Hace 28 años, en la campaña de las elecciones municipales de 1983, busqué para un reportaje el municipio más pequeño de España, y encontré uno en Burgos, Castil de Carrias, que tenía un solo habitante. Florentino García vivía allí acompañado por su galga Culebra, cuatro gallinas ponedoras y un gallo cantarín.