Un pueblo suizo ha tomado la decisión más drástica: amenaza a los vecinos que no paguen el impuesto anual de 50 dólares (38 euros) por perro con matar a sus mascotas. Así de bestia: o el dueño paga con dinero, o el animal paga con su vida. Reconvilier, una población con 2.245 habitantes y 280 perros,intenta así cobrar los miles de dólares que sus vecinos deben en impuestos.