AVISO: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de su navegador u obtener más información aquí.

lainformacion.com

jueves, 25/12/14 - 21: 28 h

asuntos sociales

Tras los pasos de los diez españoles que embarcaron en el Titanic

El libro "Los diez del Titanic" recrea el acontecimiento basándose en los testimonios de los supervivientes

Laura Albor

miércoles, 11/04/12 - 06:45

[ ]

  • Una salida llena de ilusión

    Una salida llena de ilusión

    Justo al mediodía del diez de abril de 1912, la sirena del Titanic sonó tres veces, el capitán Smith ordenó soltar amarras y sus hélices comenzaron a girar. A bordo, se encontraban diez españoles, en aquel momento se sentían las personas más afortunadas. Siete de ellos tuvieron mucha más suerte de la que nunca pudieron imaginar: sobrevivieron al naufragio más famoso de la historia de la navegación.

    Dixi Media Digital
  • Nuestros diez compatriotas del Titanic

    Nuestros diez compatriotas del Titanic

    El matrimonio madrileño formado por Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto, acompañados por su doncella, Fermina Oliva; el grupo de catalanes compuesto por Julián Padró, Emilio Pallás y las hermanas Florentina y Asunción Durán; la malagueña Encarnación Reynaldo; el empresario asturiano Servando Oviés; y el barcelonés Juan Monros, único miembro de la tripulación de origen español, son los personajes que protagonizan Los diez del Titanic, un relato que recoge la apasionante biografía de los compatriotas que fueron testigos directos del hundimiento del transatlántico.

    Dixi Media Digital
  • Un asturiano

    Un asturiano

    El asturiano Servando Oviés, miembro de una famosa familia de indianos de Avilés, había emigrado en 1981 a La Habana, con escasos quince años, para trabajar en la tienda de telas de un familiar. Con el tiempo, se convirtió en un importante hombre de negocios dedicado a la industria textil. Desde, al menos, 1907, viajaba todos los años desde Cuba a Europa, con escalas en Nueva York, para adquirir artículos para su empresa. Siguiendo su costumbre de elegir los buques más lujosos y rápidos del momento, en 1912 embarcó en primera clase del Titanic. Murió en el naufragio, pero su cuerpo no apareció. Según se deduce de los datos recabados por los autores de Los diez del Titanic, la familia compró un cadáver: el cuerpo 189. Un año después, un poderoso despacho de abogados neoyorquino interpuso una demanda millonaria contra la White Star Line solicitando una indemnización millonaria por la pérdida de sus pertenencias.

    Dixi Media Digital
  • De luna de miel, en el Titanic

    De luna de miel, en el Titanic

    El madrileño Víctor Peñasco y su esposa María Josefa Pérez de Soto son, probablemente, los pasajeros españoles del Titanic más conocidos. Miembros de dos adineradas familias, la pareja de recién casados decidió embarcar en el transatlántico con destino a Nueva York para poner el broche de oro a su espléndida Luna de Miel.

    Dixi Media Digital
  • Recién casada y viuda

    Recién casada y viuda

    Víctor y María Josefa viajaron en primera clase acompañados de su doncella, Fermina Oliva. María Josefa y Fermina se salvaron en el bote 8, pero Víctor pereció en el naufragio. Su cuerpo nunca fue encontrado, lo que obligó a la familia a comprar un certificado de defunción falso para que María Josefa pudiese ser considerada legalmente viuda. En Los diez del Titanic se desvelan aspectos poco conocidos de su historia como, por ejemplo, que Víctor era hijo del cronista madrileño Hilario Peñasco, o el auténtico parentesco que le unía con el entonces presidente del Gobierno de España José Canalejas.

    Dixi Media Digital
  • Carta

    Carta

    Carta recurso.

     

    Dixi Media Digital
  • El "engaño" de los Peñasco

    El "engaño" de los Peñasco

    Días antes de embarcar en el Titanic, Victor Peñasco y su esposa María Josefa estuvieron alojados en el prestigioso Hotel Majestic de París, ya desaparecido. Para no preocupar a su familia, que desconocía los planes de la pareja, dejaron allí a su mayordomo Eulogio con el encargo de enviar cada día una postal a Madrid simulando que permanecían en Francia.


