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lainformacion.com

sábado, 25/10/14 - 01: 46 h

familia

Aventuras y desventuras de una madre española en Alemania: "Por algo Merkel no tiene hijos"

Laura Albor

viernes, 12/04/13 - 06:15

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  • Un blog ha lanzado a Fátima Casaseca a la escritura de su primer libro: Una mamá española en Alemania
  • La joven trata con ironía y mucho sentido del humor su día a día en el país teutón
Fátima Casaseca, autora de "Una mamá española en Alemania"

Fátima Casaseca tiene 31 años, tres niños, un ‘maromen’ (término cariñoso con el que denomina a su marido) y vive en un "mierdapueblo" (que para el resto del mundo se llama Baden Württemberg) en Alemania. Es madrileña y decidió marcharse al país teutón a estudiar la carrera de filosofía. Sin embargo, lo que iba a ser una estancia temporal para finalizar sus estudios se ha convertido en un proyecto de vida a largo plazo.

Corría el año 2010 cuando la joven, con dos niños, llega a "mierdapueblo" y se enfrenta a un dilema que va desde "cortarse las venas" a "desahogarse un rato": "La simpatía natural de los autóctonos me dificultó entablar relaciones terapéuticas y refrescantes. Las únicas opciones que me quedaron  entonces fueron el psiquiátrico del pueblo continuo o ponerme a escribir".

Eligió la última y aquélla terapia dio como resultado un blog que ahora se ha convertido en un libro editado por Planeta y titulado: Una mamá española en Alemania, un relato en el que la autora narra con grandes dosis de humor y sarcasmo su día a día en el país teutón. Fátima, sin ocultar su sorpresa por el éxito de su libro, recibe a lainformacion.com:

Antes de marcharte a vivir a Baden Württemberg estuviste unos años estudiando en Berlín, cuando llegaste allí ¿qué fue lo que más te llamó la atención?

Para mí independizarme con 23 años fue un gran paso pero en Alemania a los 18 se van todos de casa y adiós muy buenas. Me llamó mucho la atención que mientras que en España la carrera de filosofía no está muy valorada allí no, tiene muy buena reputación. Aunque luego para encontrar trabajo tienes los mismos problemas…

Más tarde, tras el nacimiento de tu primer hijo te trasladas al sur, “a mierdapueblo”, donde describes con ironía la “simpatía de la gente” ¿Cómo son los alemanes? ¿Tan difícil resulta acceder a ellos?

Sí, son mas fríos y más formales que nosotros. Por ponerte un ejemplo, si quedas con ellos para tomar un café a lo mejor te dan cita a la semana siguiente de 12 a 1. Poco a poco puedes ir encadenando citas cada una o dos semanas hasta que te haces su amigo, pero todo es muy formal. Se respeta mucho a la otra persona, al principio se trata todo el mundo de usted. La verdad es que cuesta. Ahora, después de casi cinco años en el pueblo ya tengo mis amigos, tengo confianza con la gente, pero al principio yo decía: ¡Necesito hablar con alguien!

Y ahora es allí donde estás criando a tus tres hijos y me sorprende porque en el libro te lamentas sobre las dificultades que hay para ser madre en Alemania…

Es verdad, no es nada fácil la vida allí para una madre. Eso sí, hay una diferencia entre la Alemania ex comunista, donde sí que está bien visto que una mujer trabaje y hay guarderías y todo tipo de infraestructuras para ello, y la otra parte, que suponen tres cuartas partes del territorio, donde no está bien visto y se considera que los niños tienen que estar con sus padres.

¿Y eso qué supone?

Yo estoy de acuerdo con ello pero le pasan toda la responsabilidad a la madre.  Hay muy pocas guarderías y los niños no empiezan hasta los tres años así que tienes que estar tres años en casa. Después empiezan el colegio y el mío mayor, que tiene seis años, sale dos días a las 11:30 de la mañana. Tienes que estar en casa porque viene a comer y tienes que ayudarle con los deberes… Además allí lo de la ayuda doméstica no se lleva, está mal visto. Tenemos una señora que viene a limpiar y cuando la busqué mi marido ponía el grito en el cielo, me decía que cómo íbamos a hacer eso. Yo le dije: -Mira, con tres niños pequeños viene una señora a limpiar porque lo digo yo y ya está.

