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martes, 22/07/14 - 21: 44 h

videojuegos

La tumba de Atari: un millón de videojuegos duerme bajo el desierto

Víctor Navarro

martes, 05/02/13 - 06:00

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  • El desierto donde se tiró la primera bomba atómica y donde se produjeron los incidentes de Roswell es también el escondite de miles de videojuegos.
  • Según la leyenda, en Alamogordo está enterrado uno de los peores videojuegos de la historia: E.T.
La tumba de Atari: un millón de videojuegos duerme bajo el desierto desde hace treinta años

En algún lugar bajo el desierto de Alamogordo, protegido por una capa de cemento, se esconde uno de los tesoros más buscados de la historia de los videojuegos. En septiembre de 1983, varios camiones trabajaron para enterrar un cargamento por encargo de Atari. La compañía asegura que solo era basura, pero la leyenda dice que bajo la arena descansan millones de cartuchos de uno de los videojuegos más infames jamás creados: E.T.

Desde entonces han surgido todo tipo de teorías y especulaciones sobre la gran tumba de Atari y algún cazatesoros se ha ido del lugar con las manos vacías. Pero hay testigos que aseguran que lo vieron todo, como Joe Lewandowski, que cada vez que tiene oportunidad recuerda: “Yo estuve allí, aquello sucedió”.

Aquel 22 de septiembre de 1983, Joe bajó a su vertedero para ver unos camiones que acababan de llegar. Uno de sus empleados le había avisado porque traían un cargamento inusual: estaban cargados de videojuegos para la consola Atari 2600. “No eran pocos”, recuerda, “el camión estaba lleno de palés, de arriba abajo, de lado a lado, desde atrás hasta adelante, estaba lleno con juegos y videoconsolas”. Joe asegura que fue testigo del entierro de miles de juegos de Atari en el desierto de Nuevo México.

Según el mito, Atari estaba avergonzada por la ínfima calidad y las bajas ventas de su juego de E.T., una adaptación chapucera de la película de Steven Spielberg, y decidió enterrar millones de cartuchos que jamás vendería para borrarlos de su currículum. Por entonces, un portavoz de Atari, Bruce Enten, le explicó al periódico local Alamogordo Daily News que lo que estaban enterrando allí eran “productos defectuosos”. “No digo que nada de lo que hemos mandado a Alamogordo esté en buenas condiciones, pero la mayor parte no lo está”, le contaba Enten al diario, a la vez que reconocía que “la mayoría son cartuchos”.

Es decir, Atari sí enterró algo en el desierto, pero la historia no deja claro qué se enterró allí. Lo cierto es que el juego de E.T., considerado por muchos el peor de todos los tiempos, es lo bastante malo para considerarlo un artículo defectuoso. Salió a la venta para la campaña de Navidad de 1982 y mucha gente lo devolvió a las tiendas, frustrada e incapaz de manejarlo. Tal vez Atari se refería a eso cuando decía que habían tirado productos inutilizables. Tampoco se puede ignorar que la compañía estaba en una situación financiera delicadísima y que librarse de un poco de stock le habría ayudado a maquillar las cuentas.

Joe Lewandowski afirma que había videoconsolas y cartuchos nuevos en el vertedero. “Estaban en los embalajes para el reparto. Dentro de esos paquetes estaban las cajas, con la imagen del juego, envueltos en celofán y con la carcasa del juego. Y ahí dentro estaba el cartucho. La mayor parte eran del juego de E.T.”. Hoy, con 56 años, Joe trabaja como consultor de asuntos medioambientales y residuos en Nuevo México, pero por entonces llevaba una empresa de recogida de basuras llamada Alamo Waste. En 1983, acababa de comprar otra compañía llamada Browning Ferris Industries (BFI), que había hecho un acuerdo con Atari para vaciar una fábrica en El Paso. Cuando BFI empezó a llevarse el material de los almacenes de Atari para enterrarlo en Alamogordo, la empresa de Joe estaba trasladando personal y maquinaria para completar la fusión.

Joe cuenta que hubo un malentendido entre BFI y Atari cuando cerraron el acuerdo y al principio nadie llevó seguridad al vertedero. Al día siguiente, el pueblo estaba plagado de juegos. “Cuando llegaron los camiones, los juegos de Atari estaban por todas partes”, explica, “era gracioso, porque los chavales llevaban paquetes y cajas a las tiendas e intentaban venderlas”. El Daily News contaba que aquella noche de septiembre “el guarda de seguridad que se suponía iba a acompañar la operación no estaba en su puesto”.

“La gente lo vio y alguien llamó a la policía diciendo ‘estos críos han debido entrar en algún sitio y han robado todo eso”, cuenta Joe. El jefe de policía acudió entonces al vertedero y descubrió lo que sucedía allí. El Ayuntamiento convocó una reunión de emergencia y se canceló la operación cuando solo nueve de los 28 camiones contratados por Atari habían tirado su carga en el hoyo del desierto de Alamogordo. En el trato con Atari se hablaba de unos cinco millones de cartuchos, así que Joe calcula que al menos un millón acabó enterrado bajo el erial del desierto de Nuevo México. (Sigue...)

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