    Dixi Media Digital
  • Lucy Noël Martha Dyer-Edwards, Condesa de Rothes

    Lucy Noël Martha Dyer-Edwards, Condesa de Rothes

    La condesa fue un gran apoyo para María Josefa cuando el Atlántico Norte se llevó a su esposo Victor. La Condesa se dirigía a Estados Unidos para reunirse con su marido, Evelyn Leslie Norma. La Condesa había nacido en Londres el 25 de diciembre de 1878, por eso su segundo nombre es Noël, que significa Navidad en francés. Tenía dos hijos pequeños, Malcolm y John que, en 1912, tenían diez y cuatro años. ​

    Dixi Media Digital
  • Fermina Oliva

    Fermina Oliva

    La doncella del matrimonio Peñasco, Fermina Oliva, era natural del municipio conquense de Uclés, aunque se había trasladado muy joven a Madrid donde instaló un modesto taller de costura. Gracias a su trabajo como costurera, entró en contacto con la familia de María Josefa Pérez de Soto quien contrató sus servicios como dama de compañía durante la Luna de Miel de la pareja. En Los diez del Titanic se narran los episodios más dramáticos de su terrible experiencia, entre ellos, el sobrecogedor momento en que estuvo a punto de quedarse a bordo del barco, o cómo tuvo que trasladarse a Halifax (Canadá) y vivir el amargo trance de intentar identificar el cuerpo de Víctor Peñasco entre cientos de cadáveres.

    Dixi Media Digital
  • Tumba Fermina Oliva

    Tumba Fermina Oliva

    Esta es la tumba de Fermina en el cementerio de la Almudena de Madrid.

    Dixi Media Digital
  • Juan Monros

    Juan Monros

    Los diez del Titanic reconstruye la historia, hasta ahora inédita, del único miembro español de la tripulación del transatlántico: Juan Monros. Nacido en Barcelona, aunque afincado en París, con sólo 20 años y por puro azar, fue contratado como ayudante de camarero del lujoso Restaurante a la Carta del Titanic, exclusivo para pasajeros de primera clase. La noche del naufragio, después de atender una cena especial en honor al Capitán Edward Smith, Monros y todo el personal del restaurante (unas 70 personas) fueron retenidos en un largo corredor de tercera clase por otros miembros de la tripulación, que les impidieron acceder a la cubierta de botes. Todos, excepto tres, murieron en la tragedia. Una semana después, el cadáver de Juan Monros fue rescatado del Atlántico Norte por el buque cablero Mackay-Bennett. Se encontraba en avanzado estado de descomposición y, junto con otras 23 víctimas, se le dió sepultura en el océano en una emotiva ceremonia.

    Dixi Media Digital
  • Tras los pasos de Encarnación Reynaldo

    Tras los pasos de Encarnación Reynaldo

    El censo aportó valiosísima información sobre uno de los pasajeros españoles más desconocidos. Se trata de la malagueña Encarnación Reynaldo, a la que este documento sutía el año anterior a su viaje en le Titanic trabajando en Londres al servicio de una familia de gibraltareños.


    Dixi Media Digital
  • Una postal de Encarnación

    Una postal de Encarnación

    El único documento que puede ofrecer una mínima pista certera sobre algunos aspectos de la vida de Encarnación después de la tragedia del Titanic es esta postal que le envía su herman Luisa desde Nueva York en 1916 con una fotografía de dos de sus hijajs, Matilde y Josefina, que, en ese momento, tenían tres y dos años. El contenido de esta carte permite deducir que Encarnación, que era viuda, había contraído segundas nupcias cuatro años después del naufragio.




    Dixi Media Digital
  • Cuatro desde Barcelona

    Cuatro desde Barcelona

    Emilio Pallás, Julián Padró y las hermanas florentina y Asunción Durán, personajes que se conocieron en Barcelona, tomaron la decisión de emigrar a Cuba en busca de nuesvas oportunidades laborales. Los cuatro catalanes embarcaron en segunda clase del titanic para dirigirse a Nueva York en tránsito hacia La Habana. Gracias a la ayuda de un joven pasajero argentino, consiguieron acceder a la cubierta superior del barco a tiempo para ponerse a salvo.

    Mientras Florentina y Asunción subieron sin problemas al bote 12, Julián y Emilio se vieron obligados a saltar al bote 9 cuando ya descendía por el costado del buque. En Los diez del Titanic se narran con detalle las peripecias de estos cuatro catalanes desde que alcanzaron la cubierta dle Titanic hasta que fueron recogidos por el Carpathia, el barco que rescató a los supervivientes de la tragedia.

    Dixi Media Digital
  • Tumba de Julián Padrós y Florentina Durán

    Tumba de Julián Padrós y Florentina Durán

    Se encuentra en el cementerio Colón de La Habana. Se encuentra cincelado sobre la lápida un bote como en los que salvaron la vida bajo la imagen de la Virgen. Nadie se ha preocupado de grabar el nombre de Julián, que falleció con posterioridad a Florentina.