Entonces supongo que allí la mayoría de las mujeres que tienen hijos se pasarán varios años sin trabajar…

Claro o no trabajan o tienen trabajos muy precarios. Por algo tienen la tasa de natalidad más baja de Europa. Las mujeres que están haciendo una carrera dicen: “¿Llevo diez años sacándome una ingeniería en la universidad y me voy a quedar ahora diez en casa? No compensa”. Por algo Merkel no tiene hijos...

Y a ti, ¿te ha compensado? Tuviste tu primer hijo bastante pronto, con 24 años, ¿en algún momento has sentido que hayas renunciado a algo?

Sí, a muchas cosas, pero luego pienso que cuando yo tenga 40 el pequeño va a tener 13. Con 40 todavía eres joven. Veo a mis amigas de España que han escalado posiciones en sus profesiones, tienen buenos puestos de trabajo, tienen libertad para echar horas extras, para viajar… Pero pienso: dentro de unos años ellas estarán con los bebés y yo podré empezar a hacer una carrera profesional mucho más continua que si tuviese que interrumpirla con treinta.

Pese a las dificultades de las que hablas tú has encontrado trabajo en Alemania…

Sí, en una empresa pequeñita en la sección de compras porque necesitaban a alguien con idiomas. Puedo compaginarlo con los niños porque trabajo por horas. Así que si un día en vez de entrar a las 7:30, lo hago a las 8:30 porque tengo que llevar al niño al pediatra, a nadie le molesta porque esa hora no la cobro.

¿Y qué es lo más difícil de criar a tus hijos lejos de tus raíces?

El idioma es muy duro. Conseguir que tus hijos crezcan en español siendo la única que lo habla es muy complicado, es una lucha constante, corrigiendo, y haciendo las frases correctas… Echo de menos a mi madre, a mis amigas… Aún así venimos mucho a España, les encanta.

¿Y hay algo que te traerías de Alemania aquí?

[Suspiros y una larga pausa] Pues… se respetan mucho entre ellos, efectivamente a veces se pasan un poco pero a veces se agradece. Respetan mucho el núcleo padre-madre-hijos y nadie se mete en tus decisiones, nadie te cuestiona, no te dan la tabarra, tu madre no llega a tu casa y te la redecora [risas]…

¿Y a nivel de prestaciones sociales?

Allí todo el mundo, independientemente de la clase social, lleva a sus hijos a un colegio público. Debe haber algún internado pero ni están bien vistos ni se suele hacer y eso me gusta.

Si las relaciones son tan formales, no me imagino todos los pasos que habrá que dar hasta conocer a la familia política…

Es muy distinto a aquí porque también son muy liberales. A lo mejor tu hijo se puede empezar a traer novias a dormir a casa a los 16. Es un poco fuerte porque tú bajas a desayunar en casa de tu novio y conoces a sus padres porque saben que has dormido allí pero les tratas de usted. Yo con mi familia política al principio fue todo muy formal, como es en Alemania, pero luego los niños relajaron mucho la relación.

En el libro hay partes en las “sacas punta” a muchas de las costumbres que hay en el país, si te diesen la posibilidad de traducirlo al alemán, ¿lo harías?

Pues… ¡sería lo suyo! El problema estaría en traducirlo porque ¿cómo traduces ‘maromen’ al alemán? También por las palabrotas que allí están muy mal vistas. “Mierdapueblo” en alemán quedaría fatal [risas] Sería algo muy soez, perdería mucha gracia. En muchas bromas tendrías que poner notas a pie de página constantemente. [Una pausa y risas] Casi mejor que no lo traduzcan.

Laura Albor

Redactora de cultura y sociedad

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