24/04/2011 00:02 Leer artículo completo en
El Diario Montañés
El Valle de Bedoya volvió a vivir con motivo del Viernes Santo la tradicional procesión entre la ermita de Esanos y la iglesia de San Pedro de Bedoya. A las cuatro de la tarde salía la procesión, con el Nazareno portando una cruz de madera de castaño y una corona de espinas de espino albar, acompañado de los sayones, de los encapuchados y de la Verónica (una joven de Bedoya), así como del párroco, Juan Manuel Núñez, vecinos y visitantes.