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miércoles, 01/10/14 - 08: 36 h

emigrantes

Vivir en el extranjero pero con el corazón en España: los males del nuevo emigrante

Laura Albor

domingo, 20/01/13 - 06:15

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  • Factores culturales, ambientales, gastronómicos... son muchos los aspectos que pueden contribuir a que el emigrante se sienta solo y apartado
  • Si quieres tener éxito en tu estancia en el extranjero has de mantener una actitud proactiva
Nueva York (Photaki)

Manuel Monge hizo las maletas en 2009, estaba emocionado con el cambio, le habían dado una beca de doctorado en EEUU que le iba a permitir acabar con la situación de precariedad que atravesaba en España. Se sentía preparado y con ganas para el nuevo trabajo y la vida en el país, pero hubo algo con lo que no contaba: el cambio cultural.

“En EEUU si no perteneces a algún grupo religioso, étnico o nacional, estás fuera de juego. En este país hay todo tipo de personas, pero se mezclan poco entre sí. Los filipinos por un lado, los mormones por otro, los blancos y los negros segregados”, recuerda Manuel. “Yo era español, agnóstico, blanco pero no del todo según sus criterios (dudaban entre considerarme un latino o no). Tenía difícil encaje en ningún grupo”.

Desde 2008 en torno a 215.000 españoles han salido en busca de “la tierra prometida”. Muchos de ellos, al igual que Manuel, viajan llenos de ilusión y proyectos que realizar en el país de destino pero la realidad, a veces, se presenta dura: clima, horarios, costumbres, comidas, miedo al fracaso, aislamiento…

“Parecen poca cosa pero la mayoría de las veces los expatriados sufrirán un auténtico choque cultural que vendrá a sumarse a la nostalgia por lo que han dejado atrás”, afirma la coach Patricia Jahncke, especialista en procesos de cambio para emigrantes y directora de ‘Activa tus talentos’.

La vida de Manuel era muy distinta en EEUU de lo que acostumbraba a hacer en España.  Aquí salía de cañas con amigos, tenía próxima a su familia, no pasaba apenas tiempo en casa… En Estados Unidos se encontró con que la gente vivía más de puertas adentro, se movía casi siempre en coche y no acostumbraba a hacer vida social fuera de sus casas.

“Los códigos de amistad varían en cada país”, explica Jahncke. “Muchos españoles expatriados se quejan de que les cuesta mucho hacer amigos porque consideran a la gente un poco fría, cuando en realidad se trata de un factor cultural que no están interpretando adecuadamente y que puede derivar en el aislamiento social, en crear guetos con otros compatriotas”.

Al sentirse solo, Manuel contactaba constantemente con su familia y sus amigos a través del mail, skype o redes sociales. El hecho, no favoreció que se integrara en la nueva cultura, se enfrentaba con la necesidad de crearse una vida nueva en un país diferente y conservar a la vez y en la distancia la vida que tenían en España. Sentía, al igual que otros muchos españoles que se enfrentan a la misma situación, estrés y frustración por vivir dividido entre dos sitios.

“Tienen el cuerpo en el país de destino y el corazón en España, algo que al final les impide vivir el momento en su nuevo destino”, señala Jahncke. “No perder el contacto con las raíces es importante pero no es bueno vivir pendiente de lo que se dejó atrás porque no nos ayudará en nuestro proceso de adaptación”.

¿Qué hacer antes de partir?

Finalmente Manuel decidió volver a España, no había conseguido adaptarse a la vida en EEUU. Jahcke asegura que es necesaria una buena preparación antes de partir, además de ser flexible y mantener una actitud abierta. Cuando uno llega a un país nuevo, tiende a buscar personas de la misma nacional, un hecho, que según la experta, “puede ser un consuelo al inicio, pero a la larga no ayuda a la integración, ya que a veces fomenta el enfocarse en cosas negativas y que se siga alimentando la frustración y el aislamiento”.

La especialista recomienda también evitar sacar conclusiones de comportamientos o etiquetar a las personas y recuerda que “cada cultura tiene códigos asociados a determinados comportamientos que la mayoría de veces desconocemos”.

“Ser curioso, probar y experimentar todo lo que esté al alcance es más que conveniente”, afirma. “Algunas veces habrá cosas que no entendamos, pero no olvidemos que cada cultura es diferente, no hay bien o mal, ser consciente de esto nos evitará algunas frustraciones”.

Asimismo Jahncke recomienda vivir el presente y no lamentarse de lo que se ha dejado atrás, además estar abierto a nuevas oportunidades. “Aceptar que a veces nos sentiremos tristes por la familia y amigos que están lejos o costumbres que añoremos también es importante”, afirma. “En cambio, ganaremos nuevos amigos y algunos podrán ser casi como nuestra familia, tendremos nuevas costumbres y algunas de ellas nos gustarán mucho”.

Laura Albor

Redactora de cultura y sociedad

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