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Pues no eran tan rápidos

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jueves, 23/02/2012 - 13:49 h

Familia

¿A qué edad deben tener un móvil los niños?

20/09/2011 | Laura Pintos

A la hora de decidir si el móvil puede ser un buen regalo de comunión o Reyes, o si es mejor esperar unos años más para dárselo a un niño, los expertos hablan de madurez y responsabilidad. Pero también son unánimes en una cosa: lo más importante no es a qué edad los niños poseen su propio teléfono, sino cómo lo utilizan.

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Muchos padres se resisten cuanto pueden a la compra de un móvil para su hijo o hija. Hasta que un día ceden a los ruegos y promesas, o deciden poner en primer plano su propia tranquilidad, y lo hacen, aún con miedo de que el tema se les escape muy pronto de las manos. ¿Han hecho bien? ¿A qué edad es conveniente darle un teléfono propio a los niños?

Marta Gutiérrez, madre de tres, lo tiene claro. “Yo considero que en circunstancias normales un niño no tiene por qué tener móvil hasta que empieza a salir solo, en torno a los 14 años”, asegura. Curro Ruiz, con cuatro varones, ha tomado otro camino. “Mis hijos de 11 y 9 años ya tienen móvil. Me da mucha tranquilidad tenerles localizados”, relata.

¿Cuál de ellos ha actuado mejor? Los expertos dicen que puede que ambos, ya que en esta cuestión lo más importante no es el cuándo, sino el cómo.

“Por supuesto que a un niño de dos años no les va a dar un móvil. Partiendo de esto, antes de pensar en la edad adecuada hay que pensar en las características del niño, para determinar si está preparado o no, si tiene autocontrol”, afirma la psicóloga Rocío Ramos-Paul, la Supernanny de la televisión.

“Además de esto, hay que tener muy claro que no se trata de dejar algo encima de la mesa y que el niño haga lo que quiera con él. Hay que ocuparse”, advierte.

“Es frecuente ver que llega la primera comunión, se le da el móvil de regalo y un tiempo después, ¡anda lo que ha gastado! Y el niño exigiendo más saldo y otro modelo. Antes de que todo esto suceda, hay que tener en claro si está preparado para tenerlo y saber que los padres serán los encargados de determinar su uso y de ayudarle a controlarse”, señala la experta.

El médico Francisco Kovacs coincide en que el uso del móvil “debe basarse en un criterio racional y la formación necesaria”, y que ambos factores deben estar supervisados por los padres.

En su manual Aprendiendo a ser padres. El método Kovacs, el investigador elude el tema de la edad, pero sostiene que “un niño pequeño necesita el móvil únicamente para comunicarse, especialmente con sus padres en caso de imprevistos o emergencias, y para que estos puedan localizarle siempre que sea necesario”.

Y afirma que, “como los padres son los responsables de sus hijos y, además, quienes pagan las facturas, tienen perfecto derecho a supervisar el uso que el niño hace del móvil, incluyendo qué números le llaman y a quién llama”.

La profesora de la Universidad de Navarra Charo Sádaba, investigadora del Foro de Generaciones Interactivas, sostiene que "no hay una edad cerrada para acceder a un móvil".

"Lo importante es que responda a una necesidad concreta y que sean los padres quienes tomen la decisión ajustándola a su desarrollo personal, ya que en algunos casos, un menor de 15 años puede no estar capacitado para tener un móvil, mientras que en otros a los 12 ya puede ser útil que disponga de él", advierte.

Ramos-Paul también habla del control de los tiempos y lugares de uso. “Un móvil no se lleva al colegio, por ejemplo. Una idea viable es que el niño lo use los fines de semana durante las horas que esté fuera de casa, para que sea un elemento informativo y de seguridad, o para quedar con los amigos por SMS”, señala.

La psicóloga recomienda supervisar este asunto “hasta por lo menos los 12 o 13 años”. “Una de las funciones importantes de los padres –explica- es supervisar y guiar al niño en el uso que hace de las cosas, para que luego pueda hacerlo solo y bien, que al fin de cuentas es el objetivo siempre”.

Kovacs habla de grados de maduración. Dice que al principio los niños tienen suficiente con un aparato básico, y que a medida que crecen y demuestran ser responsables se les puede dar otros más avanzados y con conexión a internet.

“A medida que su hijo crezca, su capacidad de decisión y libertad con respecto al uso del móvil deberá ir aumentando”, apunta en su libro.

Para el médico esto también se aplica a su intimidad y de ahí que los mayores deban saber cómo, dónde y para qué usan sus teléfonos. “La privacidad de cara a sus padres –considera- es un derecho de los adultos que se mantienen a sí mismos, o de los jóvenes que se lo han ganado demostrando durante años su progresiva madurez, no de los niños en fase de formación”.

Por último, tanto Ramos-Paul como Kovacs indican que hay numerosas alternativas en el mercado, como las tarjetas prepago o las tarifas fijas y cerradas, para que el gasto del consumo en llamadas no se dispare.

Sádaba dice que "no es mala idea que el consumo del móvil corra a cargo del menor, mediante su asignación, para que sea consciente del coste que supone" y que "también puede ayudar en algunos casos que en casa se establezcan zonas o tiempos sin móvil, que también respeten los padres".

Kovacs aconseja “revisar las facturas juntos para detectar y corregir abusos”, porque además así se les está enseñando a administrarse. Y Sádaba da por tierra con la idea de esperar a la comunión o a los Reyes. "A los regalos no se les ponen condiciones", recuerda la experta.

Al aula, sin el móvil

En la mayor parte de los colegios, tanto públicos como privados y concertados, está prohibido utilizar el móvil durante las horas de clase. Y si algún alumno lo hace, el docente se lo requisa.

“Cada instituto lo regula en su reglamento interno. En el mío los alumnos no pueden traer el móvil al instituto, pero todos lo hacen, y lo dejan apagado durante las clases. Si suena un móvil se le pide al alumno que lo apague y se lo entrega a la dirección, para que lo retiren más tarde sus padres”, relata Magdalena Salgado Fantuzzi, profesora del IES Los Molinos de Cartagena.

“A los padres se les pide que llamen al teléfono fijo del instituto si tienen algo urgente que decirle a sus hijos. Y a los chicos se les deja usar ese teléfono, siempre con permiso de la conserje”, añade.

Marta Gutiérrez, madre de dos niños y una niña que asisten a la primaria de un colegio privado de Pozuelo de Alarcón, cuenta que allí los móviles tienen el acceso vetado, aunque se sigue la norma de dejarlos entrar pero sin usarlos en el aula para los estudiantes de secundaria.

En el caso de los colegios públicos que dependen de la Comunidad de Madrid, la prohibición está incluída en el Régimen de Convivencia Escolar aprobado en 2007.

La normativa regional aclara que la medida “responde a las reiteradas quejas de los docentes sobre el uso y la proliferación de estos aparatos que ocasionan graves perjuicios y trastornos en el desarrollo normal de la enseñanza”.

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