    Dixi Media Digital
  • Emilio Pallás, en el hospital

    Emilio Pallás, en el hospital

    El catalán Emilio Pallás, a la derecha, posa junto a otros supervivientes en el Hospital St. Vicent de Nueva York, donde se recupera de las lesiones provocadas por la caída al lanzarse sobre el bote salvavidas número 9 durante el hundimiento. ​

    Dixi Media Digital
  • Tras las 1.500 muertes, la investigación

    Tras las 1.500 muertes, la investigación

    De los diez españoles que embarcaron en el Titanic, siete sobrevivieron a la catástrofe. Victor Peñasco, Juan Monros y Servando Oviés fueron tres de las más de 1.500 víctimas que sucumbieron en el naufragio.

    El 19 de abril, justo al día siguiente de la llegada del Carpathia, en los salones del Hotel Waldorf Astoria de Nueva York comenzarons los trabajos de la Comisión de Investigación del Senado de Estados Unidos. A lo largo de 18 jorandas recogieron el testimonio de 85 testitgos. El primero en ser llamado a declarar fue Bruce Ismay. ​

    Dixi Media Digital

Una salida llena de ilusión

Justo al mediodía del diez de abril de 1912, la sirena del Titanic sonó tres veces, el capitán Smith ordenó soltar amarras y sus hélices comenzaron a girar. A bordo, se encontraban diez españoles, en aquel momento se sentían las personas más afortunadas. Siete de ellos tuvieron mucha más suerte de la que nunca pudieron imaginar: sobrevivieron al naufragio más famoso de la historia de la navegación.

Nuestros diez compatriotas del Titanic

El matrimonio madrileño formado por Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto, acompañados por su doncella, Fermina Oliva; el grupo de catalanes compuesto por Julián Padró, Emilio Pallás y las hermanas Florentina y Asunción Durán; la malagueña Encarnación Reynaldo; el empresario asturiano Servando Oviés; y el barcelonés Juan Monros, único miembro de la tripulación de origen español, son los personajes que protagonizan Los diez del Titanic, un relato que recoge la apasionante biografía de los compatriotas que fueron testigos directos del hundimiento del transatlántico.

Un asturiano

El asturiano Servando Oviés, miembro de una famosa familia de indianos de Avilés, había emigrado en 1981 a La Habana, con escasos quince años, para trabajar en la tienda de telas de un familiar. Con el tiempo, se convirtió en un importante hombre de negocios dedicado a la industria textil. Desde, al menos, 1907, viajaba todos los años desde Cuba a Europa, con escalas en Nueva York, para adquirir artículos para su empresa. Siguiendo su costumbre de elegir los buques más lujosos y rápidos del momento, en 1912 embarcó en primera clase del Titanic. Murió en el naufragio, pero su cuerpo no apareció. Según se deduce de los datos recabados por los autores de Los diez del Titanic, la familia compró un cadáver: el cuerpo 189. Un año después, un poderoso despacho de abogados neoyorquino interpuso una demanda millonaria contra la White Star Line solicitando una indemnización millonaria por la pérdida de sus pertenencias.

De luna de miel, en el Titanic

El madrileño Víctor Peñasco y su esposa María Josefa Pérez de Soto son, probablemente, los pasajeros españoles del Titanic más conocidos. Miembros de dos adineradas familias, la pareja de recién casados decidió embarcar en el transatlántico con destino a Nueva York para poner el broche de oro a su espléndida Luna de Miel.

Recién casada y viuda

Víctor y María Josefa viajaron en primera clase acompañados de su doncella, Fermina Oliva. María Josefa y Fermina se salvaron en el bote 8, pero Víctor pereció en el naufragio. Su cuerpo nunca fue encontrado, lo que obligó a la familia a comprar un certificado de defunción falso para que María Josefa pudiese ser considerada legalmente viuda. En Los diez del Titanic se desvelan aspectos poco conocidos de su historia como, por ejemplo, que Víctor era hijo del cronista madrileño Hilario Peñasco, o el auténtico parentesco que le unía con el entonces presidente del Gobierno de España José Canalejas.

Carta

Carta recurso.

 

El "engaño" de los Peñasco

Días antes de embarcar en el Titanic, Victor Peñasco y su esposa María Josefa estuvieron alojados en el prestigioso Hotel Majestic de París, ya desaparecido. Para no preocupar a su familia, que desconocía los planes de la pareja, dejaron allí a su mayordomo Eulogio con el encargo de enviar cada día una postal a Madrid simulando que permanecían en Francia.


