Locke del siglo XXI decide no introducir los números 4, 8, 15, 16, 23 y 42 cada 108 minutos en la estación bajo la escotilla para comprobar si realmente se va acabar o no el mundo. "Me equivoqué", reconoce Locke más adelante. Además, Locke ejerce también de educador para muchos de sus compañeros robinsones e, incluso, en su línea de vida alternativa en la sexta temporada él, junto a Benjamin Linus, son profesores de instituto.

Las ideas de Locke, el del XVII, influyeron considerablemente en el desarrollo de La Ilustración posterior. En ese periodo europeo de iluminación cultural y política, participó el enciclopedista Jean-Jacques Rousseau. Ese nombre, Rousseau, también nos suena. Danielle Rousseau es la mujer francesa, algo perturbada, cuyos conocimientos sobre la isla rellenan muchos huecos en el lento y torpe aprendizaje de los de Oceanic.

El filósofo inglés Jeremy Bentham discrepaba del racionalismo de Rousseau, a él le interesaba una nueva ética basada en el goce de la vida. Bentham creía en el utilitarismo: utilizar aquello que sea valioso para que el mayor número de personas sean felices. ¿Eso puede incluir el sacrificio? John Locke, el de Perdidos, creyó que sí, y por eso salió de la isla y volvió a Estados Unidos, donde usó el nombre de Jeremy Bentham. Intentó que todos volvieran a la isla, incluso pensó que podía poner su propia vida sobre la mesa si fuera útil para conseguir su propósito.

Desmond David Hume tiene en el filósofo, también escocés, David Hume su correspondencia. Desmond y Hume creen en el determinismo, una convicción que dirige la vida y las acciones del personaje: está destinado a introducir los números sin saber bien porqué, a ser una pieza clave para que todos los demas se reúnan, sobrevivan, sigan adelante, o a encontrarse siempre, a pesar de todo, con Penélope Widmore. Penélope, por cierto, quien tejía y destejía el tapiz esperando por el regreso de Ulises el navegante en La Odisea.

Estas no son las únicas equivalencias entre filósofos y personajes, como demuestran las investigaciones de los fans de la serie. El soviético miembro de los Los Otros y encargado de la estación de comunicaciones, Mikhail Bakunin, recibe el mismo nombre que el revolucionario ruso. El ex marido de Juliet fue el estadista crítico con la Revolución Francesa Edmund Burke. El héroico Boone Carlyle comparte apellido con el filósofo escocés Thomas Carlyle que profundizó en las características del héroe. Anthony Cooper, el padre de John Locke, tiene un sosias en la política inglesa del siglo XVII como mentor, precisamente, del filósofo John Locke. Y la antropóloga Charlotte Staples Lewis, por incluir algo de cultura más popular, parece que su nombre refiere al escritor C. S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia.

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