Camboya tiene aún entre 4 y 6 millones de minas terrestres sin desactivar, que provocan una media de 25 mutilaciones al mes. Muchos niños afectados son abandonados a su suerte al salir del hospital y un obispo español en el país es uno de los grandes impulsores de su cuidado.
Ieng Thirith fue la primera camboyana en conseguir la licenciatura en Literatura Inglesa y especializarse en Shakespeare, pero pasará a la historia como la ministra del Jemer Rojo acusada por crímenes contra la humanidad y genocidio.