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El empleo inmigrante soporta mejor la crisis

31/03/2011 16:21 | Laura Pintos
La destrucción de empleo entre los españoles es del doble que entre los extranjeros residentes en España. La inmigración "sostiene sectores enteros de la economía" nacional, según un estudio multidisciplinar, que además destaca los éxitos en integración alcanzados hasta el momento.
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Contrariamente a lo que se piensa, los inmigrantes no han sido los más afectados por la destrucción de empleo en 2010. Sí han reducido su llegada a España durante el año pasado debido a la crisis, aunque su presencia sigue siendo indispensable para el país, los que están han venido para quedarse y se integran sin mayores problemas.  

Estas son algunas de las conclusiones del estudio Inmigración y crisis económica. Impactos actuales y perspectivas de futuro. Anuario de la Inmigración en España 2010, elaborado por la Diputación de Barcelona, el Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona (Cidob), la Fundación Ortega-Marañón, Unicaja, la Asociación Catalana de Solidaridad y Ayuda a los Refugiados (Acsar) y el Centro de Estudios Andaluces.

Según este informe, la adversa situación económica “no está suponiendo una contracción significativa del volumen” de inmigrantes y “menos aún de la proporción que suponen de la población activa”.

Hasta antes de 2007 la población no nativa crecía en España a un ritmo extraordinario de unos 550.000 inmigrantes por año. La crisis ha ido ralentizando este avance (400.000 en 2008 y 100.000 en 2009) hasta lo sucedido en 2010, cuando se habla de “crecimiento cero” con la llegada de apenas 6.000 extranjeros.

Así, 2010 fue un "año de transición" en materia migratoria después de una "década prodigiosa" de entrada de personas de otros países a España.

Pese a esto, no se ha reducido el tamaño de la población inmigrante en España, ya mientras algunos extracomunitarios han retornado a sus países de origen, el ingreso de inmigrantes comunitarios ha compensado estas ausencias. 

En términos de empleo “la inmigración sale bastante mejor parada que la población nativa”, según ha explicado Josep Oliver, coautor del estudio. 

Durante 2010 se ha comprobado que si bien hay más desempleados extranjeros, esto se debe al ingreso de nuevos residentes que no consiguen trabajo por efectos de la crisis y no a la destrucción del empleo existente, que afecta mucho más a la población nativa (casi el doble), aunque el inmigrante tenga una situación "más vulnerable" por temporalidad y porque no accede al empleo público.

Sumado a esto, el peso de la comunidad inmigrante dentro de la población activa es cada vez mayor debido a la reducción que se comprueba en la franja de españoles de entre 16 y 64 años. Hasta tal punto es así, que representan un 18 por ciento de ella, casi una cuarta parte de la fuerza de trabajo constituida por adultos jóvenes de entre 25 y 44 años y más de uno de cada cuatro o cinco trabajadores.

Pero además los inmigrantes que eligen España lo hacen para quedarse aquí. Joaquín Arango, otro de los corresponsables del anuario, ha destacado que el número de retornados a través de los programas oficiales disponibles “no es muy elevado”, pero además hay muchos que han obtenido la nacionalidad española o cuyo cambio de estatus no ha sido recogido aún por el padrón.

Su presencia es fundamental para sostener las bases de la economía española y lo seguirá siendo aún con la actual situación crítica. “España no podría funcionar sin los inmigrantes, aún con la tasa de paro actual”, ha dicho Oliver, quien ha añadido que ”hay más de 3 millones de ocupados inmigrantes” que “sostienen sectores enteros de la economía”. 

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona ha alertado de la disminución de la población joven inmigrante, en consonancia con lo que sucede entre los españoles, lo cual “no es sostenible y traerá más problemas” en un futuro próximo y propiciará, a su juicio, otra oleada de inmigración hacia 2015.

También ha precisado que el 29 por ciento de paro entre la población inmigrante refleja no tanto una pérdida de empleo como el hecho de que los llegados en los últimos años no han sido capaces de encontrar trabajo.

Otro punto puesto de relieve en el anuario es la necesidad de incrementar las políticas de integración y lo bien que ha funcionado hasta el momento la sociedad española en este sentido. “Vivimos en una sociedad diversa y lo será cada vez más, por eso es tan importante la integración”, ha destacado Arango. 

El experto ha señalado que en este aspecto “no hay que mostrar autosatisfacción, porque aún hay mucho por hacer, pero tampoco catastrofismo. No ha habido graves incidentes de integración en España” hasta ahora. 

“La actidud de la sociedad española es enormemente constructiva”, ha coincidido Anna Terrón, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración presente también en la presentación del anuario, quien ha asegurado que sólo ha habido hasta el momento "problemas puntuales enormemente amplificados".  

Terrón ha destacado el “buen funcionamiento” del actual modelo migratorio, “basado en la relación entre inmigración y empleo, que legitima la entrada y residencia de extranjeros en el país”. “La crisis ha puesto en tensión este modelo pero también ha demostrado que funciona”, ha añadido.

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