lunes, 13/02/2012 - 20:27 h
Las escuelas públicas de toda la India tienen que proporcionar comida gratuita a medio día a sus alumnos, por orden de la corte suprema del país. El programa Midday Meal ofrece almuerzos a todos los niños para asegurarse de que al menos comen una vez al día. Además, sirve para convencer a los padres que recelan de la utilidad de las instituciones educativas para que envíen a sus hijos a clase, en vez de ponerlos a trabajar.
(Bangalore, India). Apenas es mediodía, pero ya ha sonado la campana para comer.
Mientras espera junto a otros niños hambrientos, a Dinesh, de ocho años, se le ilumina la cara con una sonrisa. El pequeño estudia en la escuela pública de Agara, un poblado en las afueras de Bangalore.
Cuando llega su turno, sostiene el plato firmemente mientras le sirven un poco de arroz y varias cucharadas de sambhar con curry, lentejas y verduras. Come con rapidez, saborea el arroz con curry y guarda para el final los guisantes.
“Me gusta venir a la escuela”, afirma mientras lava el plato vacío.
Dinesh y sus 320 compañeros son niños pobres que van a la escuela sin haber comido antes nada en sus casas. Ahora participan en el enorme programa Midday Meal de almuerzos gratuitos, pagado por el Gobierno indio. El proyecto es el más grande del mundo de este tipo y tiene como objetivo que los niños sigan asistiendo a la escuela y reciban una alimentación nutritiva.
Mientras en Occidente los políticos, los chefs de la televisión y los expertos en alimentación se quejan de la calidad nutritiva de las comidas escolares, la iniciativa india aparece como uno de los pocos ejemplos de éxito entre los programas del Gobierno.
El menú varía entre las diferentes regiones y se adapta a la cocina local y a los productos de temporada. En el norte, se sirve normalmente roti (una tortilla de pan de trigo o maíz) y en el sur, el arroz forma siempre parte del menú.
El año pasado, el programa favoreció a 140 millones de estudiantes de escuelas públicas. Algunos estudios indican que el acceso a una comida caliente ha hecho crecer las matrículas en las escuelas indias, al mismo tiempo que ha aumentado la asistencia a clase y mejorado el nivel de nutrición de los niños.
“Estos pequeños ahora se pueden concentrar en sus estudios”, afirma Usha Sree, profesora de los cursos superiores de la escuela de Agara. Pero no sólo ha aumentado la cantidad de matriculados o la asistencia a clase –se habla de un 20 por ciento- sino que también los alumnos obtienen mejores resultados, añade.
Desde hace unos años, la India ha registrado un crecimiento económico espectacular. Sin embargo, un tercio de la población nunca ha ido a la escuela y son analfabetos. Según la publicación médica británica Lancet, la mala nutrición es la cruz de la mitad de los niños indios menores de cinco años.
La escolarización es gratuita en las escuelas públicas. Sin embargo, lograr que los niños asistan a clase ha sido una verdadera odisea, en particular en las zonas rurales, donde los padres no están del todo convencidos sobre las ventajas de la educación.
El programa Midday Meal ha servido como un incentivo adicional para que las familias pobres envíen a sus hijos a estudiar.
Dinesh es un buen ejemplo. Si no estuviera en la escuela probablemente trabajaría en el campo para ganarse unas cuantas rupias para complementar los ingresos de su familia.
El programa de comidas escolares de la India tiene un coste de 1.460 millones de euros, que financia el gobierno federal, además de la ayuda de algunas regiones y patrocinadores privados. En algunos estados como Karnataka, cuya capital es Bangalore, una alianza entre entidades públicas y privadas alimenta a 1,15 millones de niños en siete estados indios.
El proyecto se inició en el estado de Tamil Nadu, en el sur del país. Al igual que otros programas gubernamentales, el Midday Meal recibió críticas porque no era considerado más que un truco político. Sin embargo, las ventajas quedaron de manifiesto rápidamente y fue adoptado por el resto.
En 2001, el tribunal supremo de la India ordenó que el programa se aplicara en todas las escuelas públicas del país.
En la India, la mayoría de los programas de ayuda tienen un alto componente populista y se rigen por las promesas electorales presentadas por los partidos políticos. Muchos proyectos están teñidos de corrupción y al final sólo se destina una pequeña parte del dinero a favor de la gente a quien estaba dirigido.
El Midday Meal también tuvo sus problemas.
En un país con una enorme corrupción, la malversación de fondos y la desviación de alimentos es una queja frecuente. El pasado noviembre, más de 100 niños de Nueva Delhi tuvieron que ser hospitalizados por intoxicación, después de haber comido en la escuela.
El programa de comidas escolares también actúa como un elemento de igualdad social. El Gobierno ha dispuesto que las cocinas escolares estén gestionadas por la casta reconocida de "los intocables". Los niños de castas inferiores, cuyos padres ni siquiera tenían derecho a obtener agua en el pozo del pueblo, ahora se sientan lado a lado con otros niños y comparten la misma comida.
En Agara, hay niños de todas las castas, que comen y se divierten juntos. “En algunas áreas rurales donde las familias pobres no daban educación a las niñas, el programa ha servido para acabar con esta discriminación”, afirma K.G. Gopal, director de la escuela de Agara.
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