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Lunes, 08/02/16 - 15:40 h

Asuntos sociales

Artistas callejeros: "La música salvó a mi familia"

Verónica Gutiérrez

Martes, 26 de febrero del 2013 - 10:30

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  • La Asociación de Músicos denuncia que con la nueva normativa del Ayuntamiento de Madrid ha bajado el nivel de los intérpretes callejeros
  • El consistorio madrileño reconoce que no tiene lista la autorización que permite tocar en las calles
  • Piano en el Metro
    Piano en el Metro
    Raúl estudió 12 años música en Argentina. Es profesor de piano y emigró con un contrato de socorrista de aguas abiertas. Cuando llegó a España le dijeron que no estaban contratando a nadie. Hoy comparte su música en el metro, restaurantes, bares y dando clases de piano.

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  • Ópera
    Ópera
    El venezolano Alfredo Dugarte estudió música en su país y en Europa. En un día muy bueno puede ganar 60 euros y en uno flojo 10. "Lo que te permite que puedas vivir de esto es que lo veas como un trabajo y le dediques unas horas todos los días", dice.

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  • Vivir en la plaza
    Vivir en la plaza
    El búlgaro Giorgi, de 58 años, toca un viejo acordeón al que se le traba una tecla. Lleva ocho años tocando en la Plaza Real, en donde también vive. Su esposa murió hace once años y tiene dos hijos. "Yo no robo, no pido dinero, solo toco música", expresa Giorgi quien consigue al día entre 5 y 7 euros.

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  • Miguel, el violinista
    Miguel, el violinista
    ¿Cómo le ha ido? "Muy mal", responde Miguel señalando el estuche de su violín con unas cuantas monedas. El músico tiene 40 años de experiencia y sólo lleva uno en España. Consigue al día entre 10 y 12 euros.

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  • Abuelos en Ópera
    Abuelos en Ópera
    La pareja rumana, de 60 y 62 años, toca una melodía alegre, pero la señora se comunica con timidez. "No hablo mucho español. Solo música, disculpe", son sus primeras palabras, pero cuenta que en España se vive mejor que en Rumania, en donde hay crisis. Aquí pueden estar tranquilos y  la bondad de los españoles les permite vivir. El dúo tiene lleva siete años tocando en las plazas de Madrid.

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"Mi grupo tenía buena acogida en El Rastro pero ya no podemos tocar", lamenta Scott Singer, acordeonista de la banda Desvariétés Orquestina y cofundador de la Asociación de Músicos de Madrid. Entre ensayos y presentaciones privadas el músico tiene una agenda apretada, pero recuerda que hubo un tiempo en el que la calle era un auditorio más en su queahacer diario.

"A nuestros músicos les han llegado a poner multas que van de los 150 a los 300 euros", apunta. Las penas a las que se refiere Singer están recogidas en la nueva normativa que puso en vigor el lainformacion.com/ayuntamiento-de-madrid/O_WZcx9D2hlFSQFLD2D0D801/">Ayuntamiento de Madrid el pasado octubre, una ley que no permite la actuación de músicos callejeros dentro de la Zona de Protección Acústica Especial del distrito centro si no se tiene una autorización previa.

Sin embargo, Singer denuncia que aunque los músicos solicitan autorización, no se la dan, y que el hecho ha provocado la disminución del número de músicos profesionales y de los conservatorios en las calles.

"Aún no está listo el protocolo para pedir el permiso", admite la encargada de prensa de la Junta Municipal, Teresa Gaspar, a lainformacion.com. "Estará pronto pero no tenemos una fecha", se justifica. 

Música para no mendigar

Pese que lo hacen sin permisos, tocar en la calle es el único salvavidas que les queda a muchos músicos para conseguir algunos ingresos. La Policía les obliga a cambiar constantemente su lugar de actuación aunque muchos de ellos, ajenos a la nueva ordenanza, no comprenden el porqué.

"Antes tocábamos en Plaza Mayor, pero ahora estamos aquí en Ópera y nos va bien", se expresa con dificultad en castellano una anciana rumana, quien acompaña con una pandereta el acordeón de su marido. Cuando se le pregunta por la nueva ordenanza o la normativa, se encoge de hombros, asegura no saber nada: "estamos aquí por la música". A unos pocos metros, un dependiente en la Travesía El Arenal lamenta: "siempre los están echando".

Para el venezolano Alfredo a quien se le ve cantando ópera frente unos grandes almacenes en la plaza de Callao, ni la 'Ordenanza contra la Contaminación Acústica y Térmica', ni la normativa de la 'Zona de Protección Acústica Especial' representan un problema pues, por la naturaleza de sus presentaciones, no se demora más de 15 minutos en cada sitio.

"Si te pones en lugares en donde crees que no vas a molestar a nadie, probablemente no digan nada, pero si te pones en un sitio en donde sabes que puedes molestar, puede ser que te llamen, te digan algo, o no te dejen estar ahí", opina el músico quien admite que muy pocas veces la Policía ha sido amonestado por la Policía.

El refugio del Metro

La nueva normativa no ha cambiado la legislación en cuanto a la música callejera en el metro: sólo se puede tocar en zonas donde no se ponga en peligro el tránsito de la gente y el espacio sea amplio. Aún así, y pese a que según fuentes del metro de Madrid, "está prohibido tocar en los trenes", cada vez es más recurrente la imagen músicos en los vagones.

"Si se toca dentro del vagón se puede ganar hasta el triple", afirma Raúl, un argentino padre de tres hijos y con su mujer en paro. "En el 2009 esto se empezaba a poner un poquito difícil y un compañero que me conocía y sabía que tocaba piano en Argentina me sugirió que tocara aquí. La música salvó a mi familia".

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