ROMA- Ni truco ni trato. Ante la disyuntiva repetida esta noche frente a la puerta de millones de casas de todo el mundo por niños disfrazados de vampiros, fantasmas, brujas y demás personajes de pesadilla se puede reaccionar de una forma creativa. No hace falta dar con la puerta en las narices a los diablillos ni borrar Halloween del calendario, sólo hay que recordar las auténticas raíces de esta fiesta y, si lo deseamos, celebrarla en consecuencia.