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"Después del cáncer ya no pienso en el mañana"

4/02/2012 06:15 | Laura Albor
Hoy se celebra el día mundial del cáncer, una enfermedad que cada año es diagnosticada a unas 200.000 personas en nuestro país. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) destaca la tendencia a la disminución de la mortalidad por esta enfermedad gracias a los avances científicos en las técnicas de diagnóstico y tratamiento. Las personas que la han pasado aseguran que ha cambiado su manera de mirar la vida.
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"Me dí cuenta que estaba enferma el día que me noté un bulto en el cuello. Recuerdo estar esperando en la puerta del ambulatorio, llorando y diciéndole a mi padre: -Yo no quiero tener cáncer, no quiero estar enferma", habla Natalia, tarraconense de 29 años. En agosto de 2007 le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin.

Dos años más tarde era Víctor, murciano de 35 años, el que después de haber pasado meses de consulta en consulta aquejado con fuertes dolores en las articulaciones encontró el nombre de lo que le pasaba: linfoma.

"Cuando escuchas que no sé quién tiene cáncer o que aquélla señora murió de cáncer, siempre piensas que eso le pasa a otro. Cuando me lo diagnosticaron a mí estuve como seis horas tratando de asumir que el que tenía cáncer era yo".

Cada año 200.000 personas salen de la consulta de un médico en nuestro país con la palabra "cáncer" resonando en sus cabezas. No obstante, España se encuentra en los primeros puestos de la clasificación europea en cuanto a supervivencia a esta enfermedad.

Vida rota

En mayo de 2009 los médicos le dijeron a Víctor que tenía un linfoma en un estado avanzado. Estuvo aproximadamente un mes ingresado hasta que supieron dar el "apellido" de su enfermedad, el diagnóstico definitivo llegó en julio: linfoma folicular no Hodgkin

"Yo con 34 años estaba en un proyecto de vida, de trabajo, económicamente bien posicionado, no era rico pero... y de repente todo se corta y no tienes otra opción que ver pasar las horas y esperar que el tratamiento funcione".

Tras un trasplante de médula que le tuvo un mes en una habitación de hospital totalmente aislado y que "olía a berberecho", relata Víctor entre risas, la pesadilla que había durado prácticamente dos años llegaba a su fin.

"Tú crees que ya está pero en mi caso lo peor vino después" explica Natalia a lainformacion.com antes de entrar a una reunión. La joven entro en remisión (desaparición de los signos de la enfermedad en respuesta al tratamiento) en marzo de 2008 tras doce sesiones de quimioterapia.

"Cuando me lo dijeron yo sabía que si miraba a mis padres lloraría. Es adrenalina pura, dices: -por fin esto se ha acabado, pero en mi caso no fue así", confiesa. "Empecé con mucha ansiedad, me costó asumir que había tenido cáncer, compañeros míos fallecieron. De repente, cobró realidad lo que había pasado", explica la joven. "Cuando ves que tú podías haber fallecido pero que estás viva te crea sentimiento de culpa. Mi compañera tenía 21 años y murió. Me preguntaba ¿por qué ella está muerta y yo estoy tan bien?"

Lucha contra los elementos

Durante esos casi dos años de pruebas, médicos, hospitales y salas de espera, Víctor tuvo que sacar también aplomo para soportar las presiones de los bancos. "Yo era autónomo y pasé de ingresar un dinero a tener 400 euros al mes".

El joven, que tuvo que pedir ayuda a su familia para seguir pagando sus préstamos, asegura que uno de los hechos más duros fue aguantar los reproches que le hacían los bancos reclamándole el dinero.

"En el fondo me reía y pensaba: -bastante tengo yo con estar vivo para tener que aguantar encima que te digan que no quiero pagar la hipoteca porque estás de fiesta todos los días. Es lógico que lo hagan, el banco es una empresa, no una ONG", afirma. "Pero... qué pena pensar en ese señor o esa señora que tenga hijos, que le pase lo mismo que a mí, que no tenga a nadie que le deje el dinero y que encima le estén acosando los bancos".

Vivir sin mañana

"Cuando salí del hospital lo primero que hice fue coger la moto que me había comprado poco antes de estar enfermo y hacer una ruta por el norte de España y Francia", comenta Víctor. "Otra de las cosas que hice fue aprender a nadar porque no sabía, el año pasado nadé con otras 23 personas de Ibiza a Alicante", afirma ilusionado.

Muchos de los supervivientes de cáncer aseguran que una vez el tratamiento termina se encuentran ante un nuevo mundo del que exprimir cada momento al máximo: "Al principio tienes miedo a las revisiones y a una posible recaída pero cuando llega el momento en que todo está más calmado es cuando empiezas a jugar tus cartas" afirma Natalia.

La joven cambió su vida por completo, dejó a su pareja, acabó la carrera de derecho, se cambió de trabajo y se trasladó a Madrid. "Les dije a mis padres es que yo quiero volar, quiero libertad, quiero hacer lo que me apetezca en cada momento, no planear tanto". Víctor remacha: "Mides los tiempos y nos piensas en el mañana, yo ahora he aprendido a vivir el hoy, a disfrutar de cada momento".

"Si me hubiese muerto durante esos días hubiese pensado que no había hecho todo lo que quería o que me quedaban muchísimas cosas por hacer" afirma Natalia ilusionada, "es una tontería pero por ponerte un ejemplo, a los pocos meses de acabar la quimioterapia decidí hacer puenting".


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