POR ROSA BELMONTE
MADRID. La última vez que William Somerset Maugham (WSM) estuvo en España, en 1954, dijo a César González-Ruano que había unas veinte personas aguardando su muerte para escribir su vida. Les haría esperar once años. Quizá las inyecciones de fero de cordero que recibía en la clínica de Vevey (Suiza) tuvieron algún efecto en eu longevidad reptiliana. WSM moriría el 16 de diciembre de 1965, a los 91 años. César había desaparecido un día antes.