Lucy Noël Martha Dyer-Edwards, Condesa de Rothes

La condesa fue un gran apoyo para María Josefa cuando el Atlántico Norte se llevó a su esposo Victor. La Condesa se dirigía a Estados Unidos para reunirse con su marido, Evelyn Leslie Norma. La Condesa había nacido en Londres el 25 de diciembre de 1878, por eso su segundo nombre es Noël, que significa Navidad en francés. Tenía dos hijos pequeños, Malcolm y John que, en 1912, tenían diez y cuatro años. ​

Fermina Oliva

La doncella del matrimonio Peñasco, Fermina Oliva, era natural del municipio conquense de Uclés, aunque se había trasladado muy joven a Madrid donde instaló un modesto taller de costura. Gracias a su trabajo como costurera, entró en contacto con la familia de María Josefa Pérez de Soto quien contrató sus servicios como dama de compañía durante la Luna de Miel de la pareja. En Los diez del Titanic se narran los episodios más dramáticos de su terrible experiencia, entre ellos, el sobrecogedor momento en que estuvo a punto de quedarse a bordo del barco, o cómo tuvo que trasladarse a Halifax (Canadá) y vivir el amargo trance de intentar identificar el cuerpo de Víctor Peñasco entre cientos de cadáveres.

Tumba Fermina Oliva

Esta es la tumba de Fermina en el cementerio de la Almudena de Madrid.

Juan Monros

Los diez del Titanic reconstruye la historia, hasta ahora inédita, del único miembro español de la tripulación del transatlántico: Juan Monros. Nacido en Barcelona, aunque afincado en París, con sólo 20 años y por puro azar, fue contratado como ayudante de camarero del lujoso Restaurante a la Carta del Titanic, exclusivo para pasajeros de primera clase. La noche del naufragio, después de atender una cena especial en honor al Capitán Edward Smith, Monros y todo el personal del restaurante (unas 70 personas) fueron retenidos en un largo corredor de tercera clase por otros miembros de la tripulación, que les impidieron acceder a la cubierta de botes. Todos, excepto tres, murieron en la tragedia. Una semana después, el cadáver de Juan Monros fue rescatado del Atlántico Norte por el buque cablero Mackay-Bennett. Se encontraba en avanzado estado de descomposición y, junto con otras 23 víctimas, se le dió sepultura en el océano en una emotiva ceremonia.

Tras los pasos de Encarnación Reynaldo

El censo aportó valiosísima información sobre uno de los pasajeros españoles más desconocidos. Se trata de la malagueña Encarnación Reynaldo, a la que este documento sutía el año anterior a su viaje en le Titanic trabajando en Londres al servicio de una familia de gibraltareños.


Una postal de Encarnación

El único documento que puede ofrecer una mínima pista certera sobre algunos aspectos de la vida de Encarnación después de la tragedia del Titanic es esta postal que le envía su herman Luisa desde Nueva York en 1916 con una fotografía de dos de sus hijajs, Matilde y Josefina, que, en ese momento, tenían tres y dos años. El contenido de esta carte permite deducir que Encarnación, que era viuda, había contraído segundas nupcias cuatro años después del naufragio.




Cuatro desde Barcelona

Emilio Pallás, Julián Padró y las hermanas florentina y Asunción Durán, personajes que se conocieron en Barcelona, tomaron la decisión de emigrar a Cuba en busca de nuesvas oportunidades laborales. Los cuatro catalanes embarcaron en segunda clase del titanic para dirigirse a Nueva York en tránsito hacia La Habana. Gracias a la ayuda de un joven pasajero argentino, consiguieron acceder a la cubierta superior del barco a tiempo para ponerse a salvo.

Mientras Florentina y Asunción subieron sin problemas al bote 12, Julián y Emilio se vieron obligados a saltar al bote 9 cuando ya descendía por el costado del buque. En Los diez del Titanic se narran con detalle las peripecias de estos cuatro catalanes desde que alcanzaron la cubierta dle Titanic hasta que fueron recogidos por el Carpathia, el barco que rescató a los supervivientes de la tragedia.

Tumba de Julián Padrós y Florentina Durán

Se encuentra en el cementerio Colón de La Habana. Se encuentra cincelado sobre la lápida un bote como en los que salvaron la vida bajo la imagen de la Virgen. Nadie se ha preocupado de grabar el nombre de Julián, que falleció con posterioridad a Florentina.



Emilio Pallás, en el hospital

El catalán Emilio Pallás, a la derecha, posa junto a otros supervivientes en el Hospital St. Vicent de Nueva York, donde se recupera de las lesiones provocadas por la caída al lanzarse sobre el bote salvavidas número 9 durante el hundimiento. ​

Tras las 1.500 muertes, la investigación

De los diez españoles que embarcaron en el Titanic, siete sobrevivieron a la catástrofe. Victor Peñasco, Juan Monros y Servando Oviés fueron tres de las más de 1.500 víctimas que sucumbieron en el naufragio.

El 19 de abril, justo al día siguiente de la llegada del Carpathia, en los salones del Hotel Waldorf Astoria de Nueva York comenzarons los trabajos de la Comisión de Investigación del Senado de Estados Unidos. A lo largo de 18 jorandas recogieron el testimonio de 85 testitgos. El primero en ser llamado a declarar fue Bruce Ismay. ​

Destacamos

Lo más visto en España

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube

iplabel